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17 dic 2010

Premio por Ellas y Nosotras

Para lxs incrédulxs de la literatura lésbica... que si no existe... que si eso qué es... que si son etiquetas... que la buena literatura no tiene sexo ni género... y etc.
Bueno, pues yo creo que sí existe porque ahí está. Y la literatura de mujeres, y la literatura gay, y la literatura hindú, y la literatura marginal, y todas las literaturas posibles, cuantas más haya mejor. Que en cualquier rincón del mundo, a cualquier hora, cualquier persona, se sienta identificada con una o con otra literatura, con todas a ser posible. Porque mientras haya una escritora mujer habrá lectorxs mujeres, mientras haya una escritora lesbiana, habrá lectorxs lesbianas, si hay escritorxs vietnamitas habrá lectorxs vietnamitas... Y lo importante, al fin y al cabo, es que los seres humanos sigamos leyendo, en libro de papel, en libro electrónico, en papel higiénico si es preciso, como les tocó escribir a muchos y muchas en terribles momentos de la historia en cárceles, campos de concentración, armarios empotrados. Que no se pierda esa sed insacible de comunicar escribiendo, ese hambre voraz de leer lo que a otrxs les cuesta sangre, sudor, nervios y lágrimas. Porque no todxs escribimos por dinero o para ganar premios, pero sí escribimos todxs con la esperanza, con el deseo de ser leídos.
Mientras haya libros, quien los escriba y los lea, habrá humanidad...
En fin, que todo este arrebato viene porque nos han dado un premio "simbólico" (que son los mejores, porque son las más sinceros, los que no tienen que contentar a ninguna editorial ni a ningún escritor/a) en la página de Dos manzanas, el "Desayuno en Urano de Literatura".
Y es la ocasión de agradecerle a Elina Norandi que se empeñara en este proyecto y que, a pesar del tiempo y las dificualtades, haya conseguido llevarlo adelante, pues nada sino su coraje y su fe, han hecho que una modesta (pero rigurosa) compilación de ensayos de literatura lésbica lleguen donde tienen que llegar... Gracias Elina.
Y gracias a Dos manzanas y a todas las personas lectoras de Ellas y Nosotras...
Presentación de Ellas y Nosotras en BiblioCafé, Valencia,  con Carmen Hernández, Elina Norandi y yo.


Ver más:
 http://www.dosmanzanas.com/2010/12/premios-desayuno-en-urano-de-literatura-lgtb-2010.html
 http://www.dosmanzanas.com/2010/06/ellas-y-nosotras.html
 

2 nov 2010

A vueltas y revueltas con la Teoría Queer


Siempre he pensado que lo queer no es ninguna revolución, que apenas se queda en provocación y a veces una provocación de muy mal gusto y de manifesta falta de respeto hacia la sexualidad. Son ganas de escandalizar y hacer el payaso/la payasa... y siento ponerme tan caústica y radical, pero estoy un poco harta de morderme la lengua con el tema queer, porque conozco mucha gente que simpatiza o que comulga con el ideario queer y gente a la aprecio o quiero mucho. Pero una cosa son los amigos y otra las ideas...
Yo soy mujer, feminista y lesbiana y a mucha honra mis etiquetas... A estos cuires los veo como a los del movimiento dadá, efímeros... importantes en su momento, porque te hacen reflexionar sobre cosas que necesitan un buen lavado, pero que no proponen nada práctico ni viable...
En fin, que en este artículo, escrito por una mujer indígena, se ven reflejadas y muy bien expresadas las mismas ideas que yo barajo respecto a lo queer (pero con muchísima más diplomacia y cortesía de las que yo soy capaz...) 
Aquí dejo algunos extractos del artículo de Nxu Zänä, recogido en el blog de Yan María Yaoyólotl .  El artículo completo podéis leerlo en: http://yanmaria.blogspot.com/2010/10/contra-la-teoria-queer.html 
De paso, podéis visitar el blog de Yan, que es un denso espacio de feminismo, lesbianismo, ecología, indigenismo y... ¡espiritualidad de mujeres! 


[...] soy una mujer indígena que ha tenido la posibilidad de estudiar y leer cosas que una gran mayoría de mis hermanas y hermanos no han podido debido a falta de oportunidades, falta de recursos económicos, en pocas palabras por la opresión de un sistema que nos discrimina, violenta, extermina porque no coincidimos con su forma de concebir el “desarrollo”, el “progreso”, el “trabajo”, el “éxito”, la “explotación de recursos”, así pues nos despojan de nuestras tierras, nuestra voz, nuestras lenguas, nuestras costumbres, nuestras culturas, nuestros entornos ecológicos, nuestros conocimientos para que aprendamos “su” forma de vivir, una forma de vivir que consideran “mejor” a la nuestra, que finalmente es una imposición.
[...]la autodenominación queer, es sabido que dicha palabra fue usada como un medio de denominar de manera despectiva a homosexuales y lesbianas, siendo que algunos sectores decidieron usarla como una forma de orgullo contra las actitudes homofóbicas de las sociedades anglosajonas, así pues podríamos decir que esto dio el inicio de un movimiento bajo dicha denominación. Por lo que se intenta dar un sentido de rebeldía a la forma de autodenominarse, pues se enfrenta a la sociedad bajo sus mismos términos pero con un aire de orgullo y defensa de su condición despreciada ante los ojos de los “normales”. Bajo dicha apropiación se genera el discurso queer que comienza a cuestionar las identidades y categorías que varios movimientos usamos para la defensa de nuestros derechos, de nuestra forma de vida, de nuestras culturas tales como el género, la clase y la raza argumentando que no debemos usarlas porque finalmente son términos acuñados desde la experiencia histórica y opresiva de un sistema como el patriarcado, el colonialismo, el capitalismo y el racismo.

