5 jul. 2013

THREE O'CLOCK: ARTENEA

A las tres de la tarde,
como el torero de Lorca,
en plena siesta derretida,
entonces nací yo.

A las tres de la tarde
se siente pereza de ser nacida;
mi madre decía que le costé
mucho dolor y demasiadas horas,
estaba cansada de mí desde antes de nacerme.

Será por eso que todos los días,
a las tres de la tarde,
me meto en el útero de la Diosa
a derretirme siesta...

Yo, como Artemisa, me parí sola
y me pasé media vida sirviendo a mi madre.
O, como Atenea,
salí de un muslo del Patriarcado,
insatisfecha, rebelde, feminista...

Hoy, a las tres de la tarde,
he decidido rebautizarme
puesto que he vuelto a nacer.
Con sumo esfuerzo me he despojado
de mi última piel,
que yace, traslúcida y olvidada
en la cuneta de lo cotidiano.

Ahora soy Artenea,
la de los ojos abiertos, que no glaucos;
otra Mujer Salvaje
aullando su noche,
aunque naciera a las tres de la tarde,
a pleno día,
tragándome con avaricia
el sol del mediodía.

12 mar. 2013

DE LUCES Y SOMBRAS, GARRAFONES Y LENTEJAS







Como todo proceso evolutivo que se precie, este momento vital mío contiene en igual medida el aspecto luminoso como el osuro de la existencia.
Lo luminoso es ahora una cuestión de tamaño. Me toqué el tumor por pirmera vez una noche distraida, acariciándome el cuello mientras leía. Tenía entonces el tamaño y la forma de un garrafon, de esas gloriosas legumbres blancas y contundentes, impresincibles en una paella genuina valenciana. Lo abarcaba con tres dedos, pulgar, índice y corazón, y puesta delante del espejo vislumbraba su silueta fatídica y su esquiva redondez.
Mi garrafón ha desaparecido después de 20 sesiones de radio. Buscando y hurgando mucho, encuentro una modesta lentejita. Marina, mi radióloga, dice que tengo varias. Y, magnánima, me da la venia para alegrarme: si el tumor secundario ha disminuído, siendo como son los más difíciles de erradicar, no hay duda de que el tumor primigenio tambíen se halle en estas codiciones.
Llega la parte oscura. La sombra la marcan las señales de las quemaduras del cuello... el escozor, el picor, el dolor, el mal aspecto que revelan. Parece incluso que se va extender por las comisuras de la boca . Rebeca bromea diciéndome que compremos una burkita para que no se asuste nadie al verme. Muy agradable no debe ser mirarme en dicho estado.

La sombra tiene tambiñen olor y sabor: el de la comida. Sabor a nada, a un nada plástica y desesperante, tras haber dedicado horas a un plato especial y lleno de amor y detalles y llenado la casa de aromas apetecibles. Así que me siento a la mesa,me meto una cucharada en el boca y ¡NO ME SABE A NADA! Sí, por otro lado, la que guisa es Adriana, tengo que decirle: "Cariño esto debe ser delicioso, pero no me sabe a nada. Ella ya sabe que soy incapaz de mentir.
La sombra es como se va huyendo mi voz en afonías matutinas. En un par de días me he convertido en una gánster fumadora de ducados.
La sombra son esos parches transparentes que he empezado a usar para mantenerme sin dolor allí donde el nolotil ya no llega. Veintidós años sin probar la droga dura y ahora son los propios médicos quienes me la suministran y me recomiendan tratamientos con Mariguana. 
Pero acabo con la LUZ, naturalmente. La luz que irradian las manos de Adriana cuando me hace el reiki y me inunda y me lava toda la pena del día, toda la rabia y me siento en paz,  tan feliz, simplemente de estar tumbada, con ella a mi lado acariciándome el pelo, en silencio.
Sombras y luces.
Garrafones y lentejas. 
En el oráculo de la Diosa, ha vuelto a salirme la carta de Cerridwen, la diosa del caldero de la transformación, de la muerte y el renacimiento. Estoy cambiando de piel, como la serpiente.



