29 jul. 2007

Dentro de mi hay sorpresas

SOY MUJER CON UN HOMBRE ENCERRADO DENTRO


Soy mujer, con un hombre encerrado dentro

al que tengo bien sujeto y entrenado.

Mis ojos esconden la tristeza

y reflejan la alegría de saber esconderla.

Mi boca se curva hacia abajo en las comisuras

en un gesto herencia de mi madre,

de rabia contra el mundo

y su justicia injusta.

Mi nariz es pequeñita,

de muñequita tonta de porcelana,

el signo irrefutable de que mi fortaleza

no es más que la brillante armadura

de mi fragilidad.

Yo quisiera ser más alta

y tener el culo prieto

y abandonar mi celulittis

en un contenedor de basura,

como un hijo no deseado.

Pero como no soy capaz de tal crimen,

he aprendido a amarla.

Yo no quisiera ser una belleza,

me conformo con ser simplemente bella.


SE ACABARON LOS CUENTOS


LA BELLA DURMIENTE DESPIERTA

Las princesas de hoy

ya no sueñan con príncipes.

Han descubierto por fin

que los hombres no tienen sangre azul,

que sólo quieren follar

a mujeres que ya no están dormidas

y que, en lugar de amor verdadero,

despiertan en ellas

decepción y rabia

y en el mejor de los casos,

un amargo sabor de resaca.

Los príncipes de hoy

ya no cabalgan en briosos corceles

rescatando bellas damas

de malvados y dragones.

Son débiles, inseguros,

fuman porros

y se hacen rayas

y hay un alto porcentaje

de eyaculadores precoces y gays.

Lo malo de toda esta cuestión

es un vacío para la literatura,

que tendremos que inventar

otros cuentos

para los hijos del futuro,

donde las damas

rescaten a otras damas

mientras ellos discuten sobre fútbol.

28 jul. 2007

Días revueltos (como los huevos para la tortilla)

Días tristes por muchos lados, sobre todos por aquellos lejanos donde ejecutan a personas homosexuales por el único delito de amarse.
Días de enhorabuena para las lesbianas de nuestro país porque resulta que anda por ahí un juez impresentable que no se le ha ocurrido otra feliz idea que denegarle la custodia de sus hijas a una mujer, supuesta lesbiana, porque ello puede resultar nocivo para el desarrollo de las niñas. Pues el señor éste, por llamarle de forma respetuosa, que no voy a caer yo en el insulto y ponerme a su misma altura al equiparnos a toxicómanos (que sí son enfermos), miembr@s de sectas satánicas y demás lindezas, nos ha hecho un favor inesperado: ha levantado tal polvareda mediática que nos ha puesto en boca y letra de todos los diarios nacionales, provinciales, locales y de gran parte de Hispanoamérica y no precisamente para alimentar la hoguera que nos condena, sino todo lo contrario. Es evidente que hay mucha parte de la sociedad que no está a nuestro favor y otra gran parte que estaba cuando menos dudosa, pero ha sido un verdadero clamor el que resuena en mis oídos protestando por lo inadecuado, absurdo, insultante y además ilegaaaaaaaaaaaaaal de su proceder de esa otra parte, que va pareciendo mayoría, que nos considera con los mismos derechos que cualquiera.
Y viendo su currículum y los cuatro expedientes abiertos que tiene por similares improcedencias (siguiendo con el lenguaje legalmente correcto), la investigación que ha ordenado el CGPJ y la multita de 3000 euritos que le van a aplicar, me pregunto ¿realmente somos iguales tod@s l@s ciudadan@s ante la Ley o una vez más, a esta señora se le ha olvidado quitarse la venda?
¿Por qué a un juez que hace tan mal su trabajo le dejan seguir juzgando y a mí, que soy una triste ciudadana de a pie, si se me ocurriera hacer mal mi trabajo (nada grave, porque soy profesora de español, decir por ejemplo que los verbos irregulares son algo excepcional en el castellano) me echarían ipso facto del curro?
Y no digamos ya si se me ocurriera insultar a un juez la mitad de lo que él nos ha insultado a nosotras, ¿me meterían en la cárcel?
Y encima parece que ha metido la pata, porque la madre ha declarado que no es lesbiana y que su supuesta pareja no es más que su amiga. Pero claro ¿cómo pedirle a su Señoría que tenga en cuenta que hay mujeres lesbianas, bisexuales, heteros, casadas, separadas, arrejuntadas, amigas...?
Falta también, para hacerse el mapa completo, alguna declaración del padre porque digo yo que tendrá alguna opinión y nos gustaría saber si está de acuerdo en que pongan en la picota nada menos que a la madre de sus hijas o si simplemente es un colega o simpatizante de Su Señoría y está encantado con que a la madre de sus hijas la tilden de delincuente, pervertidora de menores y satánica.