De manera que deberíamos diluir el ser hombre, el ser mujer, el ser indígena, el ser blanc@, el ser negr@, el ser latin@ o europe@, el ser obrer@, el ser polític@, el ser proletari@ o burgués. En lugar de esto se propone una “hibridación” como una forma de resistencia contra la homogenización globalizante y se enaltece la individualidad con las múltiples variables y diferencias que implica donde la afinidad de intereses sustituya a la identidad.
Al respecto surgen las siguientes preguntas si ell@s marcaron el derecho de autodenominarse queer como una forma de respuesta a la homofobia del sistema ¿por qué a mí y a los pueblos indígenas ha de negársenos la posibilidad de autodenominarnos indígenas? Si finalmente el término “indígena” fue acuñado dentro de un sistema de opresión para diferenciar al hombre blanco europeo civilizado de nosotras y nosotros (situación similar a la apropiación del término queer), por lo tanto tengo y asumo el derecho de retomar la categoría para autodenominarme frente al sistema que intenta dominarme y que es racista, finalmente su acción es equivalente a la nuestra puesto que la palabra queer también deviene de un sistema homofóbico y se inserta su acción en dicho sistema. 
la identidad a diferencia de lo que los queer piensan no sólo implica un ámbito de la vida, pues el ser indígena no representa sólo un aspecto de mi vida, representa mi vida, nuestra vida: la forma de vivir y concebir a la vida, la historia de mi pueblo, nuestra cultura, nuestra relación con el entorno en que vivimos y nos desarrollamos, con la madre tierra, la forma de relacionarnos entre nosotras y nosotros mismos.
Creo que esta gran confusión sobre la identidad surge porque su lucha la enfocan a un solo ámbito: la sexualidad en lo individual; y porque su lucha se ejerce contra los movimientos feministas, homosexuales y lésbicos creyendo que estos sólo se enfocan en el género y la sexualidad; sin ver más allá y entender que en sus inicios estos movimientos tenían un trasfondo político, económico, social y no sólo como hoy se ve: sexo y sexualidad, preferencias, orientaciones, derecho al placer, siendo que esto sólo es una deformación de los movimientos dada por el sistema y los discursos médicos y comercializadores del cuerpo, del sexo y la sexualidad.
La teoría queer pretende que la afinidad sea un medio de lucha por medio de las diferencias de cada individualidad, así pues pueden existir tendencias queer como tantos queer existen (lo cual es un derechos), pero esto es una falacia pues más bien elimina la posibilidad de la organización colectiva.
Otra situación cuestionable es el hecho de pretender eliminar el ser hombre o mujer, yo soy y me identifico como mujer, si bien no estoy de acuerdo con muchas cosas que me enseñaron sobre el ser mujer tanto en mi cultura de origen como en la sociedad occidental (como el hecho de que tenía que ser madre porque de no hacerlo no me realizaba como mujer, el hecho de imponerme que debía casarme, de que no podía disponer de mi cuerpo, no tener acceso al placer, o que no podía ser independiente sino depender del que fuera mi marido, de que debía dedicarme al hogar, hoy día me permiten trabajar pero además debo cumplir con las labores del hogar por ser mujer, o incluso decirme que debo sentirme atraída por los hombres por que si siento atracción afectiva o erótica por otras mujeres no se considera normal); es decir me impusieron una serie de disposiciones que debía cumplir por el hecho de ser mujer y de no hacerlo sería juzgada, castigada, marginada, estigmatizada y hasta violentada, con esto no estoy de acuerdo pero jamás negaría la realidad de mi cuerpo y lo que conlleva en mi grupo, historia, vida personal y colectiva, porque desecharlo implica negar una realidad y mi experiencia al respecto tratando de abandonarme en una mentira.
Es innegable la realidad biológica: aquel que nace macho como todo animal tiene cierto tipo de corporeidad y atributos fisiológicos que son diferentes a las que nacemos hembras, ellos tienen fuerza por su volumen muscular y genitales externos, nosotras tenemos genitales internos y damos a luz por poner el ejemplo más sencillo, si bien esta diferenciación biológica generó una construcción social y cultural de género y sobre todo una división sexual del trabajo (que de fondo ha sido injusta), por otra parte no puedo negar que tenemos biologías y aspectos diferentes lo que no justifica la injusticia y violencia de que somos sujetas las mujeres.
Y yo preguntaría a la teoría queer y aquellos que la sustentan ¿el hecho de eliminar las categorías de hombre y mujer elimina la injusticia en la realidad social? Dudo mucho que eliminar dichas categorías cambien el sistema, porque más bien tendríamos que modificar todo el sistema (cosa de la que no hablan los queer e implicaría una organización colectiva importante) para eliminar la injusticia y violencia que por sexo se ejerce hacia la mujer, eliminar los términos no cambia la realidad de los hechos, ¿acaso por dejar de sentirme mujer no seré violentada, golpeada, secuestrada, violada o explotada sexualmente? y me dirán que eso es sólo un comienzo para reconceptualizarnos, para comenzar a cambiar pero entonces ¿de qué manera haremos el cambio si de principio no reconocemos nuestras diferencias sustanciales que generan injusticia y violencia?
Les pregunto ¿Cómo pretenden cambiar la realidad si pretenden vivir al margen de ella aun dentro de ella? Decirse queer para no reconocerse hombre o mujer, homosexual o lesbiana, indígena o blanca, obrera o política, etcétera no cambia las relaciones sociales en las que se desenvuelven, sólo modifica su propia subjetividad y creo que en lo individual empieza el cambio, más no es el cambio ni conlleva acciones políticas y/o sociales efectivas para un cambio real, sólo se convierte en la creación de un mundo aparte acomodado, finalmente, dentro del mismo sistema que se pretende criticar.
[...] Si la teoría queer y sus seguidores pretenden que me deshaga de mi identidad como indígena y como mujer puedo con toda razón decirles: ustedes son un arma del sistema, una corriente ideológica que promueve la globalización, la herramienta de la homogenización pues como menciona Susana López los queer cumplen la función final de penetrar los cuerpos marginados hasta: “legitimarlos y anexarlos a las mismas instituciones que forman los pilares del dispositivo de sexualidad. Para los queer la vida personal está sexualizada, y también lo está la política y la economía, y ellos no la desexualizan, sino que proponen otra alternativa sexualizada a lo que ya existe. No se produce por lo tanto, una ruptura real, sino que esa alternativa se incorpora a la scientia sexualis…”
Si consideran que “lo personal es político” y que por tanto traer la sexualidad al espacio público para reivindicar a las sexualidades marginadas y conseguir la emancipación y subvertir la cultura me parece que ello es erróneo porque de fondo consideran que practicar el sexo (entendido como prácticas sexuales) es practicar política y que en consecuencia cada vez que ejercen prácticas no normativas están haciendo una subversión del sistema como forma de resistencia que llevaría al cambio social, la pregunta sería ¿cómo hacer un cambio colectivo cuando su ideología y prácticas sólo competen al ámbito privado estrictamente: al deseo, al placer individual?
Si no existe identidad y el movimiento se basa en el deseo y placer individual ¿la lucha se constituye con la afinidad de prácticas sexuales privadas diferenciales sólo por ir en contra del sistema normativo? ¿cómo puede esto ser un cambio social real y de fondo? ¿cómo se pretende vincular a los “individuos” para generar estrategias de cambio reales?
[...]  la generación de la teoría queer contribuye a la generación de un saber que forma parte de los juegos de poder del sistema en el rompimiento de las comunidades e identidades. En contra de las mujeres, las y los indígenas del mundo, las y los obreros, las y los campesinos, las lesbianas, los homosexuales, las feministas, los sindicatos, en fin la teoría queer se convierte en el arma ideológica neoliberal perfecta basada en la individualidad y el placer promoviendo además una forma mercantilizada de la sexualidad que resulta opresiva, nuevamente, para la mujer, las y los niños, las y los adolescentes, facilitando el camino para una nueva opresión y explotación de los sexos y géneros. Y de paso servir como forma de desarticulación, desprecio y estigmatización de los movimientos de todo tipo, en especial contra nosotros: las y los indígenas.
Por eso como mujer e indígena escribo CONTRA la teoría queer con la esperanza de que quien lea esto reflexione y haga una crítica severa de esta teoría y sus postulados, con la esperanza de que quien se autodenomine queer haga una autocrítica al respecto.

20 ene 2010

Una opinión sobre mi libro

Me han enviado este email sobre mi libro de Yo no soy ésa que tú te imaginas.
A ver si ayuda a que la gente lo lea. Gracias por el entusiasmo a la mujer que lo escribió y ojalá que a todo el mundo le guste como a ella.

