31 ago. 2009

Un mes de agosto para olvidar


Aquí tenéis este artículo de Teresa Mollá, que podíamos haber escrito cualquiera de nosotras que sintiese la misma indignación e impotencia ante los múltiples malos/tratos que sufrimos por el solo hecho de ser mujeres.


Anoche nos enterábamos por los medios de comunicación que se había encontrado el cuerpo sin vida de Laura Alonso, la joven desaparecida el pasado lunes en Toén, Ourense. Al parecer su asesino había ido dejando pistas falsas para dificultar el encuentro del cadáver. Laura tenía 19 años cuando su asesino le sesgó la vida, por causas que, de momento se desconocen, pero seguro que entre esas causas se encontraba el hecho de que Laura fuese mujer.
Esta semana también nos hemos enterado del terrorífico caso de Jaycee Dugard, de 29 años, secuestrada hace 18 por Phillip Garrido, el hombre que la encerró, la violó y la convirtió en madre de dos niñas de 11 y 15 años. Cuando fue secuestrada era una niña de 11 años, y de buen seguro que esta condición de niña también fue decisiva para que su secuestrador la raptase y la violara sistemáticamente a lo largo de estos años.
Volviendo al Estado Español, no podemos olvidar que han sido cuatro las mujeres asesinadas a lo largo del mes de agosto. La primera era Ana E. V. V., vecina de Tolox (Málaga) y que a sus 66 años fue hallada muerta en su domicilio el pasado día tres de agosto, presuntamente a manos de su marido, quien se quitó la vida ahorcándose después. ¿Por qué no se suicidaría antes de matarla a ella?
La segunda mujer asesinada fue una mujer de 70 años falleció ayer en su domicilio de la localidad coruñesa de Coristanco después de que su marido, de 76, presuntamente le asestase un "fuerte golpe en el pecho" y posteriormente, se trasladó en taxi a A Coruña para entregarse a la policía. Hay que fastidiarse, en taxi para entregarse!!!
La tercera, Nadia, era una mujer de 22 años embarazada de nueve meses y murió en Barcelona de un disparo en la cabeza efectuado, presuntamente, por su pareja. La hija que esperaba, aunque pudo sobrevivir unas horas a su madre, también perdió la vida.
La cuarta mujer, de 36 años fue hallada muerta, con una bolsa de plástico en la cabeza y un corte "muy profundo" en el cuello, en una asesoría de Pinoso (Alicante), donde realizaba las labores de limpieza.
Y mientras escribo esto, leo que otra mujer (y ya van cinco) de 42 años ha fallecido esta madrugada en el barrio de Sant Joan de Llafià de Badalona (Barcelona) como consecuencia de las heridas provocadas por su pareja sentimental con un cuchillo. El asesino de esta mujer, también intentó suicidarse provocándose heridas que no revisten gravedad y de las que se recupera en un hospital, y vuelvo a preguntarme ¿por qué no lo intentó de verdad, pero antes de matar a su compañera y con heridas del mismo calibre que las que quitaron la vida a la mujer?.
Y eso sin entrar a pensar lo que pueden estar pasando las mujeres de Afganistán después de las elecciones del pasado día 20, o las de Sudán a las que castigan con latigazos por llevar pantalones en público, o las niñas del sureste asiático, o las palestinas, o las israelíes que últimamente son obligadas a sentarse en los asientos traseros de los autobuses, por el simple hecho de ser mujeres.
Y así una larga ristra de despropósitos que se siguen cometiendo en el mundo entero contra las mujeres, porque se sigue teniendo la idea en el imaginario de demasiados hombres que son asesinos, que las mujeres somos seres de castas inferiores y que por tanto podemos ser usadas, golpeadas, violadas y muertas por ellos que creen ser poseedores del poder de quitarnos la vida, la libertad, o de inflingirnos castigos por lo que ellos consideran que hemos de ser castigadas e incluso muertas.
Este mes de agosto me ha resultado particularmente duro en este tipo de noticias y creo que, aunque se está avanzando mucho en la lucha contra este tipo de situaciones, se debería hacer una reflexión importante sobre el porqué siguen ocurriendo estos hechos.
Asimismo creo que habría revisar (e incluso prohibir internacionalmente) algunos preceptos sociales, pero sobre todo religiosos, puesto que son estos, los de las grandes religiones sobre los que se construyen demasiadas leyes, normas y costumbres que permiten que el papel de las mujeres sea el de subordinación a los hombres en todos los aspectos de la vida y en casi todas las sociedades, incluso en las más avanzadas.
Teresa Mollá Castells
tmolla@teremolla.net
La Ciudad de las Diosas

