27 sept. 2009

Aprobado el proyecto de ley del ABORTO LIBRE


Aunque no constaba en el programa electoral de Zapatero, salió adelante, le pese a quien le pese. Sólo queda el trámite parlamentario, el último escalón.(¡Qué raro que la Iglesia haya estado tan callada estos últimos días! ¿Será por temor a quedarse sin ciertos ingresos?)
El caso es que este proyecto de ley del aborto está fuera de las hipocresías imperantes desde la Transición, al mismo nivel de la de cualquier país europeo avanzado.
El Proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo pone especial atención en la prevención de embarazos no deseados. Trípticos informativos en todas las farmacias, derecho de TODAS las mujeres, tengan la edad que tengan, a estar informadas sobre reproducción e interrupción del embarazo, no sólo la mitad del pastel, como hasta ahora. Deja la elección plenamente en manos de la mujer, tanto en los plazos como en el caso de haber peligro para la salud. Las mujeres que no cumplan con la ley en cuanto a los plazos no serán penadas como delincuentes. La ley garantiza la intimidad y la confidencialidad de las mujeres que aborten, atendiendo a las indicaciones de la Agencia de Protección de Datos.
En relación al polémico punto sobre el consentimiento de la mujer y a la posibilidad de decidir de las jóvenes de 16 años, el Gobierno entiende que es coherente con nuestro marco jurídico y nuestra realidad social. Por eso, una vez reconocida por el Consejo de Estado la autonomía y derecho a decidir de las jóvenes mayores de 16 años, el Proyecto mantiene la disposición final segunda donde se modifica la Ley de Autonomía del Paciente de 2002.
Las menores de dieciocho años podrán abortar sin conocimiento ni consentimiento de su tutores. La sociedad conservadora española pone el grito en el cielo ante esta medida, incluso entre algunos sectores de la izquierda se han alzado las voces de algún padre indignado. Pero la realidad es la realidad y sólo cuando se la mira de frente se la puede aceptar. Una jovencita de quince años se puede ir de botellón los fines de semana y cogerse una cogorza monumental sin que se enteren sus padres. Puede hartarse de meterse rayas de coca, de speed o de cualquier otra droga de moda en el mismo sitio donde se emborracha, puede comprar hachís en su instituto, todo ello sin que se enteren sus padres. Puede acostarse con quien le apetezca, con un chico, con una chica o con ambos, puede, por tanto, quedarse embarazada si con la borrachera o con el colocón se le olvida que existen los preservativos. Si no les cuenta a sus padres que fuma porros o se emborracha los sábados ¿les va a contar que está embarazada? Yo creo que no, que la mayoría de las veces intentará salir del atolladero como sea y le tocará abortar de una manera peligrosa para su salud o incluso su vida. Con esta ley, al menos, podría hacerlo con garantías.
Por supuesto que también hay muchachas de quince años que no se van de botellón y que hablarían con sus padres si tuvieran problemas con las drogas o se quedaran embarazadas, que tienen confianza en el criterio de sus padres y tomarían una decisión más madura. Pero estas últimas chicas no tendrían la misma urgencia ni se verían empujadas a la clandestinidad.
No entiendo cómo puede haber padres que regalan a su hija una operación de estética para ponerse las tetas más grandes o la nariz más respingona por su cumpleaños y luego se niegan a asumir que el cuerpo de sus hijas es también el cuerpo de una mujer que puede concebir y gestar un embarazo que no siempre va a resultar deseado en la familia.
Además tenemos el tema económico. La Interrupción Voluntaria del Embarazo, además, se garantizará dentro de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, para que sea una prestación pública y gratuita. El Estado además velará por el cumplimiento efectivo de estos derechos a través de la Alta Inspección Sanitaria. Es decir, que cualquier mujer podrá acudir a la Seguridad Social, sea pobre, de familia media o rica, para practicarse un aborto y con ello, muchas adolescentes sin ningún medio económico podrán pensárselo antes de tener un bebé que le interrumpa el instituto, la universidad, la libertad de madurar progresivamente y no de golpe y porrazo, con un bebé a cuestas que puede marcalas de por vida.
Respeto profundamente a las personas con ideas antiabortistas. No comparto sus ideales, pero entiendo su postura, su anteposición de la vida ante cualquier circunstancia. La vida y la libertad de vivirla con la mejor de las perspectivas es también casi "sagrada" para mi. No voy a entrar en el debate de cuándo el feto es un ser vivo y cuándo todavía no lo es. Eso queda en la consideración y creencia de cada cual porque las respuestas de la ciencia sobre ello no son unánimes (ya que hablamos de una cuestión moral y no médica o biológica). Pero los problemas sociales que conlleva que las mujeres no puedan ejercer su libertad con el propio cuerpo son demasiado devastadoras para preferir una situación no legislada. significa tener un hijo fruto de una violación, ser una madre adolescente, no poder mantener un tercer hijo , frustrar una carrera prometedora, condenar a un hijo no deseado al desamor frustrado de una madre "no deseada"... La alternativa sobre llevar o no adelante un embarazo (que será un ser humano completo, no lo olvidemos, con todas sus imperiosas necesidades materiales y afectovas) debe estar presente en un estado de derecho, laico y democrático. Luego, que cada mujer haga lo que le dicte su moral o sus circunstancias, no lo que le dicten sus padres, su sacerdote, su marido o su entorno más inmediato.
No hay cosa más aberrante que obligar a una mujer a ser madre cuando no lo desea o no se lo puede permitir. Es absurdo a estas alturas pretender la norma esencialista de que todas las mujeres tienen instinto maternal y todas están encantadas de ser madres. Ridículo.
Cuando se generan estos debates tan acalorados sobre la conveniencia o no de que las mujeres aborten libremente, me da por pensar que aunque las mujeres seamos presidentas, soldados, toreras, científicas, camioneras... todavía la gran mayoría social piensa que somos una especie de menores de edad a las que hay que controlar y poner límites en cuanto a su sexualidad y su cuerpo serrano. Y en con eso deberían indignarse TODAS las mujeres, proabortistas y contrabortistas, como se indignan en otros temas como la desigualdad laboral o la ablación.
Prohibirnos abortar es atentar contra nuestra inteligencia, nuestra madurez como personas o nuestra consideración como ciudadanas de pleno derecho, que votan, que pagan impuestos o que tienen grandes responsabilidades políticas y sociales. Es como obligarnos a ser de un solo hombres o a llegar vírgenes al matrimonio. Pero creo que muchas mujeres conservadoras, por muy feministas que se consideren, no se han dado cuenta de ese matiz.