YO SÍ QUE SOY ÉSA
Hola guapa, voy por la página 81 de tu libro, y ya se lo he pedido a Haide, y ya te he hecho propaganda y te la seguiré haciendo...
GRACIAS por tan hermosa dedicatoria...
GRACIAS por el currazo...
GRACIAS por escribirlo... inteligible, divertido, audaz... y comprometido...
Tengo subidón y éste es justo el momento para decirte cuanto me ha gustado que reflexionaras junto a todas y para todas , sobre tantas cosas que tenemos ahí encima del tapete la tira de tiempo...
Leyéndolo y reflexionando junto a tí y de tu mano, me he dado cuenta de cantidad de cosas... algunas muy sutiles, otras no tanto... Tu análisis es muy prespicaz y recorre todos los entresijos de nuestra osadía invisible, con una mirada llena de cariño?... ironía?... nada complaciente... un tanto exigitiva... (vale chicas, moveos!!)... pero siempre respetuosa y sanamente divertida...
¿Qué haré ahora con todo mi poemario?... Y con mi novela corta titulada "Bailarina o monja" ? que es lo que yo contesté a la tierna edad de cinco años, cuando una amiga de mi madre me preguntó que sería de mayor...
Y qué haremos con la novela "Venus ya está en mi vida", obra colectiva del GRL 1 , (Grupo de Reflexión Lesbiana) ...? Sin duda te la remitiremos, para que conozcas la Moderna (o posmoderna, según se mire)... Novela Colectiva, (por entregas), Lésbica... Lo propondré mañana mismo a las compañeras del GRL 1... y de paso haré propaganda del libro...
También de paso, dale de mi parte las GRACIAS a Adriana, por que sé que has podido realizar y culminar tu obra, en parte gracias a su apoyo, su cariño,y su inquebrantable adesión a la causa lesbiana...
Te seguiré informando... Besos para las dos, llenos de sororidad, de entusiasta creatividad y de avidez lectora lesbiana...
Y para ti, otro lleno de GRATITUD...
Angeles

7 dic 2009

Ellas y nosotras: nuestro nuevo libro...

Ellas y nosotras - Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano
Ellas y nosotras - Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano
Elina Norandi (coord.)
ISBN: 978-84-92813-09-4
Editorial: Egales
Fecha de edición: Nov 09
Páginas: 202
Materias:Ensayo
20,00 €

La idea de realizar este libro nace vinculada a la constatación de que existe un número considerable de profesoras y críticas literarias que están trabajando sobre la representación cultural de la existencia lesbiana y que, sin embargo, aún no han visto publicado su magnífico trabajo más allá de revistas especializadas o actas congresuales.

Este volumen se centra en la literatura escrita en castellano, porque sobre literatura lesbiana anglosajona, por ejemplo, se ha escrito muchísimo; de hecho, la mayoría de las referencias teóricas con las que trabajan las investigadoras de nuestro país, proceden de ese ámbito. Y esta falta de análisis críticos se detecta tanto en España como en los países latinoamericanos.

Las autoras seleccionadas para ser estudiadas son, en su mayoría, autoras sobre las que aún no se han publicado textos interpretativos, bien porque todavía no han sido suficientemente estudiadas, bien porque aún no son muy conocidas. El hecho de que se escriban y publiquen ensayos críticos sobre autoras emergentes o poco conocidas contribuye a difundir y a cualificar la literatura que habla de las relaciones lesbianas, así como a estimular la propia creación literaria.

Con respecto a las autoras de los ensayos, son todas prestigiosas investigadoras, la mayoría profesoras de diferentes universidades, especialistas en literatura castellana y en estudios culturales y de género.

(En este volumen encontraréis mi artículo: "Retratos en sepia: las imágenes literarias de las lesbianas a principios del siglo XX".)

21 oct 2009

La verdad sobre Gabriela Mistral

Ya era hora. La verdad que todas sabíamos ya no es rumorología. A partir de ahora, los que se indignaban cuando les decías que Gabriela era lesbiana, tendrán que callar. Un motivo más para sentirse orgullosa de esta increíble mujer y poeta. ¡Cuán duro y cruel debió ser su silencio! Las y los chilenos podrán sentirse orgullosos a partir de ahora de tener una Madre de la Patria lesbiana, sin hijos y fumadora empedernida. Y son tan bobas y bobos de perder su estimación por Gabriela es que la sociedad todavía necesita de unos cuantos hervores más respecto a la orientación/opción sexual de las personas.

octubre 20, 2009

La rebelde Gabriela


Por generaciones nos narraron a la célebre premio nobel Gabriela Mistral como madre universal y abnegada, más cercana a una virgen asexuada que a la mujer de carne y hueso, apasionada e intensa que revelan sus cartas de amor lésbico, publicadas recientemente en el libro Niña Errante.
Los escritos forman parte de una donación de más de 40.000 documentos, entregados a Chile por la sobrina de Doris Dana, estadounidense hasta ahora conocida como amiga y albacea de Gabriela, pero que las epístolas revelan como el último gran amor de la Nobel.
Así, Lucila Godoy, convertida en Gabriela por propia voluntad, termina de despojarse de las capas que la cubrían para hacerla material de fácil comprensión en textos escolares, donde aparece reproduciendo los cánones tradicionales de lo que debe ser una "buena mujer".
La feminista y especialista en literatura de la Universidad de Chile, Gilda Luongo, dijo a SEMlac que "la sorpresa actual de muchos frente a un epistolario apasionado de amor lésbico de la Premio Nobel, es un modo de soslayar la cuestión candente y álgida de la pasión lésbica de esta mujer, que fue leída durante mucho tiempo como la gran madre de Chile-no madre. ¿Quién osa pensar en este país en una madre-lésbica? ¿Quién osa pensar en una madre apasionada que indaga y busca el placer a partir de sus deseos múltiples?".
¿Pero es acaso esta la primera vez que Gabriela se muestra rebelde? ¿O más bien sus constantes subversiones han sido sistemáticamente invisibilizadas, con el fin de simplificarla y aceptar su éxito, siempre reconocido tardíamente en Chile; país donde se le entregó el Premio Nacional de Literatura seis años más tarde del Premio Nobel de 1945?
"Haber leído a Gabriela Mistral como una poeta carente de pasión ha sido una estrategia que anhelaba limpiarla, higienizarla de su complejidad femenina en su descalce normativo, estrategia inútil por demás, dado que su escritura toda no es sino su multiforme y prolífica pasión vital", reflexiona Luongo.
La estudiosa añade que "esto ha ocurrido constantemente con las mujeres que escriben, porque la escritura ha sido para ellas, en definitiva, una zona, una territorialidad creativa ligada a la subjetividad en la que queda de manifiesto el trabajo con el lenguaje de modo más libre y evidencia, de manera insospechada, aquello que constriñe o aprisiona a las sujetos femeninos en diversos contextos y épocas".
El amor lésbico y la pasión expresada en las cartas no ha sido la única muestra de la subversión de la poeta, quien vivió en México, Brasil, Suiza, Francia, España, Italia, Portugal y Estados Unidos.
Escribió sobre la importancia de educar a las mujeres y, en su juventud, trabajó alfabetizando a muchas de ellas y también a obreros. Fue expulsada de Italia, opinó en contra del fascismo y donó las ganancias de su libro Tala a niños y niñas de la guerra civil. Crió al hijo de un hermano como madre soltera, junto a su amiga y asistente de toda la vida, la mexicana Palma Guillén, y sufrió con el suicidio de este hijo, a los 18 años.
Fumaba sin parar. Lideró la reforma educacional en México y en 1945 fue la primera mujer en Hispanoamérica galardonada con el Premio Nóbel de Literatura, cuando el voto femenino no existía en Chile.
Y, medio siglo después de su muerte, podemos leer su pasión lésbica por Doris en una carta escrita cuando Gabriela tenía 60 años: "Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras lo profundo de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí, y ¡cómo yo te necesito! Hasta un punto de vida o muerte. Espera a vivir sola conmigo para juzgarme con pleno conocimiento. Esta es la carta que escribo con más tristeza. Nunca supieron los seres que yo quise que los quería entrañablemente. Pero es necesario que tú lo sepas. Esto me urge; es preciso que sepas, que comprendas ¡y que quieras vivir para mí! Por amor o por caridad, sábelo."

10 ago 2009

Ya está en la calle “Yo no soy ésa” (II)

Creo que en mi anterior post no fui nada generosa con la información sobre el libro… La emoción, ya se sabe… Voy a intentar compensarlo con unos fragmentos de la Introducción:

Esta investigación tiene como objetivo primordial la recuperación del tema del lesbianismo en el ámbito literario, más concretamente en el de la literatura de mujeres y su narrativa, aunque tampoco se descartan ejemplos de autoría no femenina. Su carácter interdisciplinar implica también la revisión histórica y cultural de las lesbianas en el Estado español, abarcando un período temporal desde principios del siglo XX hasta la actualidad.