29 ago. 2009

Finalizó el curso de cine


Sí, termina agosto y yo sin decir palabra de mi curso de cine. Terminó a finales de julio y primero por el trabajo de corrección, después porque estuve enferma, luego porque me dio pereza... iba posponiendo el momento de valorarlo.
Pero, como siempre, fue un curso maravilloso que supera lo estrictamente académico y se convierte en una experiencia vital enriquecedora.
Porque cuando hago mis cursos me olvido de que estoy haciendo un curso. Prefiero sentirme como una mujer compartiendo mis reflexiones, mis anhelos, mi visión del mundo. Casi todo mi alumnado son mujeres y los hombres que vienen (cada vez mayor el número) son de aquellos a los que nos les importa cultivar su feminidad, de lo contrario no se matricularían en un curso de mujeres.
Así, entre mujeres y hombres femeninos, es más fácil compartir aquello en lo que creo. Que la materia sea cine, o mitología, o literatura, es lo de menos. Lo importante es crear entre todas una atmósfera cálida y empezar a soltar lo que llevamos dentro, lo que nos preocupa como mujeres, las discriminaciones, los complejos, las alegrías, las injusticias, las risas, los miedos, las preguntas...
Siempre me sorprendo de lo mismo: ¡qué poco sabemos las mujeres de nosotras mismas. Acostumbradas a medirnos por el rasero masculino y patriarcal, no sabemos nada o muy poco sobre nuestro potencial, nuestro poder, nuestros verdaderos deseos, sobre el resto de las mujeres del mundo pasado y presente. Acostumbradas a admirar la belleza desde el punto de vista masculino, debemos aprender a mirar de otra manera para percibir otra belleza. Que quizá no se corresponda con los cánones, que tal vez haga saltar por los aires la belleza convencional, pero que, una vez entrenadas en practicar esa forma diferente de mirar, nos ofrece un tipo de satisfacción distinta porque ya no nos restringimos a admirar lo mejor, lo más importante, lo más caro, lo más moderno, sino que admiramos lo que es digno a nuestros ojos, a nuestros verdaderos ojos, de admiración sincera.
Y así, en este curso de cine, aprendimos a admirar al grupo de Mujeres Libres de la II República, a la "Mujer Nueva" de los años 30, que se esforzaba en aparentar ser moderna y si intento se quedaba corto por la presión social. A las mujeres de posguerra, amordazadas con las únicas armas de la costura y la escoba para demostrar su valía como mujeres, las de las alcobas oscuras y los dedos acusadores en la calle. A las locas chicas de la Transición, que se tiñeron el pelo y el alma de rebeldía y salieron a la calle a gritar su libertad. Aprendimos a llorar los golpes maltratadores del patriarcado, a sonreir con tonos agridulces por las vicisitudes de las mujeres de hoy, atrapadas en un sueño rosa que nunca se cumplirá mientras ejercemos de supermujeres en un mundo de hombres medianos.
Y una vez más, conocí mujeres. Mujeres estupendas, unas que terminaban la carrera, otras que combinaban el curso con su trabajo y su familia, otras que lo hacían todo a la vez: carrera, trabajo y familia.
Y una vez más, les doy las gracias por todo lo que me han enseñado, por el afecto que me han regalado y me quito el sombrero con humildad ante su coraje y su paciencia para escuchar mis peroratas.
¡Mujeres al poder!

27 ago. 2009

Un bello artículo sobre la Diosa




LA CULTURA MATRÍSTICA Y EL CAMINO DE LA DIOSA


“…el problema con los patriarcas, no es que ellos sean hombres,

sino que imponen una sociedad de dominio y sumisión

en lugar de una relación igualitaria”

Vicky Noble.

Las mujeres que elegimos seguir el camino lo la Diosa, lo hacemos cómo un medio de sanarnos a nosotras mismas, y poder compartir esa sanación, ofreciendo herramientas a todas las mujeres que sienten la llamada para que se conecten con su verdad y puedan sentir las amorosas energías del principio femenino.

Hay una herida en el útero y en el corazón de la mujer que pide ser sanada, es una herida antigua, hecha a base de vivir en una sociedad que no entiende y en ocasiones denigra nuestro papel y funciones características. Es verdad que la libertad de ser y actuar proviene del interior, pero cuando esa fuerza al salir, encuentra obstáculos en lugar de cauce, cuando no tenemos el espacio y la plataforma para expresar libremente nuestra verdad esencial que parte del hecho de vivir en un cuerpo de mujer, nos tachan de radicales, nos volvemos sumisas o nos aliamos con el patriarcado funcionando bajo sus leyes sin cuestionar si son acordes con nuestras necesidades. No existen solo esas opciones, aunque a grandes rasgos es lo que normalmente ocurre.

Las que elegimos rebelarnos ( no en contra del Padre sino a favor de la Madre, hablando en términos simbólicos), seguimos normalmente este proceso, primero empezamos a vislumbrar la falacia y falocracia que nos tiene “contra la pared”, y cuando cobramos suficiente conciencia de ello, (acompañado muchas veces de cierta rabia y frustración), cuando nos damos cuenta que todo está estructurado bajo los preceptos de la Espada ( y no del Cáliz), el siguiente paso es crear realidades, espacios psíquicos y físicos, (grandes o pequeños, de corta o larga duración) donde prevalece la manera femenina de hacer las cosas, donde por el simple hecho de ser mujeres entre mujeres, (hermanas y no rivales) nos estamos sanando.

Esto es difícil de entender para la mayoría de los hombres y para no pocas mujeres, es algo que cuando experimentas reconoces, y estamos hablando de algo que debe ser EXPERIMENTADO, e identificado, (en mayor o menor medida). No se puede explicar con palabras, aunque lo intentemos, y no se puede entender si no se vive.

