30 ene. 2013

¿Qué es eso de tener cáncer?

Soy una pobre vida
azotada por los vientos.
Tan valiosa
tan luminosa
como sólo una vida puede serlo

Así me sentía hace unas semanas, cuando pude recuperarme del golpe de saberlo y tomé la decisión de no dejarme morir y ponerme en el trabajo de curarme. Azotada por vientos que no entendían de injusticias, de victimismos, de "ya está bien", de "pero ¿por qué a mí?", azotada por la vida otra vez... ay, mi pobre vida...
Estoy aprendiendo. Aprendiendo a no sentirme azotada, sino mecida. ¿Es posible? Sí.
Empiezo por el lenguaje, naturalmente ¿por dónde si no? No más lenguaje guerrero. No estoy en guerra contra nadie, ni siquiera contra el cáncer, no voy a ganarle ninguna batalla, no voy a luchar, ni voy a vencer. Simplemente, voy a curarme. Voy a dejar que mi cuerpo acepte a esas células presuntamente malignas que están amasando un "Carcinoma Epidermoide de supaglotis derecha Gx cT2-3N2bM" y las transforme en una luz dorada que me cure y me devuelva la salud y la energía. Voy a ser yo de nuevo, pero más sabia, más llena de amor, más llena de paz y ¡sobre todo! más llena de agradecimiento.
Porque mis primeros pasos en la convicción de mi curación eran muy inseguros, muy lentos, muy desconfiados... Lo decía, pero realmente no lo creía del todo. Estaba esa Angie impertinente que siempre anda fastidiando a la Angie positiva y valiente, diciéndome a cada momento "Con todo lo que tienes encima ¿cómo te atreves a pensar que vas a curarte?". 


Pero en pocos días sucedió. Llegó la ola. Primero fue muy pequeñita, como esas olitas de la sobremesa del verano que mueren en la orilla sin apenas haber vivido. Vino, naturalmente, desde Adriana: "No más, cariño, se acabó ya de llorar, vamos a cambiar el chip, vamos a ponernos a trabajar, vamos a curarte". Esa primera persona del plural fue el arranque, el principio para empezar a despojarme de la soledad y el desamparo. Y se fueron sumando personas y más personas a la ola. Primero mi familia, mi padre, mi hermano, mi hija, mi tata... hasta mis animales los notaba yo por la labor de acompañarme cuando dejaba pasar las horas tristemente tumbada en la cama, compadeciéndome de mi destino e imaginando literariamente el fin de mi vida. Luego mis amigas, mis amigos, mis vecinos, mis conocidos y conocidas, mis alumnas de la universidad, hasta el veterinario... Luego la gente de Facebook.


 Una marea de seres que han logrado crear una ola enorme de seguridad, espectación y optimismo en la que me estoy meciendo, hecha con agua de palabras, de ánimo, de cariño, de una confianza en mí que ni siquiera yo tenía. Una ola de acciones, cada cual dentro de sus posibilidades, un grupo que me hace reiki, una hermosa walquiria holandesa que viene a hacerme acupuntura, otro grupo de amig@s que fueron a la playa a hacer un círculo de oración por mí. Una ola que no cesa, que sorprende día a día con nuevas espumas, Victoria Sendón que viene a mi tesis desde Andalucía, el tribunal de tesis que me califica con un CUM LAUDE, un correo desde EEUU de un antiguo compañero de carrera que me llega al alma, una postal de flores chillonas desde Colombia, las chicas del CEM mandándome besos que me saben a moras (no sé por qué), Adriana haciéndome todos los días un batido con guanábana... Regalos y más regalos y me digo ¿es posible que me quieran tanto? ¿es posible que mi pobre vida valga tanto?
Sí, es posible, es real. Y yo no puedo hacer otra cosa más que agradecerlo y creer lo que me dicen. La palabra lo primero, claro. Y lo que dicen es "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie"...
Así que, naturalmente YO PUEDO. Soy un Ser de Luz y puedo transformar mi sombra en claridad.
Así que GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...  
   
   

3 comentarios:

Paola dijo...

Sí, tú puedes, Angie fuerte, querida, amada, buena, noble, inteligente, sincera, trabajadora, constante, impetuosa, luchadora, cariñosa, sensible, creativa, pasional, divertida...esa angie que nos deja huella a cada paso que da.

Micaela Ela (Mª José) dijo...

Querida Angi, gracias por tu valentía desnudando tu corazón. Estoy emocionada pero mis lágrimas no son de compasión sino de un sentimiento indescriptible que tengo aquí dentro, por ser una gotita de esa gran ola.
Siempre serás una guerrillera porque también ellas piden paz.
Ahora tienes que hacernos un favor: pensar sólo en ti para que podamos sentir tu compañía.
Un besote.

Anónimo dijo...

Ánimo, que suceda todo lo mejor!
lily