25 feb. 2013

Gorgona y yo



De lunes a viernes, alrededor de la una del mediodía, recibo mi tratamiento de radioterapia. Los jueves tengo ración doble, me ponen tambièn la quimio.
En la radio estoy en un subsótano tras una imponente puerta blindada que recuerda las pelis de cámaras acorazadas, escenarios de grandes robos de joyas. Allí me dejan sola las técnicas (son todas chicas y simpatiquísimas), tras colocarme en la camilla, con mi máscara bien apretada, el chupete bien mordido y las manos asiendo unas correas elásticas; todo pensado para que esté totalmente inmóvil. La cámara donde me radian me recuerda un tugurio de ensayo de jóvenes promesas de rock, como viejo garaje lleno de trastos y fundas misteriosas que podrían esconder instrumentos musicales (en realidad son colchonetas, me aclaran las chicas), si no fuera porque en lugar de una batería, un bajo y una guitarra eléctrica está la imponente presencia de Gorgona. Gorgona es el nombre con que he bautizado a la máquina de radioterapia.
Gorgona es redonda, como la égida de Atenea, y va girando alrededor de mi cara y cuello, haciendo un ruido chirriante, más propio de un escenario de ciencia ficción que de un ensayo rockero, y (¡oh, decepción!) sin rayos iluminatorios, expulsa sus serpientes justicieras e invisibles aniquiladoras del tumor alojado en mi laringe.
http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/MAGIA/GORGONA/Gorgon4.jpgComo sabéis, y como podéis comprobar en wipipedia, una gorgona (en griego antiguo γοργώ gorgō o γοργών gorgōn, ‘terrible’) era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí. En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea. Según el mito de Perseo, este pudo matarla gracias a la ayuda de la diosa cortándole la cabeza y cada gota de su sangre se transformó en una serpiente. Perseo, en agradecimiento, le dio la cabeza a Atenea, quien la puso en su escudo y se mantuvo su poder de petrificar a quienes la veían.
Así que ahí estoy yo, petrificada e inmovilizada, pero, por otro lado, concentrada en transformar ese poder supuestamente maligno y devastador en una suerte de energía renovadora que me sane. Los rayos de Gorgona dejan de ser invisibles y al entrar en mí se convierten en luz dorada y cálida inundando mi garganta. Dejo de ver la radioterapia como un cúmulo de efectos secundarios que me van a quemar, llagar y lacerar y lo intento ver como un proceso ineludible, en el que tengo que atravesar una zona oscura e inquietante a través de la cual llegaré a una zona iluminada que me clarificará cuál es la siguiente etapa de mi vida. Un proceso, por lo demás, extremadamente breve (dos meses, de los que ya han trasncurrido dos semanas), que tampoco tiene por que ser tan dramático como parece ser obligado tomárselo. 

Repasando lo que sé sobre Gorgonas y Medusas, me encuentro con las interpretaciones de Christine Downing y Shinoda Bolen, que analizan la Gorgona desde el arquetipo de Atenea. Como todo lo relacionado con el poder de la Diosa, hay una dualidad entre el bien y el mal, lo oscuro y lo luminoso, en la perpetua búsqueda humana del equilibrio emocional.  
El lado oscuro, la sombra de Atenea, lo halla Downing en la Gorgona de su escudo, el lado erinio de la Gran Madre que porta como protección, pero que no destruye ni convierte a nadie en piedra, sino que redime: gracias a su intervención, las furias se convierten en euménides y la sangre que gotea de Medusa se recoge y utiliza por Asclepio para sanar y resucitar a los muertos.