21 sept. 2009

MABON


Los días de vacaciones poco a poco van tocando a su fin, es el momento del regreso al hogar, al entorno apacible, a los dominios de Vesta. Comienza septiembre, mes en el que celebraremos Mabon, una de las grandes fiestas para los antiguos en la que el Equilibrio Sagrado regresa de nuevo a la Tierra. Hemos de prepararnos para recibirlo con la conciencia de que después, las horas de luz irán acortándose hasta dar lugar a la victoria -siempre pasajera- de la Oscuridad.
También en Grecia se celebraban los misteriosos y poderosos ritos de Eleusis, en los que se recreaba la bajada a los infiernos de la doncella Perséfone para encontarse con la hechicera Hécate.
El mejor día para celebrarlo es el domingo 20 de septiembre ya que la celebración en sí es el 21.
¡¡CHICAS!!!! ¿No sentís el latido de la Tierra?
Uma Blanco

20 sept. 2009

Regresa la incombustible Isabel Allende


Nueva novela de Isabel Allende, La isla bajo el mar.
Si algún mérito tiene esta mujer (y creo que tiene bastantes) es que no se cansa de escribir. No se si tendrá negros o negras escribiendo para ella, pero si los tiene se ganan bien la vida.
No estoy criticando en absoluto a Isabel, que conste que la aprecio y admiro muchísimo y que he tenido con ella una relación literaria con altibajos, larga y casi siempre fructífera.
Ella fue toda una revelación para mí cuando la conocí, allá por los ochenta. Me maravillé con su Eva Luna, con su Casa llena de espíritus y con su Plan infinito. Me fascinaron su feminismo y su estilo literario y me indignaba cuando la calificaban de "alumna de García Márquez", como si no hubieran sido todos, en aquella época, alumnos más o menos aventajados del genial colombiano. Su novelas me poseían, no sólo me gustaban. Después de un tiempo y un montón de novelas, me cansé un poco. Seguramente de la repetición del esquema incansable de Allende: mujer independiente, llena de dificultades, búsqueda de aventuras que la hagan madurar, desengaño con los hombres, sexualidad desaforada... lenguaje barroquista y toques aquí y acullá de su realismo mágico "femenino", como calificaba la crítica su estilo y el de sus compañeras de época, como Laura Esquivel o Gioconda Belli. Tal vez me dio un empacho, después del atracón.
Siempre supe que estaba en deuda con ella y siempre la incluí en mis talleres como una de las voces más importantes de la literatura contemporánea de mujeres. Se lo merece y se lo ha trabajado mucho, a golpe de tecla.
Quizá algún día vuelva a leerla, con la excusa de su nueva novela.

