18 may. 2008

Nuestra Carmen en la SER y una más de visibilidad


Aquí tenéis la intervención de Carmen Hernándaez, nuestra coordinadora del Área de Políticas Lésbicas, nada menos que en "Hoy por hoy" de la SER.


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El tema, como siempre, es el tan traído y llevado de la visibilidad, mejor dicho, de la ausencia de visibilidad lesbiana a pesar de los avances legales...
No hay manera, ni leyes, ni manis, ni videos, ni internet, ni la militancia, ni la terapia sicológica, ni las novelas de Isabel Franc consiguen que las lesbianas sean visibles en España, que las lesbianas famosas asuman la responsabilidad de dar la cara, que las lesbianas vivan con total normalidad su orientación sexual.
Toda esta ausencia de resultados me hace pensar mucho. ¿No será que a las lesbianas, (la gran mayoría quiero decir,exceptuando unas cuantas locas que nos lo tomamos como una lucha política y personal), les trae al pairo lo que digan los medios y los colectivos políticos y viven su lesbianismo con la misma "normalidad" que asumen todas las demás cosas en su vida (la hipoteca, las facturas, el niño con fiebre, la vecina del cuarto que te pone a cien en el ascensor, el padre que se hace el loco, la madre que todavía anda buscándote novio formal, tu pareja que atraviesa una crisis de identidad y quiere follarse a toda bicha viviente para sentirse realizada sin que repercuta en la relación, el camarero lesbófobo que siempre te pone la caña caliente...)? Haciendo equilibrios todos los días con todo eso y seguir adelante y no darle más importancia a un mogollón que al otro, eso es lo que toca... ¿les va a quedar tiempo y ganas para preocuparse de ser visibles o invisibles? A lo mejor en alguna cenita con las colegas sale la conversación de pasada, pero todas negarán que están en el armario; hay personas y lugares en los que es mejor no ser lesbiana, para qué meterse en movidas...Es cuestión de sentido común, sus vidas les parecen muy normales y no necesitan ir de reality en reality contando la dura experiencia de ser lesbiana. Y ocultan, en determinados contextos y con determinadas personas, que son lesbianas, como ocultan que nos les llega el sueldo a fin de mes, que su madre tiene Alzheimer y que pasa las noches en vela, que su niña tiene nueve años y aún se hace pipí en la cama, que su padre fue falangista durante la guerra, que tiene que vivir cada quince días la tortura de la cera para depilarse, que los sábados por la noche frecuenta un bar donde van lesbianas y que nunca se ha comido una rosca, que su ex marido no le manda un euro para la niña, que le encanta comer bombones antes de dormirse, que le huelen mucho los pies en verano... como ocultamos todos nuestras pequeñeces y nuestras miserias, como nos han enseñado a hacerlo siempre, barriendo y echando la pelusa debajo de la alfombra para que no haga feo. Tenemos que ser fuertes, guapas y atrevidas, pero no demasiado, seres perfectos y agradables, para sobrevivir en la jungla de la modernidad. TODAS: lesbianas, bis, heteras, trans y asexuadas.
Y ¿no será mejor que no haya "famosas" lesbianas? El concepto de ser famos@ ha evolucionado mucho en esta tierra. Ya no son famosos los héroes, ni las heroínas, sino gente de cualquier parte, muy, pero que muy corriente, que no tiene formación ni educación y si la tiene se la pasa por el forro, gente escandalosa, mezquina y hueca, que lo único que ha hecho en la vida ha sido follarse a no sé quién en no sé dónde o ponerse unas tetas que le van a provocar hernias discales en la espalda... ¿Quién en su sano juicio querría entrar en el sofisticado grupo de la famosidad y andar todo el santo día corriendo delante de unos pobres periodistas con su camára y su grabadora a cuestas, escondiéndose entre los coches y aguantando el tipo en entrevistas donde van a despellejarle? Yo no, desde luego.
La verdad es que nunca he estado en ningún armario, pero si pudiera, me compraría uno portátil para esconderme en él cada vez que la vida me diera un bandazo, ya sea por lesbiana, feminista, filóloga, catalana, parada o mujer de estar por casa. Un armario bien mono, forrado de terciopelo lila por dentro, donde oliera a esencia de azahar y nadie, absolutamente nadie me molestara...(y una foto de Angelina Jolie, a ser posible para rematar la dicha).
Pero mientras tanto, seguiré luchando por y en lo que creo, que son muchas cosas a la vez, pero destacando prioridades, yo lo que quiero es ser una buena persona y las buenas personas no dicen mentiras y no permiten las injusticias, aunque tengan que sacrificar algo por ello, ya sea su intimidad o que el vecino te deje de mirar como un trozo de carne en el mostrador y te mire como si fueras la Fu Manchú lésbica....
Al menos, así me lo enseñaron los cuentos de hadas y estos sí que nunca se equivocan...




1 comentario:

I love her dijo...

muy interesante el programa sin duda. Grcaias por colgarlo.

Un beso