[…]Intento trazar una panorámica de este tipo de textos, partiendo de la premisa de enfrentarme a una serie de inconvenientes relacionados con el contexto del Estado español, donde apenas existen espacios investigadores del lesbianismo.

Debido a esta carencia, he seguido los presupuestos de la crítica feminista anglosajona, que, a finales de los setenta (siglo XX), se ocupó de la recuperación de genealogías femeninas olvidadas por la cultura dominante; ese es, precisamente, el momento actual de la cultura lesbiana en España, el de la necesaria recuperación de su pasado y sus referentes culturales en la evolución de su proceso identitario.

[…]¿Por qué se ha hecho entonces tan poca historia del lesbianismo o, como en el caso del Estado español, no se ha hecho en absoluto en el ámbito académico? Mi opinión es que esto supondría transgredir la norma invisible de ocultación y tergiversación del patriarcado hacia su objeto más denostado históricamente: la mujer (que ya está subordinada de por sí en el juego de roles tradicional) que es, por añadidura, homosexual (es decir, resistente a la heterosexualidad obligatoria, según el concepto de Rich). Todo ello, tanto aquí como en el resto de países occidentales, ha conducido a una peculiaridad: son, mayormente, las mismas lesbianas las gestoras de su propia investigación (siendo ellas mismas las trasgresoras), lo que origina un recelo lógico de parcialidad en los resultados. Indirectamente, también es probable que haya generado una omisión por parte de la comunidad académica ajena a la orientación sexual fuera de la norma, bien por temor a no ser tomado en serio o bien por evitar la sospecha de tender a la transgresión, algo a lo que no todo el personal investigador está dispuesto.

[…]En cuanto a lo específico del ámbito literario, la escritura lesbiana se ha desarrollado en los márgenes del poder heteronormativo. He acometido su estudio desde la óptica de la crítica literaria feminista, teóricamente dotada y entrenada en la investigación de escrituras marginales, donde se tienen en cuenta todos los presupuestos implicados en la noción de la "diferencia" del feminismo. Dentro de este ámbito me he inclinado por la metodología anglosajona, que contempla dos grandes ejes de actuación, la del estudio de las imágenes de mujer, tanto desde el punto de vista del objeto (Crítica feminista), como del sujeto (Ginocrítica), y la recuperación de la tradición de las mujeres, construyendo con ello sus propias genealogías.

[…]Admito, a efectos prácticos, que los textos lesbianos lo son porque contienen experiencias lesbianas, consideradas así por la mayoría de las personas que se reconocen a sí mismas como tales o por otras que conocen dicha experiencia de forma ajena. Ahora bien ¿en qué consisten estas experiencias, qué tienen de particular para ser reconocidas como lésbicas, si se insiste tanto en la permeabilidad de las identidades y en la variedad de sus prácticas, y podrían corresponderse con las de cualquier mujer? A mi parecer, lo que poseen es, implícita o explícitamente, la desconstrucción de las premisas heteronormativas, ya que la heterosexualidad obligatoria ha sido el caballo de batalla del lesbianismo a lo largo de los siglos. Y ello es lo que determina una temática que se pueda catalogar como lésbica.

[…]A través del tratamiento del lesbianismo, tanto en la narrativa escrita por hombres como por mujeres, se puede reconstruir el proceso que ha sufrido la imagen cultural de las lesbianas durante el siglo XX en nuestro país. En las creaciones literarias que he elegido analizar por considerarlas más representativas, se aprecia de forma evidente la tensión entre el ser inventado (el estereotipo resumido en esa "lesbiana" en singular) y los múltiples sujetos que han conformado el colectivo lesbiano. Siempre en los márgenes del poder, las lesbianas han ideado y llevado a cabo estrategias para reflejar su realidad e intentar anular o atenuar la ficción que las invisibilizaba y negaba. Mi trabajo revisa una de estas estrategias, la creación de lo que yo denomino los "contraestereotipos".

[…]Si bien no hay muchos casos de lesbianas reales (autoras), sí los hay de lesbianas dibujadas como personajes literarios; es presumible que en todo acto literario hay una reciprocidad, en mayor o menor grado, entre los elementos fruto de la ficción y los elementos reales. Se construye la ficción a partir de la realidad y la realidad se alimenta de la ficción para seguir existiendo; las ficciones, asimismo, pueden convertirse en la única realidad posible cuando ésta nos es negada o desconocida. Desentrañar cuáles son los elementos que en una ficción narrativa se han tomado de la realidad y cuáles son creaciones imaginarias ha sido mi primer paso para reconstruir el pasado lesbiano en España. Recurrir a la literatura se ha convertido, de esta forma, en un prometedor comienzo del rescate, hasta ahora soslayado, de la tradición lesbiana, y me ha abierto un insospechado abanico de interrogantes, entre los que planteo los siguientes: ¿Hay o no escritoras lesbianas conocidas y, si las hay, cómo eran, cómo vivieron su condición de lesbianas? ¿Escribieron textos lesbianos o se amoldaron a las escrituras heteronormativas? Y si los escribieron, ¿cómo eran estos textos? Asimismo, ¿cómo plasman los escritores o las escritoras convencionales la experiencia lesbiana desde el punto de vista del objeto?, ¿en qué grado se aproximan o se alejan de los que han elaborado las escritoras lesbianas?

[…]Por supuesto que no tengo la pretensión de ser exhaustiva en una parcela de la narrativa de mujeres que se merece mucha más extensión y un análisis mucho más pormenorizado que el contenido aquí desarrollado. Es un acercamiento parcial, centrado en lo concerniente a mis reflexiones sobre el estereotipo lesbiano y que, dados sus límites, resulta incompleto; hay muchas obras y autoras/es que no he podido abarcar. Mi intención no ha sido estudiar la literatura de temática lesbiana en su totalidad, sino el estudio de la presencia del lesbianismo en textos de diferente consideración y el desarrollo de la narrativa más representativa en el relato de experiencias de mujeres, relacionadas sentimental, afectiva y/o sexualmente con otras mujeres.

Asimismo, no hay tampoco, que yo sepa, ningún trabajo de investigación hasta el momento que haya prestado atención a la poesía, al teatro o al ensayo lesbiano en nuestro país. Como he advertido desde el inicio, el mayor inconveniente a la hora de acometer esta indagación era la supuesta escasez de un corpus documental. Sin embargo, me bastó empezar a tirar de hilos apenas visibles para descubrir un complejo tejido de referencias que, o bien no se habían tenido en cuenta desde el punto de vista de la crítica literaria feminista, o sencillamente se habían ignorado por completo por la crítica literaria tradicional. Estoy segura de que lo mismo puede suceder con el resto de géneros literarios (y disciplinas artísticas), que incite a otros investigadores e investigadoras a la difícil empresa, con infinita paciencia, de rescatar del olvido esa parte de la historia y el arte de las mujeres, prácticamente desconocida e injustamente olvidada.