Isabel Allende regresa al realismo mágico con 'La isla bajo el mar'

La isla bajo el mar' (Plaza & Janés y Círculo de Lectores), recién llegada a las librerías, es la última novela de la sobrina del malhadado presidente chileno, una de las escritoras más populares de la historia de la literatura en castellano, y aborda la vida de los esclavos haitianos en el siglo XVIII, un asunto para el que recurre a la magia como herramienta narrativa, pues la haitiana es, subraya la autora, una cultura preñada de elementos mágicos y sobrenaturales. Imposible hurtar el cuerpo.

La idea de abordar el asunto de la esclavitud, y en particular la de Haití –tal vez el régimen esclavista "más brutal" de la historia, dijo una locuaz Allende–, para ambientar su nuevo relato emocional de reafirmación femenina le salió a la novelista al encuentro mientras se documentaba para otro libro. Sorprendida por ese sabor afrancesado y caribeño de Nueva Orleans, supo que allí llegaron los franceses huyendo de las revueltas de los esclavos de Haití. Decidió indagar qué había ocurrido en el XVIII en La Española para que los hacendados pusieran pies en polvorosa, y así fue como descubrió la existencia de una sociedad en la que medio millón de esclavos malvivían –"apenas vivían cinco o seis años, ni llegaban a reproducirse, era más rentable sustituirlos por carne fresca, tal era el régimen de explotación a que estaban sometidos"–, subyugados por unos 24.000 ciudadanos libres.

La escritora afincada en Estados Unidos asegura que la investigación la turbó de tal forma que enfermó del estómago sin motivo aparente, dolencia que no desapareció hasta que completó la escritura de la novela. Un asunto sórdido, recalcó Allende, que en absoluto está fuera de la agenda: "Hoy hay más esclavos que nunca; 27 millones", entendiendo por esclavos a quienes están privados de libertad, retenidos bajo amenaza de violencia y trabajando sin recibir pago; así las niñas camboyanas, los niños soldado o los trabajadores del carbón en Brasil, mencionó. Pero, en un mundo que, en su opinión, "cuando habla de derechos humanos habla de derechos del hombre", no podía faltar la causa feminista; "presente de algún modo en todas mis novelas", admitió. Zarité Sedella es el nombre de la nueva heroína de Isabel Allende, una esclava indómita que persigue la libertad personal y su sublimación en la solidaridad humana. En la rebeldía de Zarité hay mucho de la escritora: "Mi mamá era una víctima y yo no quería ser como mi mamá, quería ser como mi abuelo, al que nadie le mandaba. No sabían qué pasaba conmigo hasta que llegó a Chile la palabra feminismo".

Recién aterrizada de una conferencia internacional celebrada en Estados Unidos sobre los nuevos caminos del feminismo, Allende habló largamente de lo mucho avanzado desde el mundo de su infancia al de hoy día, pero también del trecho que aún falta por recorrer, en particular en algunas culturas como la musulmana y en continentes pobres como África, para que la mujer pueda darse por satisfecha.
Fuente: http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2009/09/isabel-allende-regresa-al-realismo.html
[...] Vendida como esclava a los nueve años, la joven logrará conseguir la libertad y la felicidad, saliendo adelante pese a las numerosas trampas que le ponga delante su destino.
Zarité trabaja como esclava en la plantación de azúcar del francés Valmorain. La protagonista está rodeada de numerosos personajes que la ayudan o la frenan en sus objetivos. Una prostituta, una curandera, la cocinera de la plantación o las dos esposas de su amo: todas ellas personajes con un toque de magia que le dan a la novela el color característico de otras obras de la autora. En una de las rebeliones de los esclavos, cansados del constante maltrato al que son sometidos, éstos provocan un incendio en la plantación. Zarité huye junto con Valmorain en un primer paso en su camino para la dignidad que se le ha negado como esclava.
A lo largo de la novela, Allende nos narra cuatro décadas en la vida de esta mujer, a la vez que reconstruye las condiciones de vida de los esclavos y su lucha incansable por la libertad. La isla bajo el mar es una novela que seguramente atrapará a quienes disfrutaron de títulos tales como La casa de los espíritus, Eva Luna o De amor y de sombra.
Fuente: http://www.blogdelibros.com/la-isla-bajo-el-mar-de-isabel-allende/

7 sept. 2009

El maltratador ex-rector de la universidad de Salamanca!

