22 jul. 2009

Escuela de Diosas

20-Julio-2009

Abren un oasis para la feminidad entre el caos

Kenya Ramírez

¿Cuánto poder tiene una mirada y una sonrisa coquetas o el sutil roce del cabello de una mujer? Aprender y aplicar el arte de la seducción, la creatividad y la belleza arquetípica sin una finalidad frívola y banal, es parte de lo que se enseña en la Escuela de Diosas, en la Ciudad de México.

En este lugar, las mujeres pueden convertirse en geishas y penetrar en la okiya (casa de geishas); aprender las artes de Sherezada con la magia de la palabra hablada, cómo convencer y reorientar las circunstancias en su favor.

Pueden ser amazonas del siglo XXI para descubrir las fuentes de poder y lograr cualquier objetivo; activar los dones de Afrodita para descubrir la belleza particular y la seducción; celebrar la menopausia y la feminidad a través del ritmo de las caderas, la suavidad de las manos y la ondulación del cuerpo.

Se trata de una escuela mexicana cuyo modelo educativo se sustenta en disciplinas formales, con docentes certificadas por el Ceneval y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

En Escuela de Diosas se trabaja el desarrollo femenino a través de lo corporal (danza), visualizaciones, meditaciones, rituales transformacionales, prácticas ancestrales, sicodrama, aprendizaje metafórico y círculo de mujeres en donde se charla y se intercambian experiencias, siempre observando lo que hacen las mujeres, sobre todo en la sociedad moderna.

Maricruz Pineda Sánchez, antropóloga, especialista en desarrollo femenino y fundadora de este centro educativo, explicó que el modelo parte de sus estudios con maestros de la tradición antigua rusa, prehispánica, árabe e hindú, así como con sicoterapeutas, profesores e instructores en talleres y seminarios en México, Estados Unidos, Canadá, España, Turquía, Egipto y Grecia.

“Usamos las estrategias que las mujeres de diversas culturas practican para acercarse a las facetas de su esencia femenina y utilizamos el significado simbólico de las diosas de la antigüedad para aprender”, afirmó.

Pineda Sánchez mencionó que la finalidad de su escuela es abordar las problemáticas de la mujer moderna a través de talleres para conseguir equilibrio emocional, seguridad y autoestima.

“Lo femenino ha sido hecho a un lado, estamos masculinizadas en nuestro arreglo, nuestro tiempo, nuestras carreras y en los retos por una cuestión cultural.

“Las mujeres tenemos la necesidad de seducir y no estoy hablando sólo de la seducción sexual hacia un hombre; tenemos el poder de desarrollar un gran carisma, de abrir espacios con una sonrisa, una actitud coqueta y hoy en día rechazamos todo eso porque nos parece que es indigno ejercer esos recursos para obtener beneficios”, señaló la antropóloga.

Para Maricruz la danza árabe es esencial en la enseñanza. Quienes la practican se sienten más contentas y en armonía, además de que aumentan su seguridad y autoestima y generan un redescubrimiento de su lado femenino, y de las curvas de sus cuerpos.

A la Escuela de Diosas acuden mujeres entre siete y más de 70 años y su metodología también se aplica en universidades como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, como una herramienta formativa para la autoestima y seguridad de las alumnas.

“Vienen amas de casa, universitarias, niñas de siete años, ejecutivas, mujeres que trabajan en ambientes masculinizados, que se sienten agobiadas, metidas en lo rígido, lo fuerte, en lugares donde no puedes expresar lo femenino; mujeres que usan traje sastre, cabello corto, sin joyas para desempeñar sus labores”, agregó la experta.

2 comentarios:

Cris dijo...

Hola Angie:
Me encanta esta escuela de diosas. Ójala se llevara pusiera en práctica alguna experiencia parecida aquí en España y en Valencia, mi ciudad.
Gracias por hacernos partícipes de esta noticia tan bonita.

Un beset

Angie Simonis dijo...

Pues sí, a mí también me encantaría... de momento, nos tenemos que conformar con muchas hermanas que hacen trabajo de forma individual, con talleres, cursos, seminarios... intentando llevar el empoderamiento que proporciona la Diosa lo más lejos posible.
Yo misma he tenido la suerte de que me aprueben un curso sobre diosas en la universidad de Alicante y estoy que no me lo creo