2 feb. 2009

Lesbianas. Discursos y representaciones (III)


Más cositas sobre nuestro libro:

Mujeres analizan a mujeres

Un libro rompe tópicos sobre la visión de las lesbianas en España

01.02.09 -

JUAN LUIS TAPIA

| GRANADA

¿Quiénes son las lesbianas, qué tienen que decir las lesbianas de sí mismas, qué se ha dicho de ellas en nuestro país, desde el franquismo hasta ahora?, ¿por qué hay tantas mujeres que se acuestan con mujeres que no se consideran lesbianas? ¿Están a gusto las lesbianas dentro de los movimientos feministas, en las que se les mira como bichos raros, acusadas de reproducir los roles que tanto odian las feministas heterosexuales? ¿Están a gusto las lesbianas en los colectivos gays, en los que la misoginia campa a sus anchas? ¿Dónde están a gusto las lesbianas?

A estas y otras muchas cuestiones, que parecían ya superadas en estos tiempos de matrimonios homosexuales, responde el libro 'Lesbianas. Discursos y representaciones' (Editorial Melusina), que ha coordinado la especialista Raquel Platero, y que se presentó ayer en Barcelona. El título reúne una serie de ensayos que tratan de dilucidar cuál es la situación actual, por qué sigue existiendo el problema de la invisibilidad, o si es cierto que la diferente estrategia seguida por la homofobia hacia los gays y las lesbianas -la persecución y el insulto en el primer caso y la negación de la existencia en el segundo- ha resultado, a la larga, perjudicial para ellas.

En el franquismo

Raquel Platero destaca que en este libro se rompen algunas falsas creencias sobre el lesbianismo en España, «porque nuestra historia no se había contado en los libros». Uno de los descubrimientos de esta especie de estudio colectivo se refiere a que «durante el pasado franquista las mujeres han tenido relaciones con mujeres, pero mantenían otras formas de encuentros donde usaban un lenguaje en clave». La especialista rompe también el tópico de la 'invisibilidad' de las lesbianas en el pasado, «porque estaban presentes en la sociedad, en los años treinta, y no es tal esa invisibilidad en tanto que incluso se llegaron a inventar insultos y se hablaba de ellas».

En este libro también participa Empar Pineda, quien cuenta su pequeña historia de los colectivos de lesbianas. José Ignacio Pichardo, único varón que participa en este libro, introduce en el apasionante tema de la dificultad de un grupo apreciable de mujeres que se acuestan con mujeres para autodefinirse como lesbianas.

Pilar Villalba analiza los discursos sobre el lesbianismo desde una perspectiva de género. Matilde Albarracín relata cinco apasionantes historias de mujeres lesbianas que han vivido el franquismo en la ciudad de Barcelona: sus códigos secretos, sus puntos de encuentro, sus felicidades y sus frustraciones, sus resistencias. Finalmente, la granadina Paloma Ruiz Román hace un repaso a las páginas de Internet que aparecen en los buscadores cuando se pone la palabra 'lesbianas', y reflexiona sobre el uso mezquino que el heterosexismo hace de la pornografía para representar lo que ellos creen que debería ser el sexo entre mujeres.

Un grupo de «viciosas»

Ruiz, profesora de la Universidad de Granada. se muestra crítica con determinada pornografía destinada a las lesbianas, especialmente «a través de determinados discursos, que reafirman la construcción política de la mujer y de la heterosexualidad como principio organizador de las relaciones sociales en un sistema de supremacía masculina».

La especialista insiste en que todavía este colectivo es visto «muchas veces como un grupo de viciosas a las que les gusta probar cosas diferentes, pero que terminarán volviendo al redil de los hombres». El manual erótico del lesbianismo «es una guía orientativa para amantes creativas, que demuestra que el lesbianismo siempre ha existido, pero que el hombre lo ha tergiversado».

El libro se completa con la sección escrita por Angie Simonis y Elina Norandi, quienes se han encargado de recoger la presencia de las lesbianas en la literatura y el arte.

http://www.ideal.es/granada/20090201/sociedad/mujeres-analizan-mujeres-20090201.html


31/1/2009 AL GRANO // ENTREVISTA CON RAQUEL PLATERO, PSICÓLOGA E INVESTIGADORA

Raquel Platero. Foto: DAVID CASTRO

SONIA GARCÍA GARCÍA
BARCELONA

PRESENTACIÓN DE ‘LESBIANAS. DISCURSOS Y REPRESENTACIONES’
Casal Lambda. Verdaguer i Callís, 10. A las 19.00 horas.

Los 12 autores de Lesbianas. Discursos y representaciones (Editorial Melusina, 2008 revisan en el libro la historia reciente del lesbianismo en España. La obra la presenta hoy la coordinadora del equipo, Raquel Platero, en el Casal Lambda.

–¿Qué dicen y qué se dice de las lesbianas?
–Las relaciones lésbicas siempre han existido, pero consideradas como “un pecado tan sucio que ni siquiera se debía nombrar”. El libro es una recuperación de la memoria histórica y una cartografía de la experiencia de las lesbianas en el contexto español.

–¿Hay diferencia entre lesbianismo y homosexualidad?
–Ser lesbiana es un no lugar. A las lesbianas, como a los gais, se las ha estigmatizado pero, además, se las ha querido ignorar y se ha banalizado su forma de sexualidad. El silencio también es discriminación.

–¿Por qué se ha negado la homosexualidad femenina?
–Existe un temor a la masculinización de la mujer. De alguna manera, el lesbianismo puede hacer tambalear el orden de sexo y de género. Quizá por eso, la lesbofobia tiene un peso más grande que la homofobia.

–¿Hablamos de un tercer sexo?
–No. Estamos viviendo unos tiempos de cambio y la homosexualidad plantea otras opciones de vida.

–¿Qué suponía ser lesbiana durante el franquismo?
–Se las consideraba “enfermas” y se las enviaba a clínicas psiquiátricas donde se les aplicaba electrochoques. Se han encontrado solo dos expedientes contra mujeres que actuaban y vestían como hombres, pero seguro que hubo muchos más.

–La Iglesia, ¿qué papel jugó?
–Las lesbianas atentaban contra la familia y la sumisión de la mujer al hombre. Se enfrentaban dos culturas: la que restringe y oprime y la la de libre elección sexual.

–Y en la actualidad.
–En España estamos viviendo situaciones simultáneas. Hay apertura, aunque no es igual el entorno rural que el urbano. En internet se las trata como objetos, para ilustrar las páginas de pornografía dedicadas a los hombres. Y todavía se utilizan adjetivos peyorativos, como bollera, invertida o tortillera.

–Sigue la discriminación…
–A las mujeres lesbianas les cuesta asumir su identidad sexual, temen el rechazo y ser excluidas de la familia, a perder a sus hijos, porque muchas han estado casadas antes. En cuanto se declaran lesbianas, dejan de verlas como personas, como madres: las estigmatizan.

–¿Qué hace falta?
–Aceptación mutua, normalización y reconocer a las parejas de hecho compuestas por mujeres.

El Periódico de Catalunya

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De donde es esta pagina?

Angie Simonis dijo...

tines puesta la referencia de ambos reportajes, el link del primero y la entrevista es de El Periódico de Catalunya