Muchos hombres se sienten amenazados con esta “separación” o “rechazo” (como ellos dicen), incluso se sienten ofendidos con esos espacios propios solo para mujeres. No estamos pidiendo permiso para ello, tampoco aprobación, necesitamos vivir la energía de esos espacios, sanarnos con ella y recrear nuestra propia Tradición y Realidad. Si los hombres lo entienden o no, es algo a lo que no aspiramos cuando hacemos un Círculo de mujeres, no nos ponemos por encima de nadie al hacerlo y no pretendemos ofender a nadie. Solo estamos intentando restaurar un equilibrio perdido.

A lo mejor no es la mejor manera (estamos probando), a lo mejor es solo un paso (eso lo veremos), lo que si estamos haciendo es dar posibilidad a una realidad que nos renueva y reconforta.

Podemos llamarlo Diosa, Principio Femenino Manifiesto, Energía femenina…o no llamarlo de ninguna manera.

Hablar de si la Diosa esta dentro o fuera, es un tema que ancestralmente ha preocupado a toda la humanidad, ¿en realidad puede estar separado? Yo no lo creo.

Vamos en busca de nuestra Diosa interior, porque sabemos que recorrernos a nosotras mismas es recorrer la Divinidad, y que conocer y reconectar con los ciclos de la Madre Tierra, es comprender nuestros propios ritmos vitales.

Elegimos llamarla Diosa, porque afirmamos ese aspecto de la divinidad. No negamos que en el mundo haya un principio masculino, pero recorremos este camino, como un medio de restaurar el equilibrio. Como un medio de sanar todas las heridas inflingidas al género femenino, como un medio de reconectar con nuestro poder nunca perdido, pero trasladado al fondo de la psique. Buscamos crear una sociedad basada en los principios de “La Madre”, porque no podemos concebir la vida separada de la espiritualidad, ella en si misma es espiritual, y porque creemos que la divinidad nos ama como a sus hijos y así debería reflejarse en nuestras relaciones, (familiares, comunitarias, nacionales e internacionales.)

Las mujeres madres o no, encarnan normalmente esta forma de actuar. Encarnar estos principios con tu hijo biológico es relativamente fácil, todo tu cuerpo y hormonas te predisponen para ello. Ese instinto de protección, de entrega, de generosidad, es fácil que se despierte cuando tienes un ser que es tu hijo, a tu cargo. Y aún así, vivimos en una sociedad que no lo facilita en absoluto.

Creo que el desafío que nos manda la Diosa en su cualidad de Madre, no es solo parir y criar con respeto y comprensión a nuestros hijos, (aunque esto sea vital, imprescindible) sino inspirarnos de ese amor incondicional para ampliarlo a la forma en la que configuramos nuestras relaciones.

No significa convertirnos en abnegadas cuidadoras de todos los que nos rodean, no significa desconectarnos de nuestras propias necesidades, significa elegir de entre todas las opciones posibles, la más empática y amorosa para todos.

Esta para mi es la verdadera JUSTICIA.

¿Os imagináis una madre que prefiera a alguno de sus hijos? ¿Os imagináis a una madre que quiera la facilidad, la riqueza, la felicidad para unos y la pobreza, desdicha y dificultad para otros?

Soñamos un mundo en el que todos somos iguales y únicos. En el que todos somos igual de importantes. Valiosos, valiosísimos para la gran madre…¿cómo iba la madre a preferir?

Más allá; ¿OS IMAGINAIS UN MUNDO EN PAZ? Parece imposible, impensable, inconcebible.

Bien, ese mundo existió. Existió en un momento histórico, que no enseñan en los colegias ni universidades.

Allí hemos aprendido toda una serie de personajes y acontecimientos, que parecen odas a la violencia, la conquista, la competitividad, el poder y la masacre. Si se enseña todo eso, debería hacerse con la advertencia expresa a los niños, de hechos a no emular. Y deberían enseñarse aún más, los tiempos de la Cultura de la Diosa, donde durante miles de años reinó la paz, como una sociedad a emular.

¿Creéis que la Divinidad castiga, juzga, condena, exige represión del deseo sexual, quiere que veneremos el sufrimiento de Cristo, que paramos con dolor o que vayamos al infierno sea lo que sea eso?

Nosotras, más bien creemos que la Diosa prefiere nutrirnos, que celebremos la dicha de estar vivos, que veamos la muerte como un regreso a su útero, que disfrutemos del sexo, que hagamos arte en su honor, que paramos a nuestros hijos con un sentido sagrado y que sepamos entresacar la sabiduría de nuestra existencia.

Dicen que Adán y Eva sintieron vergüenza de sus cuerpos desnudos cuando perdieron la inocencia. Yo siento vergüenza de que hayamos creado un mundo de dominación y sumisión, a través de una imagen de un Dios que condena esto y no condena actos atroces cometidos hacia las mujeres, desde que Dios es hombre y tiene su trono en el cielo.

Soñamos un mundo de solidaridad tribal, de hermandad, donde la disposición circular prevalezca sobre la piramidal, donde se respete y facilite la función de La Madre, como un momento sagrado que constituye la semilla del futuro de la humanidad, soñamos un mundo de colaboración y no de competitividad, soñamos y creemos en la igualdad. Soñamos un mundo en Paz.