7 ago 2009

Ya está en la calle Yo no soy ésa


Al fin.
Ha pasado tanto tiempo que ya ni siento nada.
¿Debería saltar de alegría? ¿Llamar a todo el mundo? ¿Gritarlo en el mercado o en la orilla del mar?
De momento, no se me ocurre nada más que colgar este post.
Al fin mi libro está en la calle y espero que le sea útil a alguna investigadora del lesbianismo o del feminismo, o a alguna lesbiana que le guste la literatura o la cultura, o alguna hetero o bi o trans que también. Incluso que les guste a los hombres que lo lean.
Sólo diré que hay mucho trabajo en sus páginas, muchas horas, mucho tesón y mucha testarudez; y mucha, muchísima ilusión.
Y el testimonio de unas cuantas escritoras que se atrevieron a escribir sobre el amor entre mujeres: Colombine, Ángeles Vicente, Elisabeth Mulder, Ana María Martínez Sagi, Montserrat Roig, Esther Tusquets, Carmen Martín Gaite, Marina Mayoral, Rosa Montero, Cristina Peri Rossi, Irene González Frei, Lucía Etxebarría, Isabel Franc, Asia Lillo, Susana Guzner, María Felicitas Jaime, Libertad Morán... Ellas son mi único aval. Y también, ¡cómo no!, algunos hombres.
Mejor leéis el libro, pero de todas formas, os transcribo la contraportada:
En este trabajo se hace un estudio de la evolución de las imágenes estereotipadas que han atestiguado literariamente la existencia lesbiana en la España del siglo XX, con épocas de mayores libertades y presencia de lesbianas que salieron a la luz como feministas, y etapas en que las lesbianas se convirtieron en un ser tabú, un fantasma social que existía de forma invisible y que sólo podía nombrarse en términos de enfermedad y degeneración.
Angie Simonis
Yo no soy ésa que tú te imaginas. El lesbianismo en la narrativa española del siglo XX a través de sus estereotipos.
Colección Lilith Joven. Centro de Estudios sobre la Mujer. Universidad de Alicante. 2009.

2 mar 2009

La construcción de la lesbiana perversa, de Beatriz Gimeno


Una vez más, lo ha conseguido: Beatriz me ha enganchado con uno de sus últimos libros, La construcción de la lesbiana perversa (Gedisa, 2008).
Da lo mismo que sea con un relato corto (Primeras Caricias, 2002), que con una enternecedora novela (Su cuerpo era su gozo, 2005), que con un tocho de ensayo de 356 páginas (Historia y análisis político del lesbianismo, 2005); ella siempre me engancha a que me lea el libro hasta la última página con fruición y curiosidad ilimitada.
Y eso que yo había decidido no leer más lesbianismo por el momento, después de la saturación de los cuatro años de DEA . Y eso que el caso de Dolores Vazquez ya no me picaba la curiosidad. Y eso que lo empecé porque Beatriz me regaló sus dos últimos libros y me sentía un poco obligada, que no motivada. Y eso que, además, lo leía en el tranvía, trayecto La Vila-Alicante, porque tengo el coche en el taller. Y eso que, en fin..., que me lo leí del tirón y me quedé sin resuello y con ganas de más, como me pasaba con las novelas del XIX.
Todo el caso en torno a Rocío Wanninkhof y Dolores Vazquez, que nos tenía ya un poco saturadas a las lesbianas militantes desde que empezó el gran circo mediático de su juicio, condena y postcondena, de pronto cobró para mí un inusitado interés. Beatriz hace un análisis serio y comedido de las noticias aparecidas en tres de los periódicos más leídos en España, cada uno de una ideología diferente (El País, El Mundo, ABC), para ir desgranando su acertada teoría sobre las construcciones sociales lesbofóbicas en nuestra venerada sociedad de la desinformación, construcciones y desconstrucciones de las que no nos libramos ninguna por mucho matrimonio homosexual que haya y mucho día del orgullo dedicado a las lesbianas...
Una lesbofobia densa y tenaz que pasa, sin embargo, la mayor parte de las veces desapercibida, incluso para las propias lesbianas; no digamos ya para la sociedad en general.
Las construcciones y reconstrucciones estereotípicas que los medios de comunicación difunden y engordan a voluntad no son una cuestión baladí: pueden causar la ruina de por vida de personas, colectivos e incluso naciones. Conducen a la discriminación, al ostracismo, a la (re)criminación y al castigo por crímenes imaginarios o imaginados. Todo eso lo sabemos, al menos superficialmente. Es de agradecer que alguien de vez en cuando, como ha hecho Beatriz, no sólo te lo recuerde, sino que te lo demuestre.
Para que no se nos olvide que mientras seamos lesbianas en un país machista, corremos siempre el riesgo de ser expuestas en la picota por cualquier otro motivo como excusa. Pero la raíz será siempre la misma: que somos lesbianas, mujeres independientes del amor de un hombre, cuerpos femeninos con sabor a amenaza, mentes desleales a la civilización patriarcal, hembras de una pieza que no van buscando medias naranjas o medias manzanas o medios pepinos.
Para que no se nos olvide que somos un peligro para su hegemonía y que, como suelen hacer los hombres ante el peligro, primero disparan y después preguntan, no vaya a ser que les contesten algo que no quieren oir.
Y para que no se nos olvide que habitar los armarios (tanto los nuestros como los que nos imponen) puede ser un primer paso para encerrarnos en herméticas celdas, tanto reales como simbólicas, y que tiren la llave donde nunca pueda ser encontrada.
En fin, un libro que no puede faltar en una biblioteca lésbica o feminista y que deberían poner como obligatorio en alguna asignatura de periodismo para saber a conciencia lo que es jugar con la intimidad y la dignidad de las personas de a pie.
Beatriz Gimeno, La construcción de la lesbiana perversa. Visibilidad y representación de las lesbianas en los medios de comunicación. El caso Dolores Vázquez - Wanninkhof, Gedisa, 2008.

4 feb 2009

Lesbianas. Discursos y representaciones. Video

Raquel me ha enviado la presentación del libro en Madrid, qué pena no haber podido estar allí, con lo más fino del bollerío nacional...

2 feb 2009

Lesbianas. Discursos y representaciones (III)


Más cositas sobre nuestro libro:

Mujeres analizan a mujeres

Un libro rompe tópicos sobre la visión de las lesbianas en España

01.02.09 -

JUAN LUIS TAPIA

| GRANADA

¿Quiénes son las lesbianas, qué tienen que decir las lesbianas de sí mismas, qué se ha dicho de ellas en nuestro país, desde el franquismo hasta ahora?, ¿por qué hay tantas mujeres que se acuestan con mujeres que no se consideran lesbianas? ¿Están a gusto las lesbianas dentro de los movimientos feministas, en las que se les mira como bichos raros, acusadas de reproducir los roles que tanto odian las feministas heterosexuales? ¿Están a gusto las lesbianas en los colectivos gays, en los que la misoginia campa a sus anchas? ¿Dónde están a gusto las lesbianas?

A estas y otras muchas cuestiones, que parecían ya superadas en estos tiempos de matrimonios homosexuales, responde el libro 'Lesbianas. Discursos y representaciones' (Editorial Melusina), que ha coordinado la especialista Raquel Platero, y que se presentó ayer en Barcelona. El título reúne una serie de ensayos que tratan de dilucidar cuál es la situación actual, por qué sigue existiendo el problema de la invisibilidad, o si es cierto que la diferente estrategia seguida por la homofobia hacia los gays y las lesbianas -la persecución y el insulto en el primer caso y la negación de la existencia en el segundo- ha resultado, a la larga, perjudicial para ellas.

En el franquismo

Raquel Platero destaca que en este libro se rompen algunas falsas creencias sobre el lesbianismo en España, «porque nuestra historia no se había contado en los libros». Uno de los descubrimientos de esta especie de estudio colectivo se refiere a que «durante el pasado franquista las mujeres han tenido relaciones con mujeres, pero mantenían otras formas de encuentros donde usaban un lenguaje en clave». La especialista rompe también el tópico de la 'invisibilidad' de las lesbianas en el pasado, «porque estaban presentes en la sociedad, en los años treinta, y no es tal esa invisibilidad en tanto que incluso se llegaron a inventar insultos y se hablaba de ellas».

