30 ene. 2010

Ritual para Imbolc



La energía de luz y de fuego es tan fuerte en esta fecha que en la wicca se aprovecha para hacer las iniciaciones y para rededicarse y reafirmar las promesas hechas para este año recién estrenado. Nosotros aprovecharemos también el poder que tiene la Candelaria, Imbolc.
Correspondencias con Imbolc:

• Aspecto de las Divinidades: la Diosa en su aspecto de virgen, pura y fertilizadora; el Dios, en su aspecto joven y de niño Sol.

• Hierbas, flores e inciensos: flores de la estación, todas las flores blancas y amarillas, salvia blanca, caléndula, semillas de azafrán, rosas, verbena, violeta, lavanda, mirra, vainilla, canela...

• Piedras: todas las blancas y de colores cálidos, como el cuarzo blanco, el citrino, la turmalina amarilla, el ámbar, el rubí, el granate, el zirconio, el coral, la ágata roja, el topacio, la cornalina, el jaspe rojo, el cuarzo rutilado, la adularia...

• Comida y bebida: frutas, lácteos (o derivados de la soja), miel y cereales o derivados, como el pan.

Preparación previa al ritual
La preparación sola nos durará todo el día, o toda la mañana en el mejor de los casos. Es simplemente porque lleva tiempo, jejeje, no porque sea una tarea grande o difícil. El resto de la celebración de la Candelaria se hace en un pis pas.

Lo que yo recomiendo es aprovechar para hacer una limpieza a fondo de nuestra casa: ponerse el trapo blanco en la cabeza, barrer, sacar el polvo y fregar el suelo. Para barrer y fregar, en lo posible, hay que hacerlo de dentro hacia afuera de la casa, desde la parte más interior hasta la parte más tocante a la calle. Simboliza la expulsión de lo negativo. Yo suelo fregar con amoniaco rebajado en un cubo de agua y una pizca de sal, pues elimina todo rastro de energía negativa incluso la que se resiste más. [Si diera la “causalidad” de que somos algo brujit@s y disponemos de una escoba “especial”, es el momento de usarla para limpiar energéticamente también las paredes y el techo: se activa dando tres golpes laterales secos contra el suelo, de este a oeste, y luego a distancia desde el centro de la habitación “barremos” la energía estancada; es útil para esquinas, espejos (que también los podemos limpiar con agua y vinagre), camas, bañeras… siempre de dentro hacia fuera.] Luego abrimos las ventanas y que se llene la casa de aire nuevo y fresco; si tenemos ventanas en el Este entonces mejor abrimos sólo ésas (el Este es la dirección de lo Nuevo y del Crecimiento) pero, si no, las abrimos todas.

Cuando acabemos con la casa, nos toca a nosotros. La idea original es darse un baño, pero como somos responsables y nos implicamos con el medio ambiente, haremos lo siguiente: prepararemos una taza con agua caliente donde le echaremos unas flores (opcional) y alguna esencia que nos guste; nos la llevamos a la ducha junto con algo de sal; en el momento de ducharse, usaremos la sal como si fuera un exfoliante y luego nos lavaremos como de costumbre; por último, al final de la ducha, nos tiraremos por la cabeza el agua con las flores y sentimos con total relax cómo resbala por nuestro cuerpo y nos sentimos amados.

Después de todo esto, si queremos y podemos, podemos dejar preparado el material que vamos a necesitar para el ritual.

Material.
Antes de empezar con la lista, quiero decir que este material es discutible. Quiero decir, es el material que yo usaré en mi casa, pero así como yo he tardado años en reunir algunas cosas soy consciente de que no todo el mundo lo tiene; o también puede pasar que no os guste algo de lo que propongo y decidáis cambiarlo. En el fondo, se trata de eso, de que lo personalicéis a vuestra manera. Así pues, doy por entendido que sólo es una guía indicativa, no un decreto.

• Una bandeja con un tetrabrick de leche o batido de soja sin abrir, un tarro de miel, y pan o pastas dulces o cereales, siempre a gusto del consumidor. Hay gente que no le gusta la miel o la leche, así que lo podéis omitir. El objetivo de esta bandeja es comer su contenido a modo de celebración, cuando acabemos el ritual. Si no queréis, no tenéis por qué comer o tomar nada. Pero tampoco es mala idea hacerlo, no deja de ser Imbolc un día de la gestación de siembra y de la lactancia.