SOFÍA GUTIÉRREZ.

sofia@sosten-te.com
Fuente:
http://sostenmujeresecologiaybienestar.com/general/la-cultura-matristica-y-el-camino-de-la-diosa.html/comment-page-1#comment-4

23 ago. 2009

Astur, una novela apasionante

He terminado de leer Astur y que me ha enganchado desde principio a fin. Es cierto lo que aprendí en la carrera, en crítica literaria, que lo importante para la crítica es el texto y no importan tanto la ideología del autor/a. Para ser honesta en mi crítica de la novela no debe influirme el que la autora sea de una ideología totalmente contraria a la mía; aunque debo decir que cuando veía a Isabel San Sebastián en debates televisivos siempre admiré su inteligencia y su talante feminista y me preguntada asombrada como era posible que una mujer como ella fuera de derechas.

¿Quién me iba a decir a mí que San Sebastián iba a escribir tan bien? Pues la verdad es que sí, que la novela aguanta y te mantiene interesada hasta el final, además que me va resultar muy útil para mi investigación. Si todas las novelas que me leyera fueran como ésta, menudo placer escribir la tesis. ¡Hay que leerse La visigoda! (es la continuación, que curiosamente, se escribió primero).

En fin, que como decía más arriba, lo importante es el texto y éste es un texto merecedor de un elogio muy sencillo pero que no prodigo mucho: ¡buena literatura!

Argumento:

La novela narra la vida de Huma (“la que mana”) e Ickila. Ella es hija de Naya, sacerdotisa de la Diosa, en los confines de un castro, Coaña, en territorio astur. Él es un godo, hijo de un recaudador de impuestos, Liuva, nacido en Recópolis (Guadalajara). Sus destinos se cruzaran como así reza en la profecía que acompañará a Huma toda su vida y que le vaticinó un tempestiario (un encantador de tormentas) en su más tierna infancia. Ella se quedará para siempre en su castro, ejerciendo de heredera de su madre, él se convertirá en guerrero al servicio del rey cristiano Alfonso, en sus campañas contra los moros. Junto a su historia se entremezclan las historias secundarias de Badona, madrastra de Ickila, y Liuva, Pintaio, hermano de Huma y el mejor amigo de Ickila, que hará que se conozcan, Noreno, el primer amor de Huma, Arevo y Naya, sus padres, Adriano, una fraile amigo de la familia de Ickila, y los reyes godos Alfonso, su hijo Fruela, su hermano Víndamo y Mauregato, hijo ilegítimo de Alfonso y sucesor de Fruela. A la par, se describen las luchas religiosas entre cristianos y seguidores de la devoción ancestral astur a la Diosa, ambos enfrentados al infiel sarraceno.

La novela se estructura en dieciséis capítulos, alternándose los dedicados a Huma y a Ickila hasta llegar al capítulo XII, que es el de su encuentro, en que la acción transcurrirá de forma conjunta para ambos.

En los capítulos dedicados a Huma muestran la vida del castro y se da un énfasis especial en la paz que rodea su existencia, el contacto con la naturaleza, la vida comunal en el castro, del que tanto Naya como Huma son máximas representantes en el Consejo, y las costumbres sencillas de gentes agrestes, así como a la tradición de la Diosa, mantenida por Huma tras la muerte de su madre en creencias y rituales y en su actividad como sanadora. Una labor que tiene que llevar prácticamente en secreto para no ser acusada de brujería por los religiosos cristianos. Se destaca también el papel de las mujeres astur, fuertes y de extraordinario coraje e independencia, que en nada se asemeja al carácter y rol de las mujeres godas y cristianas, .

En los capítulos dedicados a Ickila, en cambio, se describe la vida de un guerrero, que desde su juventud en la que da muerte a un capitán musulmán y es enviado al exilio con su familia, no conoce sino los valores de una sociedad patriarcal: sumisión y subvaloración de la mujer, exaltación de la guerra, honor y fidelidad al rey como prioridad vital, a costa de los intereses y convicciones personales, ocultación de los sentimientos...

El encuentro entre Huma e Ickila estará condicionado por los diferentes puntos de vista de ambos respecto a los roles sexuales y estará marcado por el enfrentamiento, puesto que ni uno ni otro quieren ceder en su postura. Asimismo, los pueblos de los que proceden, godos y astures, son desde siempre enemigos hasta la conquista musulmana, que los obligará a unirse en el mismo bando, junto a cántabros y vascones, para vencer al invasor de su tierra.

Se advierte también una puesta en valor del papel de la mujer, que adquiere en la novela un tratamiento mucho más equitativo y reivindicativo de sus aportaciones, y no sólo como oficiante de una religiosidad ancestral dominada por la bondad y el sentido común. Las notas acerca de la autonomía de la mujer están diseminadas por toda la novela: capacidad de decisión; ellas eligen libremente marido e, incluso, se lo escogen a sus hermanos; generosidad y principios férreos; inteligencia superior; participación en la guerra y en los asuntos de la vida pública son rasgos caracterizadores de las mujeres astures, quienes llevan estoicamente los embarazos y dan a luz sin emitir un solo grito de dolor. La obra critica el maltrato, el sometimiento y la humillación, así como los enlaces por intereses de linaje o territorialidad. Hace una acre censura del patriarcalismo, sinónimo de debilidad mental, y desmantela la concepción religiosa de la mujer como ser pecaminoso e imperfecto.
(José Luis Campal, El Comercio
, http://asturlanovela.blogspot.com/).

