11 mar. 2008

DULCE VICTORIA


Es maravilloso tener como excusa la victoria electoral de Zapatero para desechar pegajosas depresiones post parto intelectual.
Un día lleno de sol, en el que desde que me levanté sabía que iba a ganar. No tenía ninguna duda de que su proyecto merecía un poco más de tiempo para madurar, para que terminaran de asentarse y consolidarse las nuevas leyes, para que disfrutáramos de un tiempo de tranquilidad las personas progresistas de nuestro país.
Para que se sigan casando y adoptando legalmente las personas lesbianas y gays, para que las personas dependientes tengan una cobertura de ayuda, para que se normalice la igualdad de género en instituciones y sociedad a golpe de ley, para que las personas que tienen memoria histórica puedan enterrar a sus muertos dignamente y no vayan a dejarles flores a una cuneta, para que se haga más efectiva la lucha contra la violencia de género, para... en fin, todo el programa de Zapatero. Para que en un futuro próximo, nos desliguemos totalmente de la Iglesia en cuanto a educación y condicionamientos sociales; para que, a no mucho tardar, tengamos una ley del aborto acorde a nuestro presente y no a las circunstancias peculiares de la Transición, una ley en la que participemos las mujeres y que no nos la impongan los hombres...
Lo que más me indignaba de la campaña de Rajoy era aquella frase "usted no se entera", "usted no sabe lo que le interesa a los españoles". Como si a los españoles sólo nos interesara llegar holgadamente a final de mes y que nos hagan descuentos en la hipoteca...

Cierto es que estas cuestiones preocupan a una gran parte de la población, pero no es lo ÚNICO que nos importa. Nos importa también la pobreza y la guerra en el mundo, que nuestros impuestos se destinen a paliar las injusticias en otros lugares y no a engrosar las arcas de la iglesia. Nos importa muchísimo la salud de la Madre Tierra, queremos gobiernos que se comprometan a invertir el dinero público en energías renovables que no la dañen más, en incrementar políticas de ahorro de recursos, en fomentar la educación y sensibilización medioambiental. Queremos también gobiernos que no discriminen a los inmigrantes, ni les pongan las cosas más difíciles de lo que ya las tienen. Queremos gobiernos que confiesen abiertamente, sin rubores, que están a favor de la PAZ.
Como yo, somos muchas las personas en España a las que les interesan algo más que las habichuelas diarias, que son importantes, claro está, pero que no son la aspiración más grande del ser humano. Hay otras más perentorias, que no interesan para nada a algunos políticos y partidos, pero que nos hacen vivir con algo más de ilusión y gracias a las cuales recuperamos la fe en la humanidad. Palabras que a muchos les suenan a retórica, a soflama politiquera, pero que para otras están llenas de contenido: paz, igualdad, solidaridad, justicia... AMOR.
Gracias a estas elecciones no tendremos niñas rajoidianas, lo cual ya es quitarse un gran peso de encima... Que a estas alturas te anden con semejantes paternalismos es muestra de que la derecha no entiende ni papa de igualdad ni de diversidad y si piensa Rajoy que así ha arañado el voto de alguna mujer, será el de aquellas que todavía tienen puesta una cómoda venda en los ojos, porque no creo que a ninguna con dos dedos de frente le haya gustado el truco para que las mujeres piensen que el PP va velar por sus intereses.

2 comentarios:

Cris dijo...

Hola, encontré tu blog por casualidad y me encanta.
Este artículo me parece fabuloso y creo que das en la diana en muchos aspectos. Enhorabuena

Angie Simonis dijo...

Muchas gracias por tus palabras Cris y por tu visita a mi blog...
Yo creo que nada sucede por casualidad y que todo lo que nos encontramos en la vida está destinado a enseñarnos algo.
Espero que vengas a menudo, un abrazo