En este libro también participa Empar Pineda, quien cuenta su pequeña historia de los colectivos de lesbianas. José Ignacio Pichardo, único varón que participa en este libro, introduce en el apasionante tema de la dificultad de un grupo apreciable de mujeres que se acuestan con mujeres para autodefinirse como lesbianas.

Pilar Villalba analiza los discursos sobre el lesbianismo desde una perspectiva de género. Matilde Albarracín relata cinco apasionantes historias de mujeres lesbianas que han vivido el franquismo en la ciudad de Barcelona: sus códigos secretos, sus puntos de encuentro, sus felicidades y sus frustraciones, sus resistencias. Finalmente, la granadina Paloma Ruiz Román hace un repaso a las páginas de Internet que aparecen en los buscadores cuando se pone la palabra 'lesbianas', y reflexiona sobre el uso mezquino que el heterosexismo hace de la pornografía para representar lo que ellos creen que debería ser el sexo entre mujeres.

Un grupo de «viciosas»

Ruiz, profesora de la Universidad de Granada. se muestra crítica con determinada pornografía destinada a las lesbianas, especialmente «a través de determinados discursos, que reafirman la construcción política de la mujer y de la heterosexualidad como principio organizador de las relaciones sociales en un sistema de supremacía masculina».

La especialista insiste en que todavía este colectivo es visto «muchas veces como un grupo de viciosas a las que les gusta probar cosas diferentes, pero que terminarán volviendo al redil de los hombres». El manual erótico del lesbianismo «es una guía orientativa para amantes creativas, que demuestra que el lesbianismo siempre ha existido, pero que el hombre lo ha tergiversado».

El libro se completa con la sección escrita por Angie Simonis y Elina Norandi, quienes se han encargado de recoger la presencia de las lesbianas en la literatura y el arte.

http://www.ideal.es/granada/20090201/sociedad/mujeres-analizan-mujeres-20090201.html


31/1/2009 AL GRANO // ENTREVISTA CON RAQUEL PLATERO, PSICÓLOGA E INVESTIGADORA

Raquel Platero. Foto: DAVID CASTRO

SONIA GARCÍA GARCÍA
BARCELONA

PRESENTACIÓN DE ‘LESBIANAS. DISCURSOS Y REPRESENTACIONES’
Casal Lambda. Verdaguer i Callís, 10. A las 19.00 horas.

Los 12 autores de Lesbianas. Discursos y representaciones (Editorial Melusina, 2008 revisan en el libro la historia reciente del lesbianismo en España. La obra la presenta hoy la coordinadora del equipo, Raquel Platero, en el Casal Lambda.

–¿Qué dicen y qué se dice de las lesbianas?
–Las relaciones lésbicas siempre han existido, pero consideradas como “un pecado tan sucio que ni siquiera se debía nombrar”. El libro es una recuperación de la memoria histórica y una cartografía de la experiencia de las lesbianas en el contexto español.

–¿Hay diferencia entre lesbianismo y homosexualidad?
–Ser lesbiana es un no lugar. A las lesbianas, como a los gais, se las ha estigmatizado pero, además, se las ha querido ignorar y se ha banalizado su forma de sexualidad. El silencio también es discriminación.

–¿Por qué se ha negado la homosexualidad femenina?
–Existe un temor a la masculinización de la mujer. De alguna manera, el lesbianismo puede hacer tambalear el orden de sexo y de género. Quizá por eso, la lesbofobia tiene un peso más grande que la homofobia.

–¿Hablamos de un tercer sexo?
–No. Estamos viviendo unos tiempos de cambio y la homosexualidad plantea otras opciones de vida.

–¿Qué suponía ser lesbiana durante el franquismo?
–Se las consideraba “enfermas” y se las enviaba a clínicas psiquiátricas donde se les aplicaba electrochoques. Se han encontrado solo dos expedientes contra mujeres que actuaban y vestían como hombres, pero seguro que hubo muchos más.

–La Iglesia, ¿qué papel jugó?
–Las lesbianas atentaban contra la familia y la sumisión de la mujer al hombre. Se enfrentaban dos culturas: la que restringe y oprime y la la de libre elección sexual.

–Y en la actualidad.
–En España estamos viviendo situaciones simultáneas. Hay apertura, aunque no es igual el entorno rural que el urbano. En internet se las trata como objetos, para ilustrar las páginas de pornografía dedicadas a los hombres. Y todavía se utilizan adjetivos peyorativos, como bollera, invertida o tortillera.

–Sigue la discriminación…
–A las mujeres lesbianas les cuesta asumir su identidad sexual, temen el rechazo y ser excluidas de la familia, a perder a sus hijos, porque muchas han estado casadas antes. En cuanto se declaran lesbianas, dejan de verlas como personas, como madres: las estigmatizan.

–¿Qué hace falta?
–Aceptación mutua, normalización y reconocer a las parejas de hecho compuestas por mujeres.

El Periódico de Catalunya

29 ene 2009

Reseñas para "Lesbianas. Discursos y representaciones" (II)

Esta sí que es una buena reseña...Y no lo digo por los elogios a las autoras, aunque los agradezco.


Reseña
Raquel Platero (Coord.)
Lesbianas. Discursos y representaciones
Madrid: Melusina
Año: 2008
ISBN: 84-96614-38-7
Páginas: 388
Más información:
http://www.melusina.com/libro.php?idg=16997