Para Bolen, por su parte, la Gorgona presente en su égida, es uno de los temibles aspectos de Atenea, que tiene el poder de desvitalizar la experiencia de los demás, de suprimir la vida con la conversación o convertir una relación en un cuadro estático. Con su actitud crítica y su afán analizador puede, intencionada o inconscientemente, disminuir la experiencia subjetiva de otra persona, carecer de empatía por los temas espirituales o morales vitales para otros, ser intolerante con los problemas de la gente y blandir una actitud crítica hacia cualquier atisbo de debilidad. Es capaz de paralizar a la persona que tiene delante, “convertirla en piedra” con su examen escudriñador y crítico y destruir sus iniciativas. Atenea debe recordar que el peto de la Gorgona es algo que pude quitarse y ponerse; cuanto se da cuenta que tiene algo que aprender de las personas y compartir con ellas y se relaciona como una igual, se habrá desprendido de su peto y dejará de provocar el efecto Medusa.
Yo lo veo como un aprendizaje en el que tengo que asumir mi poder de paralizar a los demás con mi palabra, de no dejarles expresarse por mi vehemencia y porque a veces soy demasiado arrolladora y dejo a los demás mudos. Quizá por ello Gorgona va a provocarme que me calle un tiempo. Cuando estoy a solas con ella soy totalmente vulnerable, estoy sometida a su voluntad, a su poder destructivo y sanador a la vez, y eso es una prueba para mí de humildad tremenda. Quizá callándome y estándome quieta aprenda a escucharme y a llevar otro ritmo vital más sano y equilibrado.
Gorgona me petrifica, sí, pero sólo temporalmente. Como Gran Madre Poderosa actuará con su veneno/medicina para sanar la parte de mí que debe mostrarse limpia y clara hacia el mundo, la de mi discurso.

                        http://fc02.deviantart.net/fs17/i/2007/181/d/4/Gorgona_Tisifone_by_oscar_morales.jpg 

Fuentes:

Christine Downing, (1981), La Diosa. Imágenes mitológicas de lo femenino, Barcelona, Kairós, 1998.

Jean Shinoda Bolen, (1984), Las diosas de cada mujer. Una nueva psicología femenina, Barcelona, Kairós, 2000 (7ª edición).

30 ene. 2013

¿Qué es eso de tener cáncer?

Soy una pobre vida
azotada por los vientos.
Tan valiosa
tan luminosa
como sólo una vida puede serlo

Así me sentía hace unas semanas, cuando pude recuperarme del golpe de saberlo y tomé la decisión de no dejarme morir y ponerme en el trabajo de curarme. Azotada por vientos que no entendían de injusticias, de victimismos, de "ya está bien", de "pero ¿por qué a mí?", azotada por la vida otra vez... ay, mi pobre vida...
Estoy aprendiendo. Aprendiendo a no sentirme azotada, sino mecida. ¿Es posible? Sí.
Empiezo por el lenguaje, naturalmente ¿por dónde si no? No más lenguaje guerrero. No estoy en guerra contra nadie, ni siquiera contra el cáncer, no voy a ganarle ninguna batalla, no voy a luchar, ni voy a vencer. Simplemente, voy a curarme. Voy a dejar que mi cuerpo acepte a esas células presuntamente malignas que están amasando un "Carcinoma Epidermoide de supaglotis derecha Gx cT2-3N2bM" y las transforme en una luz dorada que me cure y me devuelva la salud y la energía. Voy a ser yo de nuevo, pero más sabia, más llena de amor, más llena de paz y ¡sobre todo! más llena de agradecimiento.
Porque mis primeros pasos en la convicción de mi curación eran muy inseguros, muy lentos, muy desconfiados... Lo decía, pero realmente no lo creía del todo. Estaba esa Angie impertinente que siempre anda fastidiando a la Angie positiva y valiente, diciéndome a cada momento "Con todo lo que tienes encima ¿cómo te atreves a pensar que vas a curarte?". 


Pero en pocos días sucedió. Llegó la ola. Primero fue muy pequeñita, como esas olitas de la sobremesa del verano que mueren en la orilla sin apenas haber vivido. Vino, naturalmente, desde Adriana: "No más, cariño, se acabó ya de llorar, vamos a cambiar el chip, vamos a ponernos a trabajar, vamos a curarte". Esa primera persona del plural fue el arranque, el principio para empezar a despojarme de la soledad y el desamparo. Y se fueron sumando personas y más personas a la ola. Primero mi familia, mi padre, mi hermano, mi hija, mi tata... hasta mis animales los notaba yo por la labor de acompañarme cuando dejaba pasar las horas tristemente tumbada en la cama, compadeciéndome de mi destino e imaginando literariamente el fin de mi vida. Luego mis amigas, mis amigos, mis vecinos, mis conocidos y conocidas, mis alumnas de la universidad, hasta el veterinario... Luego la gente de Facebook.