• 1 vela blanca y otra vela de otro color. Serán velas que quedarán ritualizadas con la luz de la candelaria, y nos servirán para conceder protección, bienestar y peticiones en cualquier época de fuertes crisis tanto terrenas como interiores. Las velas ritualizadas y bendecidas en la Candelaria son muy poderosas. No deben ser usadas muy al tuntún. Este material es el único que considero que no debe ser sustituido ni omitido; un Imbolc sin al menos una vela ritualizada y que nos pueda servir para todo el año, no tendría mucho sentido (si el ritual no lo hacemos solos porque hemos invitado a más gente, son dos velas por persona, evidentemente).

• Todas las otras velas que pensemos que usaremos en un futuro, aunque no sepamos aún para qué. No las ritualizaremos como a las dos anteriores, pero las bendeciremos igualmente para su mejor efectividad y su uso más elevado espiritualmente hablando. Yo por ejemplo, tengo un pequeño “arsenal” de velas desde hace tiempo y que no uso, y son esas las que bendeciré para cuando las necesite sea en el trabajo que sea. Este material es omitible.

• Cristales y gemas. Las usaremos para formar un círculo, dentro del cual haremos nuestro ritual. Si vais a usar cristales, ¡acordaros de tenerlas limpias y cargadas! Es útil usar las piedras que aparecen en la lista de correspondencias, pero nuestra intuición también manda y podemos poner las que queramos. En su defecto, o si no nos apetece, podemos usar sal para hacer el círculo, o incluso podremos dibujar el círculo virtualmente con un dedo. Considero siempre importante hacer un círculo para estas cosas, aunque sea a dedo.

• Anís, preferentemente estrellado. Es protector y armonizador. Yo lo empleo también para el círculo, disponiéndolo entre las piedras. Se puede omitir.

• Un incensario que admita carboncillos y sea portátil, carboncillos, y hierbas e inciensos para purificar como por ejemplo: mirra, milenrama, ruda e hipérico (el hipérico, más que purificador, es un potenciador del efecto de las otras hierbas). Este conjunto lo usaremos para purificarnos a nosotros mismos con fuego (el carboncillo representa el fuego) y también todo el ambiente de dentro del círculo con el propósito de que no haya ciertos entes y energías pululando por ahí y molestando. Se puede sustituir por una visualización como la que explicaré más adelante.

• Otras hierbas: salvia, lavanda, violeta, romero, verbena… Las añadiremos al incensario para llenar de buenas vibraciones el círculo. Si no íbamos a utilizar incensario, entonces toda esta parafernalia se puede sustituir por una simple barra del incienso que más nos guste.

• Miel. La usaremos para ungir las dos velas que vamos a ritualizar. Es pringoso, por lo que también se puede omitir.

• Un pequeño altar (que puede ser tranquilamente una bandeja con un plato plano blanco dentro, y si el plato es grande como para pizzas pues mucho mejor) con una ofrenda a los cuatro elementos: uno o dos velones blancos de altar (fuego), una copa o vaso con agua (agua), y una parte del pan o los cereales que hemos de comer (tierra); el aire lo representa el incienso y las hierbas que vamos a quemar. Todo el conjunto es omitible, pero si podemos organizar un altar entonces recomiendo añadir, además, un pequeño jarroncito con flores :)

Procedimiento
Teniendo en cuenta que Imbolc sucede en Acuario, significa que un ritual en estas fechas funciona mucho mejor si se hace con un grupo. Cuanta más gente haya, mejor. Otra cuestión: hay un momento en el ritual en el que digo de hacer unas invocaciones y pedir una serie de cosas; al igual que con el tema del material, se trata de algo discutible, y sugiero que cada uno emplee sus propias palabras y haga su propia invocación, según le guíe la intuición.

1. Cogemos los cristales que tengamos y nos reservamos uno, el que tenga más punta. Con el resto hacemos un círculo en la sala. Nosotros y nuestro material, todo debe quedar dentro de ese círculo. Rematamos poniendo además el anís estrellado.

