12 ago. 2007

El orden de los factores sí altera el producto


Una semana mortal.
El trabajo, agotador con este calor, claro.
Y con esos cambios de temperatura por culpa del aire acondicionado, que te dejan la garganta hecha un asco y los bronquios llenos de partículas polvorientas que se suman a las que ya habitan desde tiempos inmemoriales el aparato respirador.
Me hacen gracia mis alumnos extranjeros cuando hablan sobre los españoles y España. Lo que más les gusta de todo, dicen, es la siesta y que los españoles se toman la vida con mucha tranquilidad: van a la playa, salen por la noche, van de compras... Pues no hace años que no puedo yo dormir la siesta y los equilibrios que tengo que hacer para permitirme un día de playa. De salir por la noche ni flores, pero porque no me apetece realmente, ya es que me aburre lo soberano andar toda la noche de garito en garito, escuchando la música que menos te gusta en el mundo, bostezando y pasando de beber porque cogerme una kurda me supondría una semana de rehabilitación en la cama... me lo paso mejor en casa haciendo soffing & caming (del sofá a la cama, para los que no lo hayan entendido).
Mis pobres guiris se marchan de aquí convencidos de que nos pasamos la vida de vacaciones, tomando el sol y bebiendo sangría.

Sigo con la semana. Nos tiene pilladas el caso de la pobre Madelaine, que si han interrogado a los padres, que si la están buscando en el mar, que la niña ya está muerta desde el primer día de la desaparición... ¿Habrán sido capaces los padres de semejante montaje? Pero si hasta fueron a ver al Papa (lo pongo con mayúscula para que sepa de qué papa hablo, no por pleitesía). Yo, desde luego, a ellos los veo muy fríos, pero claro, son ingleses.

Otros casos que me tienen pillada esta semana y todas las demás son los de violencia contra la mujer. Hay gente que se anestesiará con la frecuencia machacona de estas noticias, siempre lo mismo, qué aburrimiento, como con las Irak, o las de los pederastas de Internet, o las inundaciones en no sé dónde... Pero a mi tienen la virtud de indignarme cada día más. Porque cada vez son más las que perecen y menos las que se salvan. Los mensajes de las instituciones lo arreglan todo con la policía, con anuncios que más o menos dicen "se salvó porque denunció el caso" o el peor de todos, el de la prensa, que al final de cada noticia incluye coletillas como "la víctima no había presentado ninguna denuncia por malos tratos". Así, queda la mujer siempre como una tonta que no ha llamado a la policía y no ha podido ser salvada. O el otro de "aunque el presunto homicida tenía una orden de alejamiento, la fallecida se había visto con él ese día en ..." Más tonta todavía porque estaba otra vez intentando perdonarle como si las campañas no hubiesen dicho las suficientes veces que hay cortar todo contacto con el agresor, sea el padre de tus hijos, o tu compañero de toda la vida, o un chulo de playa, da igual.
Esta semana, un tipo de estos ha matado a la bebé en lugar de a la madre. La criatura ha estado dos días en coma y no la han podido operar para extraerle la bala alojada en el cerebro. El tipo se ha suicidado, esta vez con suerte porque lo ha conseguido y está muerto. Otro ha matado de un tiro de escopeta a su mujer de 57 años, con quien debería llevar casado toda su vida. También se ha intentado suicidar, pero está grave, qué lástima.
¿Por qué a estos señores, cuando planean asesinar a su pareja "primero la mato a ella, luego me mato yo", no se les ocurre alguna vez cambiar el orden de los factores "yo me mato y luego que se mate ella" y así darle a la mujer la oportunidad de elegir?
Estarían vivas muchas más mujeres estupendas y habría muchos menos machos celosos en el mundo.
¿Por qué no se les ocurre a los señores tan listos de las instituciones, lanzar alguna campañita que otra A LOS HOMBRES????????????? Ya está bien, carajo.
Como los de conducir, en plan bestia: "¡Antes de matarla, SUICÍDATE! Le harás un favor al mundo".
Creo que ya se han visto demasiadas mujeres amoratadas, o asesinadas, o salvadas... No digo que no fuera muy necesario al principio, para sensibilizar. Pero ahora ya no se sensibiliza, se incide con los mismos mensajes hacia la mujer de que confíe en las instituciones, de que llame a la policía, de que vaya a la comisaría a denunciar. Y eso no siempre da resultado porque cada mujer es un mundo y ninguna tiene una situación igual a otra y no vale la misma solución para todas. Pero es a ella a quien se le echa encima la responsabilidad de acabar con el problema, es ella la que tiene que tomar las iniciativas y las decisiones más duras. ¿Dónde están ellos? ¿Es que esto es solo cuestión de las mujeres? Ellos no reciben ningún mensaje de "párate ya tío que te la juegas", o uno del tipo "si empiezas a sentir estos síntomas (violencia incontrolada, paranoias de celos, propensión al insulto y la humillación de la otra, etc.) acude a pedir ayuda a alguno de nuestros Cen
tros de Atención al Maltratador".
Ellos, como siempre, se salen de rositas, "sí que la tenía que querer mucho, que se ha matado por ella" pensará más de uno en el caso de que mueran. O seguramente no volveremos a saber nada más de alguno de los suicidados que se salvan, que suelen ser bastantes, mira tú qué casualidad, y si se va a la cárcel seguro que allí encuentra a muchos que piensan como él y que en el fondo habrían hecho lo mismo, por lo que será respetado incluso en la prisión.
Siguen pasando los meses, los años, siguen muriendo mujeres casi todos los días y ellos siguen sin darse por aludidos (o los que sí sienten aludidos y dolidos son demasiado pocos). Si ellos no toman parte en el tema, del que son nada menos que la mitad del total, no hay nada que hacer. Seguirán muriendo mujeres. Y bebés. Y seguirán habiendo niños traumatizados de por vida porque han visto con sus propios ojos como su padre asesinaba a su madre. Y jóvenes que asesinarán a su padre para salvar a su madre de toda una vida de maltrato.
No me estoy poniendo trágica. Es la verdad pura y dura.
Así que, mientras la mitad de la especie humana se va concienciando (porque a la otra mitad, las mujeres, ya le ha tocado y ha hecho con creces los deberes), podían ir poniendo en práctica la alteración del orden de los factores, que en este caso, sí altera el producto.


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