Para poder leer el libro Lesbianas. Discursos y Representaciones, primero tuve que encontrarlo. Y no me estoy refiriendo a dificultades para adquirirlo dentro del mercado editorial. El ejemplar que disponía formaba parte del equipaje que me acompañaba a pasar unos días de descanso estival en la montaña con mis padres, tías/os, primos/as y abuelas. Era el contexto perfecto para reencontrarme con voces conocidas y admiradas; un baño de memoria, orgullo y “empoderamiento” para días de sol y tranquilidad.
El libro, que circulaba conmigo por todos los rincones de mi descanso, el sofá del salón, la tumbona de la piscina; suscitó la curiosidad de aquellos interesados en saber en qué ocupaba el tiempo libre. La reacción de quienes cogían el ejemplar y descubrían a golpe de vista la palabra lesbiana acompañada por todas sus variantes, se relaciona profundamente y confirma todo lo que descubriremos leyendo cada uno de los capítulos de este libro. Rubor facial, evidentes aceleraciones del pulso, sofocos, espasmos súbitos para a continuación soltar rápidamente un libro que parecía quemar y cubrirlo con periódicos o colocar otros objetos sobre él, o inevitablemente, guardarlo en un lugar seguro, o sea, un armario.
Reconozco que semejante revuelo tuvo su lado divertido, eso sí, obviando que al igual que hizo aquellos días mi familia extensa con el libro, sucede sistemáticamente en muchas familias en las que hay alguien que no sigue el patrón heterosexual. “Toleraremos” que seas lesbiana, pero por favor, hazlo con discreción y en la intimidad, suele ser una de las consignas para que esta realidad sea “aceptada”. Sé una buena lesbiana: sé muy mujer, muy discreta, muy monógama… La palabra “lesbiana”, “bollera”, “camionera”, “tortillera”, “invertida”, “marimacho”, no podía circular libremente por mi casa al igual que no lo puede hacer en nuestra sociedad.
A pesar del tragicómico trasfondo personal con el que introduzco la reseña de este libro, una se siente mejor, más fuerte, más acompañada y más convencida, si es posible estarlo, al reconocerse entre líneas. Después de la excitante sobredosis de visibilidad lésbica que ofrecen estos doce ensayos coordinados por Raquel Platero, eres capaz incluso de tomarte con humor estos retazos de vida. Historias compartidas que remiten a una misma raíz cultural: una sociedad patriarcal con un modelo de sexualidad heterosexual.
Lesbianas, discursos y representaciones, es bastante más que una labor de recuperación de la memoria histórica y una cartografía de la experiencia de las lesbianas en el contexto español en el periodo comprendido entre la dictadura franquista y el momento actual. Es, por un lado, un instrumento político en sí mismo –sinónimo de amenaza para mi familia por su mera presencia material-, y por otro lado, un análisis teórico fascinante sobre cómo se manifiesta la heteronormatividad a través de la sexualidad, sirviéndose para ello del análisis de las representaciones de las lesbianas, tal y como indica la propia Platero. En este último sentido es donde considero que este no debiera ser un libro exclusivamente para lesbianas u otras sexualidades minorizadas. Sus análisis y discusiones remiten a la historia de este país desde la época franquista y parte de los logros alcanzados a nivel de derechos civiles y libertades en las últimas décadas en nuestro contexto son producto de las reivindicaciones, discursos, teorías y activismos desarrollados por lesbianas, tanto dentro como fuera de organizaciones. Aunque las hicieran invisibles, siempre estuvieron y han estado ahí, desde el oscurantismo del franquismo hasta el momento actual.
Son Empar Pineda (Mi pequeña historia sobre el lesbianismo organizado en el movimiento feminista de nuestro país) y Amparo Villar (¿Lesbiana? Encantada, ¡es un placer!: Representación de las lesbianas en Euskal Herria a través de los grupos organizados) entre otras quienes en sus respectivos capítulos nos recuerdan la importancia de los discursos y acciones de muchas de estas mujeres para asentar las bases teóricas de la actual situación de derechos civiles y quienes denuncian el actual olvido del trabajo político, organizativo y social del feminismo lesbiano (:25). Tal como indica la propia Villar, el trabajo de las organizaciones feministas lesbianas en el momento de la transición democrática ha permitido cuestionar y articular la lucha contra la violencia machista, conseguir derechos como el aborto o el divorcio y ha hecho posible hablar del deseo, su maleabilidad, de las relaciones entre mujeres y del vínculo entre sexualidad y heterosexualidad. Tal y como argumenta Raquel Osborne en su ensayo Entre el rosa y el violeta. Lesbianismo, feminismo y movimiento gai: relato de unos amores difíciles, este trabajo conjunto supone un reconocimiento del trabajo de muchas lesbianas en el cuestionamiento de asuntos centrales relativos a la interconexión entre sexo, género, identidad, sujetos, ciudadanía o los dualismos jerarquizados homosexual/heterosexual (:104).
En este recorrido de reconocimiento es imposible que no aparezcan de forma constante las acciones y procesos de discriminación e invisibilización a la que nos vemos y nos hemos visto sometidas a lo largo de la historia. Y es que, aunque como afirma Raquel Platero en ¿Queremos las lesbianas ser mujeres? Las lesbianas a los ojos del feminismo de Estado: representaciones y retos de las sexualidades no normativas, las lesbianas no somos ni seremos mujeres hasta que las políticas públicas no identifiquen la orientación sexual como elemento causante de desigualdad estructural (:186). Resulta paradójico, y es algo en lo que coinciden todos los trabajos presentados en el volumen, que precisamente la base en la que se asienta nuestra discriminación e invisibilidad no está tan relacionada con nuestra opción sexual, sino por el hecho de ser mujeres. Es el género, y no la opción sexual, como afirma Beatriz Gimeno (:100) la que nos limita e invisibiliza más que a nuestros compañeros gais.
Al respecto se extraen diferentes argumentos y conclusiones, algunos por ejemplo hablan de dependencias afectivas hacia padres y madres y otros aluden a la violencia que el heterosexismo y el patriarcado ejercen sobre las mujeres que no están “interesadas” sexo afectivamente en hombres. En esta línea, Raquel Osborne (:99) hace referencia al trabajo de la psicóloga Begoña Pérez Sancho sobre el “manejo del secreto de las familias” y menciona a Empar Pineda cuando la misma asegura “el tremendo problema de las dependencias afectivas hacia padres y madres como factor determinante en no atreverse a dar la cara”.
Resultan muy interesantes al respecto los trabajos de investigación de José Ignacio Pichardo y Pilar Villalba. Pichardo, en Lesbianas o no, alude a las “dificultades de nombrarse lesbiana” y cómo las mujeres que tienen relaciones sexuales con otras mujeres problematizan la cuestión de su identidad sexual de forma más frecuente que el resto de mujeres o que los varones homosexuales (:137). En su análisis, estas dificultades en la “identificación” y la falta de visibilidad están más relacionadas con la situación de subordinación de las mujeres y con el uso de estrategias para evitar la presión social que sufren, más que por ejemplo, con una falta de referentes lésbicos positivos. En el mismo sentido, Villalba, en ¿Techo de cristal o armarios de doble fondo? Análisis de discurso sobre el lesbianismo y la homosexualidad desde una perspectiva de género, explica cómo el hecho de que la experiencia o identidad lésbica sea una vivencia menos expresada públicamente –ese “techo de cristal” hacia la visibilidad-, está relacionada con la mayor presión social a estas mujeres, por la consideración de la sexualidad y los estereotipos asociados al sexo femenino y al papel de la mujer (:170).
Aún así, han sido y siguen siendo muchas las formas de vivirse y de nombrarse. Prueba de ello lo da Gracia Trujillo en Sujetos y miradas inapropiables/adas: el discurso de las lesbianas queer, al problematizar la homogeneización de una identidad lésbica estereotipada, incorporando el discurso de las lesbianas queer y socializando la diversidad de identidades, de vivencias y experiencias de las mujeres que tienen relaciones sexuales con otras mujeres, así como apelando a la necesidad de desplegar políticas transversales donde la identidad y la opción sexual no sean las únicas o principales variables. En la misma línea, Raquel Platero insiste en la necesidad de superar las políticas monofocales para desarrollar políticas “interseccionales” de género y orientación sexual, donde clase social, la edad, la procedencia étnica, las creencias, la lengua o la (dis)capacidad sean variables importantes a considerar ante la múltiple discriminación que afecta a lesbianas.
No cabe la menor duda de que para que hoy nosotras podamos preocuparnos en reflexionar sobre identidades y políticas, otras muchas iniciaron un camino en el tuvieron que resistir y luchar en la más absoluta represión y clandestinidad. ¿Quiénes nos precedieron? ¿Qué encontramos en los armarios del franquismo? “Libreras”, “tebeos”, “ser o tener asunto” eran códigos de comunicación que crearon espacios de libertad en pleno régimen franquista. Matilde Albarracín, en Libreras y tebeos: las voces de las lesbianas mayores, hace el merecido homenaje a la fortaleza y al trabajo de esas mujeres y al igual que la autora afirma “son mujeres a las que deseo parecerme cuando sea un poco más mayor” (:191). En este reconocimiento y resistencia seguimos disfrutando con Angie Simonis en Yo no soy esa que tú te imaginas: Representación y discursos lesbianos en la literatura española y las estrategias literarias de lo que ella denomina el contraestereotipo. En esta resistencia contra los estereotipos sobre las lesbianas la autora cita numerosas escritoras las cuales, mediante “la estrategia de la inclusión del sentido del humor, el texto lesbiano no sólo ha aprendido a reírse de sí mismo, sino del mundo externo que le rodea” (:278).
Ahora parece que las películas, los concursos, las series y especialmente internet, se han llenado de lesbianas. ¿Pero cómo son esas lesbianas de ficción que comienzan a calar en el imaginario de nuestra sociedad? ¿Cómo aparecen las lesbianas en la red? Paloma Ruiz, en Una pornografía de ellas sin ellas: la representación de la sexualidad lesbiana en internet concluye, a través de un estudio donde analiza la representación de la sexualidad lesbiana a través de cincuenta páginas web, que las lesbianas en la red siguen siendo un objeto creado para erotizar a los hombres. Por otro lado, como asegura Platero en Las lesbianas en los medios de comunicación: madres, folclóricas y masculinas, las lesbianas que empiezan a ocupar el espacio público y mediático siguen siendo representadas como malas, de esposas y/o de madres, identidades que se sitúan en un lesbianismo conservador que sigue sin cuestionar los valores de la heterosexualidad obligatoria. A raíz de esto y precisamente por ello, conviene llamar la atención a discursos como los que proporciona Elena Norandi en Amor y deseo entre mujeres: representaciones plásticas en el arte contemporáneo, cuando insiste en la necesidad de la “elaboración de una iconográfica específicamente lesbiana, hecho que desempeña un importante papel en la cuestión de hacer visibles nuestras vivencias, al mismo tiempo que nos representa socialmente y hace simbólica nuestra existencia” (:305).
Después de esto, no me queda más que dar mi sincero agradecimiento a todas las autoras, especialmente a la coordinadora del libro, Raquel Platero, por la importancia de publicar trabajos que sigan visibilizando a las lesbianas de carne y hueso, además de por seguir recordándonos a todas que todavía nos quedan muchos armarios de los que salir.