El susodicho elemento
judicial, muy favorecido... (la foto
debe ser de cuando terminó
la carrera, lo digo por lo antiguo
del tiro de los pantalones)

14 jul. 2007

NO AL ANDROCENTRISMO

LAS PALABRAS SIGNIFICAN Y CONFORMAN EL MUNDO
¡CUIDADO CON EL LENGUAJE!

¿Orgullo gay? Orgullo LGTB

Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales hemos hecho llegar esta carta a dos diarios, El País y El Mundo, pero podrían ser muchos más, para protestar por una situación que nos resulta preocupante: la invisibilidad de la diversidad lésbica, gay, transexual y bisexual en la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles. Como saben, la FELGTB es el referente más importante del movimiento asociativo lésbico, gay, transexual y bisexual de España, compuesta por más de 40 colectivos LGTB de todo el territorio español. Asimismo, la FELGTB es el principal organizador, junto con COGAM, del Orgullo LGTB Estatal español y este año, del Orgullo Europeo 2007, celebrado en Madrid.


Estimado director,


A lo largo del mes de junio desde la FELGTB hemos repetido en numerosas ocasiones que la inmensa mayoría del movimiento lésbico, gay, transexual y bisexual español no comparte el término de “Orgullo Gay”, sino el de “Orgullo LGTB”. Por una sencilla pero importantísima razón: porque la palabra gay sólo representa en el imaginario colectivo a los hombres homosexuales, dejando fuera a lesbianas, bisexuales y transexuales. Nuestros esfuerzos en ese sentido han demostrado ser completamente vanos, pues medios como el suyo han utilizado sistemáticamente el adjetivo gay para hacer referencia al Orgullo que lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y aliados heterosexuales llevamos celebrando los últimos 30 años.



Quizás lo peor es que los profesionales de su medio han sido víctimas de ese imaginario y básicamente sólo han hablado de varones homosexuales durante estas semanas. Por ello creemos que les toca hacer una hondísima reflexión sobre ese tratamiento parcial porque a todos y todas nos resulta vejatorio, pero especialmente a lesbianas, bisexuales y transexuales; seres invisibles que también hemos construido, participado y vivido este Orgullo desde el principio. Dejándonos fuera colaboran con una estrategia machista y a veces demagógica, porque sabemos que vende más un chico o una chica en tanga que otro/a con camiseta de algodón, aunque al excluir a los segundos no se informe correctamente. El Orgullo LGTB es un orgullo ciudadano, de gente diversa que sale a la calle para celebrar que somos diferentes pero iguales en derechos. Otro año más la gran mayoría de los medios han perdido la oportunidad de mostrar esa rica diversidad. Tenemos un año por delante para hacerles entender qué nos jugamos al no mostrarla. Contamos con ustedes para lograrlo.