¡Estoy indignada con este caso! Será porque me toca la universidad, que para mí debe ser un espacio del que partan los ejemplos sociales...
Os pido que lo difundáis lo más posible, me parece muy importante que estos casos se aireen, ya que los medios oficiales de comunicación, prefieren ponerles un tupido velo o una cortina de humo.

El “sombrero” de los motivos personales

Una amiga me informa sobre la dimisión del Rector de la Universidad de Salamanca por sorpresa y por motivos personales y me pide que realice una revisión de los textos periodísticos aparecidos en los diferentes medios sobre este tema.

Llevo un par de días en este trabajo y creo que he leído casi todo lo aparecido y de verdad que hay cosas que siguen sin cambiar.

Voy a resumir los “hechos” según los narran los periódicos que he podido consultar, puesto que de lo contrario puede no entenderse mi opinión:

Presuntamente existe un parte de lesiones por las agresiones que recibió la compañera sentimental del Rector y que fue emitido por el servicio de urgencias de un hospital y aunque esta mujer decide no denunciar a su agresor, sí lo identifica y por esa identificación se conoce que el agresor es el, hasta entonces, Rector de la Universidad de Salamanca José Ramón Alonso.

La víctima que, insisto en que no quiso presentar denuncia, es una mujer argentina que venía realizando su trabajo dentro de una asociación universitaria vinculada a la propia Universidad de Salamanca por lo que era dependiente, económicamente hablando, del Rector.

Por causas que ella misma conocerá, aunque son fácilmente deducibles, esta mujer, al parecer, se encuentra en Barcelona.

Evidentemente el parte de lesiones emitido desde el hospital puso en marcha la maquinaria judicial y el agresor tendrá que comparecer en sede judicial, si no lo ha hecho ya.

Ante la magnitud de los acontecimientos el Rector dimite de su cargo para no dañar la imagen de la Institución que dirige, pero el daño ya estaba hecho y ahora me refiero al daño infringido a una mujer a la que decía amar y con la que convivía.

Y aunque todo el mundo lo sabe casi nadie habla abiertamente del parte de lesiones y todo se camufla por una serie de silencios y de posicionamientos de “echar balones fuera” y de no tratar con la seriedad que el tema merece este caso de presuntos malos tratos a una mujer que además de dependiente económicamente, es extranjera y quién sabe si con su situación regularizada.

Y encontramos causas de la dimisión del Rector de todo tipo, profesionales, basados en desencuentros con sus más allegados colaboradores, etc…y todo el mundo, incluida la Universidad de Salamanca, se calla los verdaderos motivos de la dimisión. Y no me parece justo.

Y lo veo totalmente injusto porque la víctima está siendo de nuevo agredida por la grandeza que se le quiere imprimir al hecho de la dimisión en sí mismo y no a las causas que, aunque todo el mundo conoce (al parecer han circulado incluso fotocopias del parte de lesiones entre las redacciones de los medios de la zona) casi nadie expone abiertamente.

Al parecer, para los medios de la zona e incluso para algunas personalidades políticas, resulta mucho más importante que los proyectos previstos tengan continuidad y lleguen a buen fin, antes que interesarse por la situación de la víctima que al fin y al cabo es una mujer.

Y este tipo de cosas parece que se repiten. El histórico pacto de silencio entre caballeros para protegerse mutuamente de nuevo ha funcionado. Sobre todo si son hombres influyentes y cultos como es el caso, se ha de desviar la atención hacia asuntos que realmente sean considerados como importantes dentro de los códigos que el sistema androcéntrico ha generado y entre los cuales no está el hacer público que una personalidad académica pueda ser un agresor.

Pero además atreverse a escribir en un foro de uno de los medios digitales que todo lo relacionado con la verdad del caso, o sea que el ya exrector ha maltratado a su pareja es mentira y que lo único que se pretende es por parte de ella sacar partido de la situación puesto que todo el mundo conoce que la mayoría de las denuncias son falsas, es el colmo de los colmos en una sociedad en la que somos muchas las personas comprometidas en erradicar esta situación, en la que incluso perdemos la vida como consecuencia únicamente de haber nacido mujeres.