Si algo tengo que criticar es la imagen que ofrece la novela sobre la ocupación musulmana. No hay ningún retrato humanizado de ningún personaje "caldeo", que es como llama San Sebastián a los andalusíes. Y los llamo así porque eso es lo que históricamente fueron, desde una generación posterior a Tariq hasta el emirato de Hixam, que es el tiempo que abarca la novela. Ya sé que algún malo malísimo tenía que haber en una trama de aventuras, pero así como la autora no repara en retratar a los reyes visigodos (Alfonso, Fruela) con toda la ambivalencia de cualquier ser humano y no duda en dibujar a Mauregato como el malo malísimo de la estirpe, también podía haber ofecido algún personaje musulmán con humana ambivalencia, sin perjudicar por ello el equilibrio novelesco.

Claro que esto entra dentro de mis opiniones personales porque yo siempre defiendo el período andalusí como de prosperidad, tolerancia y refinamiento cultural y tanto conquistaron los árabes como los romanos y los godos. Sin embargo, esa no es la idea que deduzco tiene la autora sobre la conquista musulmana y la "reconquista" (que todavía se escribe mucho con mayúscula, como hecho primordial de la historia de España, siendo como es una ficción descomunal de algunos historiadores), ya que en algún lugar ha declarado San Sebastián: "La España que tenemos es fruto de dos herencias, la de los pueblos godos y la de la herencia cristiana".¿Y la andalusí, dónde queda? ¿Ocho siglos de permanencia no han dejado ninguna herencia? En otro lugar ha declarado también que si no hubiera sido por la "reconquista", hoy seríamos una provincia del Magreb, visto lo cual huelo un tufillo a prejuicio racista o al menos hacia lo cultural "moro" que pueda haber en nuestra "raza hispana". Pero esto, también, queda dentro de las opiniones de la autora y eso no le resta un ápice de calidad a la novela.

Isabel San Sebastián, Astur, Madrid, La Esfera de los libros, 2009.

La novela tiene su propio blog y su página web, que está muy bien montada:

www.asturlanovela.com

http://asturlanovela.blogspot.com/

13 ago. 2009

Mujer, crea tu blog...

Crear nuestro blog es una forma más de empoderamiento. Ayuda a difundir nuestro trabajo, a canalizar nuestra creatividad, nos proporciona un espacio en el que expresarnos y hacer más espesa la red de nuestra comunicación entre mujeres.
Es fácil y gratis y, aunque da un poco de trabajo, resulta muy gratificante... ¡Animaros las que aún no lo tenéis!
Es otra forma más de hacer feminismo y fomentar la sororidad.

Las Mujeres y los Blogs
Elsa Lever M.
Mujeres.Net
mujeresnet.blogspot.com

*Texto leído en el II Encuentro Estatal de la Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras: Para Comunicar con Otra Mirada, en Barcelona, España, el 11 de noviembre de 2006.


Si existe algo mejor que el nacimiento de los blogs, eso es el nacimiento mismo de las bloggeras, de las mujeres que enfrentan cualquier tecnofobia para aprovechar la red de redes para expresarse y difundir el conocimiento.

Y cuando al hecho de ser blogs creados por mujeres, se agrega que son sitios feministas, con perspectiva de género o mínimo dejan ver una crítica en ciernes, no podemos más que sentirnos si no satisfechas, sí muy congratuladas por el peso y presencia que tenemos en Internet.

Hoy no hay suceso, fenómeno social y político, trascendente o trivial, que escape al comentario oportuno en un blog. Todos los continentes, aun con sus limitaciones algunos, están unidos por el Internet. No hay blog ni sitio web que no pueda leerse al otro lado del mundo. No hay fronteras, ni visas, ni muros.

Estamos unidos y unidas en tiempo y espacio. Las bitácoras son hoy en día una herramienta de comunicación sencilla y poderosa: permiten hacer un seguimiento de un tema y expresar opiniones de manera inmediata. El blog es el eje actualmente de las comunicaciones por Internet; por ello todos los habitantes somos parte de una nueva era: la blogalización.

Y de la mano de esta blogalización estamos las mujeres. Al arribar a las tecnologías de la información, a los blogs, al hecho ya no sólo de consumir sino también de producir información, experiencias y conocimientos, estamos despojándonos de temores, estereotipos y tabúes, dando por resultado una tecnofilia difícil de detener.

No hago a un lado a las expertas en ciberfeminismo, quienes han hecho amplios y detallados estudios, así como acertadas críticas, posición bautizada como distopía, en contraposición a la netopía –y en la que me asumo-, es decir a la posibilidad de una utopía del ciberespacio, donde éste funciona como un gran foro democrático y equitativo.

Quienes hablan de la netopía plantean que, una vez más, estamos de nuevo frente a una tecnología que sirve como instrumento de poder de subordinación, o incluso re-subordinación, en manos del "varón blanco occidental". Sin embargo esta distopía, desde mi bloggeril punto de vista, sólo fomenta la tecnofobia en las mujeres. Es decir, como se supone que la tecnología es “campo masculino” y el Internet espacio "público", entonces también se supone que debemos rechazarlos en automático, condenarlos y confrontarlos. Y con ello sólo nos estamos negando la oportunidad de apropiarnos del Internet como recurso político; como arma y herramienta políticas.