2. Encendemos los velones de altar. En un ritual, cualquier cosa que encendamos lo haremos con cerillas de madera, esto es un detalle importante.

3. Encendemos un carboncillo y lo metemos en el incensario. Echamos en él las hierbas que necesitemos para purificar. Cogeremos ese incensario y lo pasaremos por alrededor nuestro, que el humo pase por toda el aura, incluso por entre las piernas y por encima de la cabeza. Si hay más personas y nos lo puede hacer alguien por nosotros, mejor, porque a veces llegar a ciertos sitios es difícil si lo hace uno mismo. Luego pasamos el incensario por dentro de todo el círculo y lo dejaremos reposar, al fin, en el suelo. Esto es la purificación por el fuego.

3. b) En defecto del carboncillo y las hierbas podemos hacer una visualización. Por ejemplo, y me lo estoy inventando: empezamos imaginando que de nuestro corazón nace una llama de fuego, de color violeta, que poco a poco se expande por todo nuestro cuerpo y quema todo lo malo en todos los sentidos; luego ese fuego se expande por todo el círculo y lo purifica; después, imaginamos que llega una luz blanca desde el corazón del Universo, entra a nosotros a través de nuestra coronilla y baja poco a poco por nuestro cuerpo, nutriéndonos, pero apartando también cualquier resto de negatividad que pudiera quedar; esta luz nos ilumina y nos llena de gozo, de paz, de compasión, de Verdad y de Amor; cuando la luz nos haya llenado por entero el cuerpo, saldrá por los pies y empezará a llenar nuestra aura, produciendo el mismo efecto; por último, la luz se extenderá desde nosotros y llenará todo el círculo. Para finalizar la visualización, imaginamos que una cúpula, o incluso mejor una burbuja, de luz dorada rodea todo el círculo entero.

4. Es el momento de cerrar definitivamente el círculo. Tomamos el cristal que teníamos reservado (se llama Cristal Maestro) o nuestro dedo y nos concentramos en él llenándolo de luz; con él señalamos a la primera piedra que veamos en el Este (o en caso de no tener piedras, el primer punto que veamos en el suelo en dirección Este) y, siguiendo todos los cristales en el sentido de las agujas del reloj, vamos trazando una línea de luz, como si nuestro cristal fuera una especie de láser que recorta ese círculo en el espacio. Evidentemente, cuanto tengamos el círculo sellado habremos vuelto al punto de partida, con la diferencia de que ahora nada ni nadie puede entrar ni salir de ese círculo. Mucho cuidado con esto: hay que ir al baño antes de empezar nada, pues si alguien sale del círculo a mitad del ritual, el círculo deja de estar cerrado y entonces puede entrar cualquier cosa dentro.

5. Añadimos las otras hierbas al incensario. Es el momento también de hacer una oración o un rezo si lo deseamos, y también de invocar a nuestros guías. Podemos pedir algo en general y dar las gracias por adelantado.

6. Juntamos todas las velas en un mismo sitio, sobre el altar (que, recordemos, puede ser un plato en una bandeja), y ponemos las palmas de las manos sobre ellas, como lo haría un sacerdote que bendice, visualizando que un chorro de luz y de amor pasa por nosotros, sale de nuestras manos e ilumina las velas. Hacemos esto mientras sintamos que debamos hacerlo, pues llegará un momento en que sentiremos que ya no tiene sentido continuar en esta posición.

7. Cada uno coge sus dos velas a ritualizar y las untamos con un poco de miel. Entiendo que esta es la parte más pringosa del ritual, así que vayamos con cuidado y tomemos sólo la cantidad de miel que necesitemos para que las velas no queden muy pegajosas. La dirección de ungimiento es: desde la base de la vela hasta la punta donde está la mecha. Yo lo que suelo hacer es mojar un poco los dedos en la miel, sólo la punta de ellos, y luego tomo cada vela por su base con los dedos húmedos y con la otra mano voy haciendo girar la vela de manera que mis dedos melosos ungen las velas en espiral.