Pero es que además el sesgo clasista que se le ha querido imprimir al tema es de lo más deleznable. Y yo me pregunto, ¿Acaso un hombre con una alta formación académica es diferente en cuánto a su condición de maltratador precisamente por esa formación frente a otro hombre que tenga menos formación o menos poder? Ya vemos que no, que los maltratadores no entienden de clases sociales, y este es un buen ejemplo para desmontar esa hipótesis.

Además nos encontramos, de nuevo también, con la reacción más clásica de todas en este tipo de asuntos en donde un señor de una cierta posición decide dimitir. Y esa reacción es la de tapar a todo precio los verdaderos motivos de la dimisión, ensalzando eso sí el hecho de que la dimisión se produce y entonces surgen las comparaciones con otra serie de personajes que deberían dimitir y no lo hacen y por eso mismo se engrandece ese hecho y, de paso se silencia el acto que originó la dimisión y que no es otro que el ya exrector pegó a su compañera y que su dimisión se ve forzada ante la existencia de un parte de lesiones y que de no haber existido este documento comprometedor, es más que probable que este hombre investido de la condición de prohombre continuara ejerciendo de Rector de la Universidad de Salamanca y probablemente también agrediendo a su compañera.

En ninguno de los textos que he leído (y insisto en que me he leído casi todo lo que he encontrado e incluso he leído lo que publica la propia Universidad en su servicio de Infoprensa) he encontrado una referencia en la que desnude al agresor de su condición de Rector para hacerle sencillamente hombre y exigir la igualdad en la aplicación de la Ley.

Tampoco he encontrado que ningún medio de ámbito nacional se haya hecho eco de la noticia que, dada la condición del agresor hubiera sido lo normal, pero como antes explicaba, el potente pacto de silencio entre caballeros también ha funcionado entre los medios de comunicación.

Nadie se ha hecho eco de la situación precaria de la víctima que ha sido, por la forma en que se ha tratado mayoritariamente la noticia negada e incluso en algunos foros culpada de la situación.

No he encontrado reacción alguna por parte de asociaciones de mujeres, y nadie se ha solidarizado con la verdadera víctima que no es otra que la que recibió los golpes.

Así que, una vez, más nos encontramos con que se ha preferido volver a tratar el tema como algo privado y no como un problema social por ser el agresor un personaje poderoso en un determinado ámbito.

De nuevo, el esfuerzo de tantas personas que creemos que el problema de la violencia ha de ser denunciado públicamente y tratado públicamente desde la objetividad de que se trata de un problema social y no privado, se ha esfumado con centenares de opiniones, visiones, declaraciones, etc…ensalzando al personaje por haber dimitido y olvidando a la víctima.

De nuevo los autoproclamados adalides de la libertad de expresión, se han permitido expresar lo políticamente correcto en lugar de lo realmente correcto dejando en la mayor indefensión a la víctima y enmascarando así un problema patrimonio de la sociedad enferma en la que vivimos.

¿Quién le ha dado voz a la víctima?, ¿quién ha empatizado con su situación y le ha ofrecido su apoyo incondicional, dándole fuerzas en este traumático momento de su vida?, ¿qué medio de los que han publicado la noticia ha dejado a un lado el pacto de caballeros y ha dicho las cosas claras? De momento para estas preguntas y para otras sólo tengo una respuesta y es que nadie se ha hecho eco de la víctima pese a conocerlo todo el mundo.

Vivimos en una sociedad hipócrita y enferma, aunque a veces creamos lo contrario. Nos dicen por activa y por pasiva que en la educación y la prevención está la posible solución a este problema que nos aqueja desde hace demasiado tiempo, pero después los mismos que nos dicen esto se callan a la hora de poner negro sobre blanco la realidad de los hechos en aras a la posición del agresor.

Somos un estado en el que la tutela judicial y los derechos que emanan de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género son para las mujeres víctimas y, en este caso y hasta el momento, los medios de comunicación han otorgado todos los beneficios al agresor. Afortunadamente estamos en un estado de derecho y quienes imparten justicia no son más que quienes pueden hacerlo: Quienes pertenecen a la carrera judicial y no quienes pertenecen a la carrera periodística que a veces olvidan que su función es la de informar y no la de juzgar ni prejuzgar.

Afortunadamente la lucha de muchos años y de muchas personas, sobre todo mujeres, nos ha dado uno de sus frutos más preciados con la aprobación de la ley antes mencionada, y que, aunque no gusta a quienes se encargan de cuestionarla continuamente, también es cierto que da protección y derechos a las víctimas aunque sean silenciadas por los medios de comunicación y por la sociedad en su conjunto por el simple hecho de haberse enamorado y haber sido golpeada por el hombre del que se enamoró y que tiene una determinada consideración social.