Repito: no hago a un lado este cuestionamiento. De hecho, reconozco que esta situación planteada es real, y palpable una vez que una se conecta a la red. Sin embargo, no estoy de acuerdo del todo. Creo que ese ver a las TIC como instrumentos de perpetuación del poder masculino sobre las mujeres es negar e invisibilizar la participación femenina en la red de redes. Efectivamente arribamos al uso, conocimiento, aprovechamiento y apropiación del Internet y sitios web o blogs cuando éstos eran sólo una extensión del opresivo poder patriarcal, el falocentrismo y machismo. Pero hoy ya no es del todo así.

Sí, son los hombres los que forman la élite de poder en Internet. Los que deciden, diseñan y dominan el discurso, colocando nuevamente a las mujeres como secundarias u objetos. Los que, ahora a través de un medio eje, crean diferencias, organizándolas jerárquicamente, y convirtiéndolas en desigualdades. Pero también es cierto que aun cuando son mayoría, ya no son la totalidad. Y en ese mínimo margen, donde las mujeres tecnofílicas comienzan a moverse, es donde está la simiente de una "subversión" de la actual estructura de género.

Seguir viendo el fenómeno del ciberespacio como una habitación donde sólo hay varones -blancos y de clase media-, jugando, chateando y navegando por sitios pornográficos, o creando páginas comerciales o blogs donde sólo se habla de guerra, odios o terrorismos, es tener una visión extremadamente pesimista, y además dañina para el movimiento feminista, porque no permite a las mujeres tomar al ciberespacio como una nueva esfera pública dónde difundir, debatir y construir retos y alcances.

O es que, ¿el sexismo, las exclusiones sociales, de raza y clase, que imperan en la cibercultura, nos van a detener? Si no nos hemos rendido, y cada día conseguimos dar pasos hacia una sociedad más equitativa, ¿nos vamos a rendir ante los visos de opresión y dominación que enmarcan todavía el ciberespacio?

En lugar de ratificar con nuestra tecnofobia, que navegar, bloggear, administrar, es cosa "de hombres", deberíamos mejor poner en jaque, y en orden, ese cibermundo para transformarlo en una esfera pública de discusión política, que sirva para mejorarlo y equilibrarlo. Eso sí, para ello es necesario que nosotras trastoquemos las estructuras de control, asumiéndonos como transgresoras en lo político, social, económico y cultural. Y esto se consigue no sólo usando y aprovechando las TIC, sino conociéndolas y apropiándonoslas, y todavía yendo más allá: articulándolas con un proyecto político.

Creo que estamos justo en un momento en que hacemos esfuerzos individuales en la red. Estamos conociendo la red, y midiendo nuestras capacidades. Estamos, poco a poco, perdiendo el miedo a exponer nuestras ideas y a generar información. Pero aún nos hace falta articularnos entre nosotras, sustentándonos en un ciberproyecto político, feminista, activista.

Pero sin duda, cada vez más nos agrupamos en redes, nos damos tiempo de intercambiar esfuerzos cibernéticos. Conformamos cibercomunidades, conectamos lo distante. Tejemos alianzas en la red, compartimos experiencias y vislumbramos una netopía más factible que utópica. Hemos dado pie a un ciberfeminismo, desarrollado por Donna Haraway y que Sadie Plant utilizó para definir la "cooperación cooperación liberadora entre mujer, máquina y nuevas tecnologías". Un activismo feminista que usa a los nuevos medios de comunicación tecnológicos como herramientas políticas.

Creo, firmemente, que no debemos desaprovechar la gran oportunidad que representa tener esta posibilidad de expresión, comunicación e información que las antecesoras generaciones de feministas no tuvieron, como por ejemplo propagar la causa feminista.

Una excelente forma de hacerlo es impulsando estrategias de educación y adquisición de conocimientos tecnológicos dirigidas a mujeres. Y más específicamente, si de blogs o sitios web se trata, debemos proporcionar guías de recursos y herramientas cibernéticas que permitan facilitar a las mujeres su incorporación al ciberespacio.

Esos han sido algunos de los objetivos que me planteé al crear este blog Mujeres.Net, donde pretendo no sólo compartir información, opiniones y reflexiones con perspectiva de género, sino también ofrecer estrategias y recursos electrónicos, espacio de debate feminista, direcciones, bibliografía. He buscado hacer visible y reconocer el trabajo y las aportaciones de hombres y mujeres que favorezcan la igualdad de género, a través de enlaces a webs feministas y otros espacios, desarrollando una cultura inclusiva de las diferencias.

Participar en grupos, listas o foros de debate y otros sitios de encuentro con perspectiva feminista, así como crear y gestionar proyectos tipo wikipedia o comunidades virtuales, y blogs o bitácoras, abona este camino. Sólo así lograremos hacer de la red de redes un instrumento de comunicación, gestión y participación, condiciones básicas para dar lugar a una sociedad, y una cibersociedad, más justas y equitativas.

Respecto a los blogs, en realidad no se requiere tener grandes conocimientos de informática o programación para crear uno. Por ello es que se han vuelto una superherramienta de la libertad de expresión: sin jefes que censuren, sin cobros que limiten o condicionen. Sólo la creadora y el creador de un blog, frente a sus ideas y su tiempo disponible.