 Una marea de seres que han logrado crear una ola enorme de seguridad, espectación y optimismo en la que me estoy meciendo, hecha con agua de palabras, de ánimo, de cariño, de una confianza en mí que ni siquiera yo tenía. Una ola de acciones, cada cual dentro de sus posibilidades, un grupo que me hace reiki, una hermosa walquiria holandesa que viene a hacerme acupuntura, otro grupo de amig@s que fueron a la playa a hacer un círculo de oración por mí. Una ola que no cesa, que sorprende día a día con nuevas espumas, Victoria Sendón que viene a mi tesis desde Andalucía, el tribunal de tesis que me califica con un CUM LAUDE, un correo desde EEUU de un antiguo compañero de carrera que me llega al alma, una postal de flores chillonas desde Colombia, las chicas del CEM mandándome besos que me saben a moras (no sé por qué), Adriana haciéndome todos los días un batido con guanábana... Regalos y más regalos y me digo ¿es posible que me quieran tanto? ¿es posible que mi pobre vida valga tanto?
Sí, es posible, es real. Y yo no puedo hacer otra cosa más que agradecerlo y creer lo que me dicen. La palabra lo primero, claro. Y lo que dicen es "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie"...
Así que, naturalmente YO PUEDO. Soy un Ser de Luz y puedo transformar mi sombra en claridad.
Así que GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...  
   
   

14 ene. 2013

IMBOLC




Los ocho días festivos del año pagano están basados en acontecimientos que dividen la Rueda del Año en partes prácticamente iguales. Yule y Lammas celebran los solsticios; Ostara y Mabon, los equinoccios; estas cuatro festividades coinciden con el momento en que el Sol está en el grado 0 de los signos cardinales. Imbolc, Beltane, Lughnasadh y Samhain/Shamain, aunque las celebramos en fechas fijas del calendario, astrológicamente ocurren en los días en que el Sol alcanza los 15º de los signos fijos.
La celebración de la Candelaria era llamada por los celtas Imbolc o Ambiwolka, que significa “en el ombligo”, “en el vientre”, haciendo referencia por un lado a que en esas fechas las ovejas ya estaban gestando y se preparaban para dar a luz en primavera, y por otro lado que, en general, la Madre Naturaleza lleva en su vientre gestando las semillas que se plantaron en Yule (solsticio de invierno – 22/23 Diciembre) y que brotarán igualmente en primavera. Debido a esta connotación, esta fecha era usada para realizar ritos de fertilidad y también para celebrar matrimonios. Por el mismo motivo, también se aprovechaba para bendecir las mujeres embarazadas y a los niños lactantes (la leche está relacionada también con las ovejas, pues éstas la fabrican mientras están gestando). [Como curiosidad, diré que tengo entendido que en Burgos capital la Candelaria es una fiesta popular porque ese día las madres presentan a sus hijos nacidos durante el año anterior a las iglesias para que la Virgen María los bendiga].
Sin embargo, Imbolc es principalmente, de los ocho días festivos, uno de los cuatro festivales de fuego (otro muy importante que todos conocemos es Lammas, la víspera de San Juan). En este día recogemos dos cualidades importantes del elemento fuego. La primera es la capacidad que tiene de purificar. Imbolc es muy característico por ser un día de purificación y limpieza. Es tradicional que en este día se haga una buena limpieza de la casa y de uno mismo, tanto física como energéticamente. El motivo es quitar obstáculos a la germinación de las semillas en la tierra. Simbólicamente hablando, nosotros somos la tierra en la que disponemos continuamente nuestras semillas de esperanza, fuerza, compasión, amor..., y nuestro hogar es la tierra en la que nos cobijamos para crecer y madurar en todos los niveles, preparándonos para abrirnos a las bendiciones que podamos recibir más tarde en el exterior. Es un buen momento para hacer introspección y liberarnos de angustias, rencores, iras, apegos... y en definitiva cualquier cosa que impida nuestro avance en el camino, y así ser más fértiles para la Luz, que entrará en nosotros y dará sus frutos.