Un saludo cordial,


Carmen G. Hernández, Coordinadora del Área de Políticas Lésbicas de la FELGTB






Suscriben la carta:

Alec Casanova, Coordinador del Área Transexual de la FELGTB

Arantxa Fernández , Coordinadora del Área Bisexual de la FELGTB

Toni Poveda , Presidente de la FELGTB

Sylvia Jaén Martínez, Secretaria General de la FELGTB y Presidenta del Colectivo Gamá (Gran Canaria).

Alejandro Alder, Secretario de Organización de la FELGTB

Perla Rosental , Secretaria de Actas de la FELGTB y Presidenta de ALEGA (Asoc, Lesbianas, Gays, Treansexuales y Bisexuales de Cantabria)

Ignacio Paredero Huerta, vocal de comunicacion de la FELGTB

Jose Cristóbal Rueda Sánchez, coordinador del Área de Diversidad de la FELGTB.

Chicosé Cubero, Coordinador Área Salud Integral y VIH de la FELGTB

David Montero González, Coordinador del Área de Relaciones Internacionales, Cooperación y Derechos Humanos

Javier García Núñez, Presidente de la Coordinadora Girasol de asociaciones LGTB de Andalucía, Ceuta y Melilla.

Myriam Navas, Presidenta de COGAM (Madrid)

Luisa Notario, Presidenta del Col·lectiu Lambda (País Valenciano)

Rebeca Rullán Berntson, Presidenta de AET-Transexualia

Jose Carlos Alonso Sánchez, Presidente de "Milhomes" (A Coruña)

Irene Jaén y Ángel Terrón Pisonero, Copresident@s de la Asociación Ojalá (Málaga).

Fco. Pérez Diego, Presidente de GYLDA (La Rioja)

José B.Sáenz Herrera, Tesorero de GYLDA (La Rioja)

Clara M. M., Presidenta de Arcópoli UPM (Madrid)

Claudia Leon Prieto, Iguales (Salamanca)

Lorena Navarro, Col·lectiu Lambda (País Valenciano)

Gisela Pérez Santana, NOS (Granada)

Paloma Piñeiro Iglesias

Silvia Pérez López, ALTIHAY (Fuerteventura)


Y POR SUPUESTO

Angie Simonis (DecideT, Alicante)





13 jul. 2007

POEMA DEL SILENCIO



...si el silencio definitivo es la muerte

vivir callada es estar muerta en vida

el silencio no protege

mata

como cualquier tirano


en el silencio alimentamos el monstruo de la ira

el hijo maligno que se rebela contra su madre

el vástago innombrable llamado Miedo

aliado del enemigo

cómplice del Poder

hijo nuestro lo queramos o no

si no lo abortamos...

si no lo extirpamos...


... a veces una madre tiene que matar a su propio hijo

para salvarse ella misma...