Sin duda las mujeres tenemos presencia en la blogósfera, aunque se hable de sólo una cuarta parte de los bloggers, aunque ello no implica que todas estén posicionadas desde el feminismo. Pero la existencia y aparición diaria de bitácoras publicadas por mujeres feministas ha ido en aumento; el trabajo en la red también; hay destacadas iniciativas individuales, pero también muchas publicaciones colectivas y comprometidas por la equidad e igualdad de género en Internet.

Las tecnologías de la información son el nuevo fruto del árbol del conocimiento. Es nuestra oportunidad de tomarlo y contar una nueva historia, donde las consecuencias de hacerlo no sean un castigo, sino un premio, compartido por todas las mujeres del planeta. Bloggeras, tecnofílicas, mujeres blogalizadas, ciberfeministas, no importa cómo nos nombremos. Lo trascendente es esta maravillosa oportunidad tecnológica de concebir y difundir un nuevo mundo donde hombres y mujeres vivamos con y en la equidad.
Fuente: http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=2152
Otro artículo interesante sobre el tema:
http://www.ovariofuerte.com/2008/09/columna-no5.html

10 ago. 2009

Ya está en la calle “Yo no soy ésa” (II)

Creo que en mi anterior post no fui nada generosa con la información sobre el libro… La emoción, ya se sabe… Voy a intentar compensarlo con unos fragmentos de la Introducción:

Esta investigación tiene como objetivo primordial la recuperación del tema del lesbianismo en el ámbito literario, más concretamente en el de la literatura de mujeres y su narrativa, aunque tampoco se descartan ejemplos de autoría no femenina. Su carácter interdisciplinar implica también la revisión histórica y cultural de las lesbianas en el Estado español, abarcando un período temporal desde principios del siglo XX hasta la actualidad.

[…]Intento trazar una panorámica de este tipo de textos, partiendo de la premisa de enfrentarme a una serie de inconvenientes relacionados con el contexto del Estado español, donde apenas existen espacios investigadores del lesbianismo.

Debido a esta carencia, he seguido los presupuestos de la crítica feminista anglosajona, que, a finales de los setenta (siglo XX), se ocupó de la recuperación de genealogías femeninas olvidadas por la cultura dominante; ese es, precisamente, el momento actual de la cultura lesbiana en España, el de la necesaria recuperación de su pasado y sus referentes culturales en la evolución de su proceso identitario.

[…]¿Por qué se ha hecho entonces tan poca historia del lesbianismo o, como en el caso del Estado español, no se ha hecho en absoluto en el ámbito académico? Mi opinión es que esto supondría transgredir la norma invisible de ocultación y tergiversación del patriarcado hacia su objeto más denostado históricamente: la mujer (que ya está subordinada de por sí en el juego de roles tradicional) que es, por añadidura, homosexual (es decir, resistente a la heterosexualidad obligatoria, según el concepto de Rich). Todo ello, tanto aquí como en el resto de países occidentales, ha conducido a una peculiaridad: son, mayormente, las mismas lesbianas las gestoras de su propia investigación (siendo ellas mismas las trasgresoras), lo que origina un recelo lógico de parcialidad en los resultados. Indirectamente, también es probable que haya generado una omisión por parte de la comunidad académica ajena a la orientación sexual fuera de la norma, bien por temor a no ser tomado en serio o bien por evitar la sospecha de tender a la transgresión, algo a lo que no todo el personal investigador está dispuesto.

[…]En cuanto a lo específico del ámbito literario, la escritura lesbiana se ha desarrollado en los márgenes del poder heteronormativo. He acometido su estudio desde la óptica de la crítica literaria feminista, teóricamente dotada y entrenada en la investigación de escrituras marginales, donde se tienen en cuenta todos los presupuestos implicados en la noción de la "diferencia" del feminismo. Dentro de este ámbito me he inclinado por la metodología anglosajona, que contempla dos grandes ejes de actuación, la del estudio de las imágenes de mujer, tanto desde el punto de vista del objeto (Crítica feminista), como del sujeto (Ginocrítica), y la recuperación de la tradición de las mujeres, construyendo con ello sus propias genealogías.

[…]Admito, a efectos prácticos, que los textos lesbianos lo son porque contienen experiencias lesbianas, consideradas así por la mayoría de las personas que se reconocen a sí mismas como tales o por otras que conocen dicha experiencia de forma ajena. Ahora bien ¿en qué consisten estas experiencias, qué tienen de particular para ser reconocidas como lésbicas, si se insiste tanto en la permeabilidad de las identidades y en la variedad de sus prácticas, y podrían corresponderse con las de cualquier mujer? A mi parecer, lo que poseen es, implícita o explícitamente, la desconstrucción de las premisas heteronormativas, ya que la heterosexualidad obligatoria ha sido el caballo de batalla del lesbianismo a lo largo de los siglos. Y ello es lo que determina una temática que se pueda catalogar como lésbica.

[…]A través del tratamiento del lesbianismo, tanto en la narrativa escrita por hombres como por mujeres, se puede reconstruir el proceso que ha sufrido la imagen cultural de las lesbianas durante el siglo XX en nuestro país. En las creaciones literarias que he elegido analizar por considerarlas más representativas, se aprecia de forma evidente la tensión entre el ser inventado (el estereotipo resumido en esa "lesbiana" en singular) y los múltiples sujetos que han conformado el colectivo lesbiano. Siempre en los márgenes del poder, las lesbianas han ideado y llevado a cabo estrategias para reflejar su realidad e intentar anular o atenuar la ficción que las invisibilizaba y negaba. Mi trabajo revisa una de estas estrategias, la creación de lo que yo denomino los "contraestereotipos".