Ciertamente, la Luz es la segunda cualidad del fuego a la que apelamos en Imbolc. Para los celtas esta fecha corresponde al inicio de la primavera, y en todo caso en los primeros días de febrero ya se puede apreciar que los días se hacen más largos y por lo tanto hay más horas de Sol. Este despertar de la luz del Sol y de la cercanía de la primavera aleja de nuestro pensamiento el frío y gris invierno, cualquier pena y emoción negativa, y nos hace pensar que la oscuridad de la estación invernal permite la renovación de todas las cosas.
 
                                 
Los romanos tenían el equivalente a Imbolc, la Lupercalia, una fiesta romana del fuego y la fertilidad en honor a Pan (Fauno, Luperco, la Loba...). La Iglesia, para sustituir esta celebración pagana, optó por cristianizarla convirtiéndola en el Día de la Purificación de la Virgen María en el Templo (obra del papa Gelasio I, 492-496) pero que sigue recordando las características de purificación y luz. En la mayoría de los sitios se hacía una misa en la que se bendecían velas (candelas) de varios colores, cada color para un uso, y luego se repartían a los fieles. Estas velas se empleaban, por ejemplo, para prevenirse de los rayos y el granizo durante una tormenta, para ahuyentar los malos espíritus, para proteger a la familia de enfermedades (y también a los rebaños y a los animales de labranza), etc. Con las velas blancas se hacía una procesión durante ese día, y de ahí que a Imbolc se le llame el Día de las Candelas o La Candelaria; dichas velas luego se usaban también en la procesión de Semana Santa y en otras ceremonias religiosas. Las velas amarillas las usaban para los funerales y para iluminar durante la extremaunción a los moribundos. En algunos pueblos, la procesión de la Candelaria la hacían en los campos, y según el viento hubiese apagado muchas o pocas velas, se calculaba si el año sería próspero o escaso.

Finalmente, la energía de luz y de fuego es tan fuerte en esta fecha que en la wicca se aprovecha para hacer las iniciaciones y para rededicarse y reafirmar las promesas hechas para este año recién estrenado. Nosotros aprovecharemos también el poder que tiene la Candelaria, Imbolc.
Correspondencias con Imbolc:

• Aspecto de las Divinidades: la Diosa en su aspecto de virgen, pura y fertilizadora; el Dios, en su aspecto joven y de niño Sol.

• Hierbas, flores e inciensos: flores de la estación, todas las flores blancas y amarillas, salvia blanca, caléndula, semillas de azafrán, rosas, verbena, violeta, lavanda, mirra, vainilla, canela...

• Piedras: todas las blancas y de colores cálidos, como el cuarzo blanco, el citrino, la turmalina amarilla, el ámbar, el rubí, el granate, el zirconio, el coral, la ágata roja, el topacio, la cornalina, el jaspe rojo, el cuarzo rutilado, la adularia...

• Comida y bebida: frutas, lácteos (o derivados de la soja), miel y cereales o derivados, como el pan.

                                      
Brighid, la diosa celta más relacionada con esta celebración, es también conocida como las Dos caras del Uno. En las leyendas que la describen tiene un lado de su rostro negro y feo, y el otro blanco y hermoso. El misterio de la novia se encuentra en la transformación anual de la Cailleach, la bruja del invierno, en la hermosa doncella de la primavera.
Brighid es la diosa de las artes y oficios, y como tal es el principio femenino de la Ildanach, la contrapartida de Lugh Lamhfada. Ella representa el potencial de todas las mujeres porque es la llama eterna que arde en el corazón de cada mujer, la Gael o Brighid Luna Coronada de la Llama Eterna. Este principio de la llama eterna continuó incluso después de la llegada del cristianismo en Irlanda. En el santuario del siglo quinto de Kildare, se mantiene el fuego eterno y sus doncellas, como las vestales romanas, nunca podían salir. El nombre de esta diosa se origina de las palabras en gaélico Breo-Saighit, lo que significa flecha ardiente. Las flechas de Brighid tienen muchos atributos. Como Diosa de los bardos, herreros y los médicos que es la llama de la inspiración poética y de la curación, y el fuego de la fragua divina. Como Pastora buena que vela por su rebaño, Brighid preside la cuna del bebé recién nacido. Es una práctica común para las mujeres de las Islas colgar cruces de serbal en las cunas de sus hijos mientras se recita un hechizo o una oración a Brighid para invocar su protección.