Gracias a mi amiga, he podido constatar el grado de complicidad social que todavía tenemos con quienes son hombres poderosos en un determinado ámbito y el rechazo y el silencio al que sometemos a quienes por obra u omisión, cuestionan la idea que de ese hombre tenemos formada.

Y al mismo tiempo también he podido constatar, de nuevo, el silencio cómplice de la mayoría de los medios de comunicación con quienes ostentan el poder.

Afortunadamente en este caso la voz silenciada de la víctima ha sido rescatada de ese ostracismo al que la han sometido gracias al firme compromiso de mi amiga a la cual agradezco toda la información aportada y cómo no, su constante lucha en contra de la desigualdad que entre mujeres y hombres sigue existiendo en esta sociedad hipócrita y enferma.

Afortunadamente también en esta lucha por la igualdad real y en contra de cualquier tipo de desigualdad y, por tanto de discriminaciones que seguimos soportando las mujeres, contamos también con cada vez más voces también masculinas que deciden romper el pacto de caballeros y reconocer que cada vez que un hombre maltrata, sea quien sea, o con la posición que tenga, es un maltratador al que hay que denunciar públicamente, porque el problema de la violencia de género, por mucho que se sigan empeñando algunos, no es un problema privado puesto que pertenece a toda la sociedad.

Ontinyent, 6 de septiembre de 2009.
Teresa Mollá Castells
tmolla@teremolla.net
La Ciudad de las Diosas

4 sept. 2009

Una novela prometedora


Una novela que tiene buena pinta...

Mujeres malditas. Eugenia Rico, escritora.

Escrito por Marta Iglesias 04/09/09
Eugenia Rico, considerada una de las grandes de la literatura española actual, vuelca en su último libro gran parte de sí misma. Se titula Aunque seamos malditas (Editorial Suma de Letras) y recuerda las persecuciones que sufren los que son diferentes, cuyo mejor exponente son las brujas.
El libro de Eugenia describe un círculo perfecto que se inicia y se cierra con la hoguera de San Juan, realizando un paralelismo entre las brujas de la Edad Media y las actuales.
Sólo al releer el libro se cae en la cuenta de la delicadeza con la que Eugenia Rico ha hilado la trama. Entonces se aprecian al detalle las pequeñas puntadas atrás y adelante que configuran una obra que enlaza el pasado con el presente y lo onírico con la realidad... ”Algunas mujeres vuelven al campo para ocultarse, para ser como las otras o para que no se note si son distintas. Porque algunas mujeres siempre han querido ser como las demás y nunca lo han conseguido”. Hablemos de las brujas, de historia y de persecuciones presentes.
-¿Cómo enlazaste el acoso -tema sobre el que querías escribir-, con la brujería? ¿Qué hilo unió una cosa con otra?
-Quería contar el acoso a través de la historia y me encontré con que las primeras acosadas históricamente, las que vivieron el holocausto de las mujeres y que se han convertido en el símbolo de la persecución sin culpa fueron las brujas. Las brujas son un símbolo del acoso del inocente. Y aunque se ha hablado del holocausto de las mujeres, no se ha hecho suficientemente. ¿Cómo puede ser que unos dos millones de mujeres sean asesinadas, acusadas de cosas de volar por los aires? Estas eran las dos líneas de investigación que yo llevaba y me encontré con que eran la misma.
-Sin sentirte un poco bruja, ¿sería imposible escribir este libro en primera persona?
-En el libro hay muchas primeras personas, hay muchas voces. Y fíjate que el libro está poblado de personas acosadas y de gente que es un poco distinta. Porque pienso que en todas las épocas históricas los que han hecho las cosas interesantes fueron los bichos raros, los que eran un poco diferentes, los que sentían que no eran como los demás. Me preguntaban en todas las conferencias si era un poco bruja y siempre respondí que no. Y después de tantas entrevistas y de hablar tanto de la novela, ahora me preguntas tú y creo que sí. Y por dos motivos: el primero es que para escribir cualquier personaje, tú tienes que creerte que eres ese personaje, tienes que invocarlo, es como el espiritismo. Tienes que dejarte poseer por el personaje, y en ese sentido no puedes escribir como una bruja si no eres bruja. Y en segundo lugar tienes que sentirte como bruja, alguien diferente que sabe algo que los demás no saben y que te castigan por ello, así que ser escritor también es ser brujo. A ello hay que sumar la fascinación que tengo desde siempre por el tema.