[…]Si bien no hay muchos casos de lesbianas reales (autoras), sí los hay de lesbianas dibujadas como personajes literarios; es presumible que en todo acto literario hay una reciprocidad, en mayor o menor grado, entre los elementos fruto de la ficción y los elementos reales. Se construye la ficción a partir de la realidad y la realidad se alimenta de la ficción para seguir existiendo; las ficciones, asimismo, pueden convertirse en la única realidad posible cuando ésta nos es negada o desconocida. Desentrañar cuáles son los elementos que en una ficción narrativa se han tomado de la realidad y cuáles son creaciones imaginarias ha sido mi primer paso para reconstruir el pasado lesbiano en España. Recurrir a la literatura se ha convertido, de esta forma, en un prometedor comienzo del rescate, hasta ahora soslayado, de la tradición lesbiana, y me ha abierto un insospechado abanico de interrogantes, entre los que planteo los siguientes: ¿Hay o no escritoras lesbianas conocidas y, si las hay, cómo eran, cómo vivieron su condición de lesbianas? ¿Escribieron textos lesbianos o se amoldaron a las escrituras heteronormativas? Y si los escribieron, ¿cómo eran estos textos? Asimismo, ¿cómo plasman los escritores o las escritoras convencionales la experiencia lesbiana desde el punto de vista del objeto?, ¿en qué grado se aproximan o se alejan de los que han elaborado las escritoras lesbianas?

[…]Por supuesto que no tengo la pretensión de ser exhaustiva en una parcela de la narrativa de mujeres que se merece mucha más extensión y un análisis mucho más pormenorizado que el contenido aquí desarrollado. Es un acercamiento parcial, centrado en lo concerniente a mis reflexiones sobre el estereotipo lesbiano y que, dados sus límites, resulta incompleto; hay muchas obras y autoras/es que no he podido abarcar. Mi intención no ha sido estudiar la literatura de temática lesbiana en su totalidad, sino el estudio de la presencia del lesbianismo en textos de diferente consideración y el desarrollo de la narrativa más representativa en el relato de experiencias de mujeres, relacionadas sentimental, afectiva y/o sexualmente con otras mujeres.

Asimismo, no hay tampoco, que yo sepa, ningún trabajo de investigación hasta el momento que haya prestado atención a la poesía, al teatro o al ensayo lesbiano en nuestro país. Como he advertido desde el inicio, el mayor inconveniente a la hora de acometer esta indagación era la supuesta escasez de un corpus documental. Sin embargo, me bastó empezar a tirar de hilos apenas visibles para descubrir un complejo tejido de referencias que, o bien no se habían tenido en cuenta desde el punto de vista de la crítica literaria feminista, o sencillamente se habían ignorado por completo por la crítica literaria tradicional. Estoy segura de que lo mismo puede suceder con el resto de géneros literarios (y disciplinas artísticas), que incite a otros investigadores e investigadoras a la difícil empresa, con infinita paciencia, de rescatar del olvido esa parte de la historia y el arte de las mujeres, prácticamente desconocida e injustamente olvidada.


7 ago. 2009

Ya está en la calle Yo no soy ésa


Al fin.
Ha pasado tanto tiempo que ya ni siento nada.
¿Debería saltar de alegría? ¿Llamar a todo el mundo? ¿Gritarlo en el mercado o en la orilla del mar?
De momento, no se me ocurre nada más que colgar este post.
Al fin mi libro está en la calle y espero que le sea útil a alguna investigadora del lesbianismo o del feminismo, o a alguna lesbiana que le guste la literatura o la cultura, o alguna hetero o bi o trans que también. Incluso que les guste a los hombres que lo lean.
Sólo diré que hay mucho trabajo en sus páginas, muchas horas, mucho tesón y mucha testarudez; y mucha, muchísima ilusión.
Y el testimonio de unas cuantas escritoras que se atrevieron a escribir sobre el amor entre mujeres: Colombine, Ángeles Vicente, Elisabeth Mulder, Ana María Martínez Sagi, Montserrat Roig, Esther Tusquets, Carmen Martín Gaite, Marina Mayoral, Rosa Montero, Cristina Peri Rossi, Irene González Frei, Lucía Etxebarría, Isabel Franc, Asia Lillo, Susana Guzner, María Felicitas Jaime, Libertad Morán... Ellas son mi único aval. Y también, ¡cómo no!, algunos hombres.
Mejor leéis el libro, pero de todas formas, os transcribo la contraportada:
En este trabajo se hace un estudio de la evolución de las imágenes estereotipadas que han atestiguado literariamente la existencia lesbiana en la España del siglo XX, con épocas de mayores libertades y presencia de lesbianas que salieron a la luz como feministas, y etapas en que las lesbianas se convirtieron en un ser tabú, un fantasma social que existía de forma invisible y que sólo podía nombrarse en términos de enfermedad y degeneración.
Angie Simonis
Yo no soy ésa que tú te imaginas. El lesbianismo en la narrativa española del siglo XX a través de sus estereotipos.
Colección Lilith Joven. Centro de Estudios sobre la Mujer. Universidad de Alicante. 2009.