8. Encendemos las dos velas recién ungidas y las agarramos fuertemente con las manos. Cuidado, puede caer cera en el suelo o en nosotros, hay que ir al tanto (recomiendo haber cubierto previamente el suelo con algo de papel de periódico). Nos dirigimos al centro del círculo y mirando al Este. Movemos el pie izquierdo un paso al frente (el derecho si somos zurdos) y nos balanceamos suavemente pasando el peso de nuestro cuerpo de un pie al otro, siguiendo un movimiento pendular constante. A esto se le llama la Danza Cósmica. El ritmo no se impone, sino que por lo contrario lo conseguimos manteniéndonos receptivos a nuestro cuerpo, a la Tierra, al Universo. Llegará un punto en que la danza la haremos de forma automática, sin necesidad de hacerla consciente.

9. Ahora invocamos al Arcángel Gabriel. Le pedimos que abra nuestros sentidos y nuestros canales para ser receptores de la Luz y estar en armonía con ella. Le pedimos que se mantenga ahí, custodio del punto cardinal Este, mensajero del Amor habido y por venir.

10. Nos damos un poco la vuelta para mirar al Sur. Seguimos con la Danza Cósmica. Invocamos al Arcángel Miguel. Le pedimos que con su espada flamígera corte nuestras cadenas y nos libere. Le pedimos que cauterice nuestras heridas y que nos dé la voluntad para hacernos fuertes ante los obstáculos, así como la visión para hallar el mejor modo de superarlos. Le pedimos que se mantenga ahí, custodio del punto cardinal Sur, emisario de la Luz que sostiene nuestra Alma.

11. Nos giramos al Oeste y seguimos danzando (el baile no para hasta que lo diga más adelante). Invocamos al Arcángel Rafael. En este momento probablemente nos sentiremos muy “conectados”, así que podemos aprovechar para hacer algo: le entregaremos a Rafael ciertos sentimientos y formas de energía que nos bloquean, y que son el Miedo, la Culpa, la Vergüenza, la Tristeza, la Mentira, la Ilusión (como por ejemplo, la ilusión de la dualidad o de que estamos separados unos de otros) y el Apego a las cosas terrenas. Después le pedimos que nos unja de Amor y de Vida y que derrame sus bendiciones sobre nosotros y sobre todos aquellos a quienes estamos conectados de un modo u otro. Le pedimos que se mantenga ahí, custodio del punto cardinal Oeste, sostenedor del Grial que contiene el Elixir de la Sanación y de la Cristificación.

12. Nos giramos al Norte. Invocamos al Arcángel Uriel. Le pedimos que nos ayude a encontrar y a seguir nuestro rumbo, para que no nos perdamos en nuestro camino y podamos saber siempre quiénes somos. Le pedimos que nos acoja y nos nutra, y que nos ayude a sanar y a proteger el planeta en el que vivimos, así como a sentirnos seguros y amados en él. Le pedimos que se mantenga ahí, custodio del punto cardinal Norte, guardián de la puerta que abre el camino a la Sabiduría.

13. Dejamos la danza. Nos mantenemos unos segundos o minutos de pie, meditando, sintiendo y recibiendo la energía de los guías y los Arcángeles. Cuando sintamos que ya es suficiente entonces estaremos en disposición de, SIN SOPLAR, apagar las velas. Estas dos velas ya están ritualizadas.

14. Tomamos el resto de las velas que queríamos bendecir y las encendemos con la llama del velón de altar, una a una. Las mantenemos unos segundos encendidas, eso hará que se impregnen un poco con la energía de Imbolc, y luego las apagamos sin soplar. Hay maneras de apagar una vela sin soplar: ventando un poco de aire con una mano, usando la misma cajetilla de cerillas para aplastar la mecha, usando un apagavelas… El soplo simbólicamente aleja cualquier energía y petición de la vela, y lo que nos interesa es, por el contrario, mantener esa energía ahí dentro de las velas.

15. Cuando hayamos acabado con todas las velas, entonces es el momento de dar la mano y abrazar a los que estén con nosotros en el ritual, o bien de abrazarnos a nosotros mismos si estamos solos.

16. Finalmente, damos las gracias a nuestros guías, y ya podemos abrir el círculo si queremos: basta con trazar el círculo al revés, es decir, en el sentido antihorario, empezando también por el Este. Si habíamos usado un cristal maestro, lo volvemos a usar. Es la manera ideal de abrir un círculo, aunque si estamos muy ansiosos lo podemos cruzar y eso lo romperá, pero esto último no lo recomiendo.