-¿Qué te atrae de ellas?
-Uno de los temas que más me fascinan es el de las sustancias. Cuando se dice que las brujas volaban es porque consumían hongos, algo entroncado con cultos precristianos. Pero yo encontré que la mayoría de mujeres acusadas de brujas en nuestro país ni siquiera eran mujeres que realizaran ninguno de esos cultos. Eran mujeres que sabían curar y más baratas para los pobres que los médicos o los barberos, que en aquel momento solamente sabían hacer sangrías. O sea, que esa supuesta superstición, que en realidad era un profundo conocimiento de la naturaleza, estaba muy por delante de la ciencia de su época. Utilizaban sustancias como la digitalina o la corteza de saúco, que más tarde han sido aprovechadas por la ciencia oficial. O sea, primero las han matado y luego han aprovechado sus conocimientos.
-Precisamente has relacionado la persecución de las brujas con el auge de la profesión médica y el monopolio de la profesión médica...
-La persecución de las brujas se ha unido al medievo y no es verdad. Surge con el nacimiento de las universidades, a las que se les prohíbe asistir a la mujeres. Tradicionalmente ellas se ocupaban del cuidado de los niños, enfermos y ancianos. Incluso en las tribus del norte como Asturias, nuestras mujeres iban con los guerreros a la batalla para curarles las heridas. Sabían de hierbas porque no era algo comercial, no era algo tan importante. Lo importante era el alma y el cuerpo se les podía dejar a las mujeres. Pero con el Renacimiento el cuerpo se vuelve importante y con él la medicina. Así que no se puede dejar a las mujeres -que tienen el poder de dar la vida-, el poder de evitar la muerte. Así que en las universidades se va a estudiar medicina, pero se prohíbe a las mujeres entrar en ellas y además se prohíbe ejercer a quien no estudie en la Universidad. Pero para dar auge a esa ciencia de la medicina, que en aquel momento entre los cristianos es nula porque solamente sabían de sangrías, tienen que perseguir a estas mujeres que saben más que ellos. Era cuestión de control de poder, algo que entonces poseían muchas mujeres. Como ejemplo te hablaré de la mejor partera del reino, que vivía en Cataluña y fue acusada de bruja por asistir partos y hacer prácticas diabólicas como lavarse las manos. Cuando la Reina de Aragón va a dar a luz, exige a su marido que la atienda ella, a punto de ser juzgada. El parto va bien y la reina consigue que sea restaurada en su labor y reputación. Y quiero añadir que a la mortalidad del holocausto de las mujeres que mueren en las hogueras y ahorcadas, hay que añadir las miles de mujeres que fallecen debido a las infecciones, porque estos barberos empleaban navajas sin ningún tipo de higiene. Estas sanadoras tenían normas de asepsia e higiene primaria, y de hecho muchas fueron acusadas de brujería por lavar las manos, y esterilizar instrumental. Para que te hagas idea de cómo se persigue a la gente por decir la verdad.

-Sin embargo, y contrariamente a lo que se cree, en España casi no hubo procesos contra las brujas...
-Exacto. Encontré pocos procesos a brujas en España y además sus castigos consistían en un sambenito, lo máximo era la confiscación de los bienes y ni siquiera era corriente. El caso de María Soliño, que fue quemada en la hoguera en Santiago de Compostela, es anecdótico. Pero en el resto de Europa la persecución es brutal y llena de torturas. Por ejemplo, a la bruja de Hamburgo le perforan la vagina con hierros candentes, le arrancan los pechos, la violan los religiosos repetidas veces diciendo que es para arrancarle el diablo. Hay un matiz sexual terrible ejercido desde Inquisición, los Calvinistas, y otros cuerpos religiosos que velaban por la fe, mataban a la gente y la torturaban. Sin embargo cuando torturaban a un hombre jamás le tocaban los genitales, pero con la mujeres la persecución era un verdadero ataque de género. Yo tengo tres teorías de porqué no se persigue la brujería en España. La primera es que en el resto de Europa se les perseguía para confiscar sus bienes porque se trataba de acabar con su poder económico, pero aquí no tenían dinero, así que no hacía falta matarlas porque no eran tan importantes. Mi segunda explicación es que, igualmente que no se persigue en Francia, Italia, Grecia y Portugal, países que luego son católicos, en estos países han tenido una creencia muy importante en diosas madres. O sea, hay un importante respeto a la mujer y el matriarcado. Y la tercera teoría tiene que ver con el norte: hay una creencia en la brujería pero no una persecución. La Iglesia Española considera que perseguir las brujas es hacerlas importantes y que no hay que hacerlas importantes porque no lo son.
-Para ti las brujas no sólo curaban el cuerpo sino que ayudaban a la gente a reconciliarse consigo misma... ¿No es ese un poder que tienen todas las mujeres y por tanto todas tienen la semilla de la bruja en su interior?
-Sí. Todas las mujeres se sienten alguna vez un poco brujas, aunque también utilizan el concepto bruja para insultar, entonces no queda claro si bruja es un orgullo para la mujer o una calumnia. Está claro que en la persecución de la bruja está la persecución de lo femenino, del poder de dar vida, de este poder primario de la mujer... Entonces todas las mujeres tienen en su interior la semilla de la bruja. Fíjate que además el vocablo inglés para bruja es witch, que es la misma raíz que wise que significa sabio, por lo que en inglés bruja quiere decir mujer sabia. Por lo tanto hay una persecución desde luego del poder de la mujer y de la sabiduría de la mujer.