8 jul. 2007

GENERACIONES I



MI MADRE

Mi madre fue una superviviente de la guerra civil y una resistente en el franquismo.
Educada en la represión, aprendió a no reprimirse. Su carácter afloraba tan cual, con todos sus defectos y todas sus virtudes (que a mí me costó tanto reconocer).
Nació en 1936 y se contaba en casa una leyenda familiar sobre la muerte de mi abuelo que, como todas las leyendas, nadie sabe ni sabrá su grado de verdad o de invención.
Parece ser que mi abuelo trabajaba de conserje en el Ayuntamiento de Teruel cuando les sorprendió la guerra. Acosados por las bombas, los habitantes de la ciudad soportaban el frío y la nieve en los refugios durante el sitio a que les sometieron las tropas franquistas. En una noche de aquellas, mi abuelo Francisco subió a la calle desde el refugio a estirar las piernas. Como disponían de un bidón de agua para no sé cuánta gente durante el tiempo que durase el bombardeo, mi abuelo, para ahorrar agua, se llevó un puñado de nieve a la boca con la que aplacar la sed. Bajó de nuevo donde se encontraba mi abuela con sus tres hijos, mi madre un bebé de pecho. Mi abuela le terminaba de dar de mamar y le dijo a mi abuelo que le sujetara la niña un momento para arreglarse el vestido. Mi abuelo no le contestó. Lo sacudió, pensando que se habría dormido, pero él no reaccionó. Volvió a sacudirle, esta vez gritándole: "Fransisco, aguántam la xiqueta". Pero tampoco reaccionó: estaba muerto. La nieve que se comió estaba envenenada de metralla.
Así se quedó viuda mi abuela, con tres niños pequeños y las bombas cayéndole en el alma aterida.Cuando pudo, se cogió a sus tres retoños y se embarcó en los camiones de la Cruz Roja que huían hacia Alicante, la última ciudad en resistir a las tropas del Generalísimo. Pero no lo hizo porque fuese republicana, sino porque su madre vivía en Villajoyosa.
Una vez allí, sacó adelante a sus hijos haciendo red para los pescadores (la "sasia").
Una de las escenas más irrecuperable de mi infancia es precisamente esa: la de las mujeres vileras sentadas en la puerta de sus casas, con la aguja de hacer sasia en la mano y una silla baja enfrente donde se amontonaba la red, hablando entre ellas a la caída de la tarde. ¡Cuántas mujeres sacaron adelante así la economía casera, curtiéndose las manos a base de anudar red, mientras los maridos se curtían el rostro en la mar y se mojaban el gaznate en el bar Nacional!
Mi madre no hablaba mucho de su infancia, a no ser para recordarnos constantemente la inmensa suerte que teníamos de poder comer todos los días cuando ella pasó taaaaaaantas necesidades. O para recordarme, cuando me daba algún que otro tirón de pelos o toda la gama conocida de guantazos, sopapos, pescozones y demás variedades del método educacional de los setenta, que ella no me pegaba a mí ni la cuarta parte de lo que mi abuela le pegó a ella (debe ir menguando la competitividad entre madres a través de las generaciones porque yo jamás le he puesto la mano encima a mi hija). Pan negro, aceite y sal para cenar. Carne una vez al año. Una muda de ropa para el verano y otra para el invierno. Zapatos de cartón. Caminar nueve kilómetros todos los días para ir a Benidorm.

Mi abuela era de las de misa de siete y virginidad a prueba de bombas, con dos hijas a las que guardar y un hijo que fue siempre su ojito derecho y que murió sólo un mes después que ella, tanta era la dependencia de la madre de mi tío Ángel.
Pero mi madre fue una rebelde y una mujer de rompe y rasga. Se echó un novio que no le gustaba a mi abuela, se quedó embarazada y no se quiso casar con él. Decía que no le quería para casarse con él, por lo que deduzco que solo le gustaba para el sexo (sí, aunque parezca ciencia ficción, nuestras madres practicaron el sexo, o "hacían uso del matrimonio" y estoy segura de que a más de una les gustaba). Mi abuela la encerró en las monjas adoratrices, para tapar el desliz y que tuviera allí a su hijo y cuando salió de allí se fue a Barcelona "a servir" y le dejó el niño a mi abuela, que se crió a golpe de campanilla de monaguillo y engordando los cocidos que no se había podido comer mi madre (porque mi hermano mayor fue tremendamente gordo de pequeño).
En Barcelona mi madre "sirvió" y debió hacer muchas otras cosas más que no sé pero me imagino y callo por discreción. Era una mujer guapa, al gusto de la época, con cuerpo de guitarra, ojos rasgados y pechos de quedarse sin respiración (quien los mirase, claro). Las fotos de mi madre de joven son las únicas donde le veo una sonrisa sincera, no de pose de foto, así que me imagino que mi madre debió ser relativamente feliz en su juventud. Al menos fue libre. O quizá no y todo esto no sea más que una interpretación mía, pero me asiste la licencia de la ficción, que para eso escribe una un blog, para escribir de lo que le de la gana, aunque sea la historia inventada de su madre.
En Barcelona conoció a mi padre, un marino holandés enamorado de España (y de las españolas supongo, al menos de una). Eran los años 60, los tiempos del amor libre, como me cuenta mi padre, y ellos vivieron a tope la época y su amor porque aquí estoy yo para probarlo.
Hay unos años, como un oasis de amnesia irrecuperable, donde estábamos solas mi madre y yo, donde mi madre era sola mía y se estableció nuestro vínculo, ese vínculo de amor total que perdimos en uno de los tantos círculos de la espiral de nuestras vidas y que yo no volví a recuperar hasta su muerte.