17. Por último, ya podemos festejar comiendo y bebiendo. Otra posible idea que se me ha ocurrido a última hora es que si parte de la comida la hemos hecho nosotros (por ejemplo, no estaría mal hornear algunas galletas caseras) entonces podríamos regalar un poco a algún familiar o algún vecino, en este mismo día. Es una manera de poner en marcha la buena energía que hemos invocado durante el ritual, pues es mejor que todo circule.


Después del ritual.
Si hemos hecho el ritual por la noche, entonces es buena idea dejar cerca de la cama una libreta y un boli. Es posible que esa noche tengamos ciertos sueños que debamos tener en cuenta, aunque no tiene por qué suceder. Pero si soñamos y tenemos la suerte de recordarlos en el momento de despertar, conviene apuntarlos. Podrían significar algo.

Otra historia es: “bueno, tengo el suelo que da asco, lleno de sal o de anís, y además tengo el incensario con las cenizas”. En cuanto a las cenizas, la ofrenda de la tierra y del agua en el altar, y el anís del suelo propongo recogerlo todo y guardarlo hasta que tengamos la oportunidad de salir al jardín o a un bosque y repartirlo por ahí o enterrarlo. De todo eso saldrá algo nuevo en la Naturaleza. Si hemos usado sal, sugiero tirarla al mar o por el retrete. Pero bueno, siempre tenemos la posibilidad poco elegante de tirarlo todo en la basura, aunque es práctico.

Eso es todo. Un día podemos tratar el significado del color de esa vela ritualizada que no es la blanca, para qué sirve; porque aunque ambas son útiles para momentos de crisis, la de color tendrá una utilidad más concreta. También podría haber sido importante fijarse a qué altura de nuestro cuerpo hemos estado sosteniendo las velas mientras hacíamos la danza y las invocaciones, pues eso diría mucho del tipo de emociones que nos tocará trabajar este año.

Por último, permitidme un truco final. Las velas ritualizadas una vez se encienden para un problema concreto hay que dejarlas consumir enteras. Si resulta que estamos pasando por muchas crisis fuertes, consumiremos las dos velas antes de acabar el año y tal vez necesitemos ayuda más adelante. El truco consiste en tener más velas a mano, que podemos comprar en la tienda de todo a cien, blancas. Cuando tengamos que usar las velas de la candelaria, encenderemos una, la blanca en general o la coloreada si se presenta el caso específico, y la dejamos encendida un minuto o así; entonces, tomamos una de las velas que digo que hay que tener a mano y la encendemos con la llama de la vela de la candelaria, y eso hará que se traspase la petición y la Fuerza de Imbolc a esta otra vela. Entonces, podemos apagar la vela de la candelaria (sin soplar, como siempre) y así la tenemos para más adelante. Es un truco para hacer durar estas dos velas tan importantes y poderosas.

Espero que os sirva, y en todo caso gracias por tomaros la molestia de leerme.

¡ Bendiciones a todos !


Fuente: http://www.canaltarot.net/index.php?option=com_content&task=view&id=39&Itemid=39

6 comentarios:

parce dijo...

Curiosidad.. ¿Qué cartas del tarot te gustan más?

Angie Simonis dijo...

Pues no soy muy experta en el tarot, pero los que he manejado son El Oráculo de la Luna, el Tarot Mítico y ahora estoy a punto de recibir El Oráculo de la Diosa, que es precioso...
También me gustan mucho las runas.

Angus dijo...

Qué verdad es eso, de que nunca te acostarás sin saber nada nuevo.

Armand dijo...

Puedes contar conmigo para lo que sea, para eso estoy ;p

Si es que después de 9 años en el tema y oficiando un coven ya no me queda nada por ver y la verdad es que pensaba que mis cachondeitos varios llenarían mi blog de insultos de quinceañeros pero al parecer ha gustado. Estoy muy contenta :)

Angie Simonis dijo...

¡pero Armand, si yo pensaba que eras un chico!

Anónimo dijo...

Aquí hay mas de las veladoras de ritual