-Entonces las mujeres encontraron un conocimiento que les era afín, ¿lo hemos olvidado en pos de un mejor puesto de trabajo, de una operación de estética...?
-Desde la prehistoria las mujeres han tenido tendencia al cuidado y sobre todo han tenido un poder en ellas mismas. El problema es que hoy tenemos a las mujeres con dietas horribles, pasando hambre, dedicando todos sus pensamientos a ello y sin espacio para pensar en otra cosa. Y eso les quita su gran poder. Hay muchas maneras de castrarlas, hay muchas maneras de perder a las brujas. Se las puede tener obsesionadas con pesar 36 kilos, o encima de tacones de aguja, sobre los que casi no pueden andar y que les deforman la columna. Y todo lo hacen por su propia voluntad. Y una cosa terrible fue quitarle a la mujer el poder sobre su parto, sobre el nacimiento.
-Los que siguen pensando por su cuenta son perseguidos... ¿Cuáles serían las cazas de brujas actuales?
-Es muy buena pregunta. Yo creo que se persigue -como siempre se ha hecho- a los diferentes. Desde los supuestos rojos hasta los gorditos, o a los que piensan de otra manera. Se sigue persiguiendo a los que son distintos. Y, por supuesto, todavía se persigue a las brujas, que hoy son mujeres que han tenido éxito. Sólo hay que ver cómo son atacadas en la política o la ciencia. Mira el ejemplo de Hillary Clinton.

-¿Por qué identificas a la Inquisición de hoy con los medios de comunicación?
-El farero está basado en un personaje real, un profesor de gimnasia al que acusaron de violar una niña, que era la hija del famoso asesino de Mari Luz. Cuando había cumplido dos años de cárcel se demuestra que fue su padre. Pero es que los medios que han dado su nombre y apellidos no ponen en marcha una campaña similar para rehabilitarlo. Entonces se queda sin trabajo, sin novia, sin vida, cuando no ha hecho nada. Es completamente inocente. Los medios de comunicación ahora tienen un poder tan grande que pueden salvar la vida de una persona y también la pueden condenar. En algunos casos -y estoy pensando en programas del corazón muy malos que hacen juicios mediáticos- ciertos medios se constituyen en verdaderas Inquisiciones que deciden y condenan con mucha impunidad. Fíjate en el maltratador que salió en la tele y luego mató a su ex pareja. La cadena no se hizo responsable de nada. El poder que en otro tiempo pudo tener la Iglesia, que no tenía que dar explicaciones, la tienen ahora los medios para bien y para mal.
-Una vez terminado el libro, ¿que aprendiste del él y qué dejaste de ti en sus páginas?
-Del libro aprendí muchísimo porque conlleva mucha documentación histórica, y porque habla sobre la otra parte de ti, sobre el lado oscuro de cada uno. Y en él dejé todo de mí porque es un libro del que estoy muy satisfecha como artefacto literario y también por sus personajes y la vida que hay en él. La única manera de conseguir algo es darlo todo y en el libro me dejé la piel.
-¿Cómo terminarías el título inacabado del libro “Aunque seamos malditas...”?
-El título del libro está así para que lo termine el lector. Me han dicho que mi escritura es interactiva, yo creo en escribir dejando huecos para que el lector se apropie de la historia. Por eso cada uno tiene que escribir el final. Δ