Más tarde la alicantina rebelde y el holandés errante decidieron casarse y ser un matrimonio formal y mi madre pudo volver al pueblo como una señora casada y envidiada por sus vecinas y amigas, al haber conquistado un extranjero "bien guapo" que le restituyó el buen nombre. Y la convirtió en una aburrida pero decente ama de casa, una eterna pero satisfecha penélope que lo esperaba todo el año mientras él se recorría el mundo entero en un barco mercante tras otro, desde los que nos mandaba exóticas postales, mientras sus hijos se criaban también a golpe de cocido y arroz y lentejas y carne todas las semanas... Esperando a ese papa alto y lejano, que llegaba en avión con una maleta llena de regalos y al que le sudaban un poco las manos grandes y fuertes.Pero esa ya es mi historia...


Fue una madre autoritaria, inflexible y poco dada a caricias y mimos. Un gran enigma que tuve que desentrañar pieza a pieza por mi cuenta, una mujer terrible y fascinante, pasional, brusca, pero sincera. Sé que lo hizo lo mejor que pudo (lo de ser mi madre) y solo por eso ya tiene mi admiración, aunque me ha costado muchos años y muchas lágrimas reconocérselo.
Murió una tarde de febrero, de esas raramente soleadas, en una sala de la UCI, después de estar tres días en coma, con todos nosotros en el pasillo, desconcertados, incrédulos de que nos habíamos quedado sin madre. La mató el tabaco y la tozudez.
Y yo, pasados ya de sobra los treinta, la lloré como una niña pequeña, como nunca he llorado a nadie.

Réquiem

Murió mi madre.
Me dejó su poncho negro
de lana calentita, sin estrenar.
Me dejó su obcecada valentía
para coger la vida por los cuernos,
aunque yo me los clavara en las ingles
en mi prisa por vivirla.

Se murió sin hacer testamento
Le faltaron letras, educación, le dio pereza.
Ninguna niña rica
tendrá nunca mi herencia:
mi madre me enseñó a errar,
pero le di la vuelta,
transformé su injusticia
en mi independencia.

Murió mi madre.
Se fue a las tres de la tarde,
trágica y frágil,
nos dejó a todos allí,
en el pasillo del hospital,
trágicos y frágiles.
Se marchó sin despedirse
(ese era su estilo).
Nos dejó la silla de ruedas,
que no era suya.

Nos quedamos esperando su adiós.
Esperándolo sigo yo,
llorándolo por la esquinas de la vida
para seguir conservando entero el centro.
Busco tontamente en las orillas de mis tardes
los defectos y virtudes de mi madre,
su presencia,
que ya no será más presente.
Ahora nuestra distancia se ha roto
y mi madre vuelve a ser sólo mía,
siendo ausencia está más viva,
más amada.

Las estaciones, monótonas, pasan
(los meses no los cuento, es más duro)
y el dolor sigue durmiendo conmigo,
comiendo a mi lado,
galopando en añoranzas de cocido,
de lentejas,
de no digas eso y ponte algo de abrigo.
Pero ella sigue cocinando para mí,
todos los días como con ella a las dos en punto
y se llena el paladar de mi corazón
de su sabor a madre y a demasiado aceite.

Murió mi madre
aunque yo me lo niegue
y le llore y le llore y le llore…
y otra vez le llore…
¡canten estas lágrimas
en homenaje suyo!