Nuria Gregori Flor, Universidad de Valencia

AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana. www.aibr.org
Volumen 4, Número 1. Enero-Abril 2009. Pp. 137-141
Madrid: Antropólogos Iberoamericanos en Red. ISSN: 1695-9752

20 mar 2008

Nombres de Mujer (lesbiana)

Aqui tenéis un vídeo que han elaborado las chicas del colectivo Lánzate, inserto en el trabajo que nos hemos propuesto hacer este año por la visibilidad lesbiana.
Espero que os guste y que os anime a las que estáis en el armario a salir y respirar del aire fresco de la libertad.

4 feb 2008

Sohakiya: lesbiana en árabe

http://rincondelpoeta.webcindario.com/imagenes3/mujer_arabe.jpg

Un nombre que suena muy bien, "sohakiya", para designar a las mujeres que aman a otras mujeres en árabe. Conocer las dificultades por las que atraviesan las lesbianas en el mundo y en otras culturas, nos puede hacer reflexionar sobre la situación de privilegio que disfrutamos en España.
No olvidemos que no son las religiones las que nos condenan, sino los hombres que se apropian de sus mensajes y los acomodan a sus prejuicios y máximas morales, que pocas veces tienen que ver con la intención primigenia del mensaje... Ni la Biblia cristiana, ni el Corán, libros "santos" de las dos religiones más representativas de nuestro entorno, condenan o demonizan la homosexualidad.
Todo forma parte de una monumental tergiversación en las interpretaciones sobre las, supuestamente, "sagradas escrituras" que ha ido cambiando con el transcurrir del tiempo, según las diferentes jerarquías y demandas sociales de éstas.
Siempre, invariablemente, hemos sido las mujeres las peor paradas en el reparto de castigos. O se nos ha tratado de pérfidas o prácticamente de estúpidas que no saben qué hacer sin la benevolencia y buen sentido de los hombres. Todavía hoy, hace muy pocos días, cierto obispo muy cercano a mi terruña, comparaba anteriores etapas históricas donde las mujeres tenían "más capacidad de sacrificio", es decir, más tragaderas para aguantar los palos, las borracheras y los cuernos que "benévolamente" y con todo derecho amparado por el sistema legal y social, cometían los hombres contra ella. Pero llegó el feminismo y llegaron las rebeldes y se acabó el callarse la boca por un plato de lentejas.
No está de más recordar otros tiempos y echar un vistazo crítico a nuestro alrededor para agradecer nuestros logros y, más aún, ahora en tiempos revueltos de elecciones, votar con la cabeza por quien nos defiende e iguala a cualquier ciudadano, y no por quien nos condena o "benevolamente" nos quiere curar de nuestra enfermedad pecadora.
Os pego un artículo de La Estrella Digital para conocer la realidad de nuestras compañeras árabes.

Las lesbianas árabes salen del armario

Pioneras en una sociedad conservadora como la de Egipto, estas mujeres no siempre reciben la compresión de sus familias y llegan a rozar la ilegalidad

Son lesbianas, árabes y musulmanas, y no tienen pelos en la lengua para hablar de su homosexualidad. Pioneras en una sociedad conservadora como la egipcia, no siempre reciben la compresión de sus familias y rozan la ilegalidad. "En Egipto, hay dos tipos de lesbianas: las auténticas, que nacen así, y las que se convierten en lesbianas estando casadas, frustradas y aburridas de sus maridos, o incluso chicas jóvenes que todavía esperan a casarse", explica a Efe Jana.

S. Samhan/Efe

El Cairo

Jana, Nadine y Dalia, todos ellos nombres falsos, son lesbianas "de nacimiento", egipcias y musulmanas. Aunque pareciera complicado ser mujer y homosexual en un país árabe, dicen que no tienen problemas a la hora de ligar porque hay muchas lesbianas en Egipto y especifican que lo que más abundan son "mujeres cansadas de sus maridos que buscan divertirse y disfrutar con el sexo".

En el metro, en la calle, en las tiendas, "por todas partes pueden encontrarse lesbianas aquí", enumera Jana, mientras explica que deben ser cuidadosas para que no las descubran porque no están aceptadas socialmente y pueden ir a la cárcel, aunque la ley egipcia no prohíba explícitamente la homosexualidad. "Hay una norma sobre comportamiento indecente en la vía pública, aclara Nadine. En principio, fue creada contra la prostitución pero también se emplea contra los homosexuales".

Dalia, que lleva hiyab (velo que cubre el cabello), cumple con uno de los perfiles más extendidos entre las lesbianas egipcias. Casada y con dos hijos confiesa que no tiene trato carnal con su marido desde 1994 y, aunque asegura que nació homosexual, no "salió del armario" hasta ya casada.

http://www.telegraph.co.uk/news/graphics/2006/11/29/veil/v1.jpg

El boca a boca es esencial para la supervivencia de una "sohakiya" (lesbiana en árabe), así como tener conexión a internet, porque "existen correos electrónicos con los contactos de lesbianas de todas partes del mundo a través de los cuales se puede conocer a gente nueva", cuenta Jana.

A la hora de practicar el sexo, las lesbianas egipcias afirman que no lo tienen más difícil que en otras partes del mundo, siempre y cuando guarden las apariencias. "Mi novia se quedó un mes en mi casa y estuvimos durmiendo juntas en mi habitación, sin que pasara nada -recuerda Nadine. Mi madre siempre llama a la puerta de mi cuarto antes de entrar".

Asignaturas pendientes

Pese a que han roto muchos tabúes, la familia y los amigos siguen siendo una de las asignaturas pendientes: "Los únicos que lo saben en mi casa son mi madre y mi hermano, que dejó de hablarme por un año cuando le conté que era lesbiana, aunque ahora ha vuelto a dirigirme la palabra", indica Jana, quien afirma haber perdido amigos por haberse confesado homosexual.

Para ellas, buena culpa la tienen las interpretaciones erróneas del Islam. "Es una religión del perdón, de la compresión y extremadamente flexible", afirma Nadine, que dice no creer en otras interpretaciones.

Jana, que asegura haber leído el Corán entero, también asegura que el libro sacro no condena la homosexualidad, del mismo modo que se limita a "recomendar" y no obligar el velo. "Tan sólo hay un versículo en el que se habla de hombres que estaban practicando el sexo unos con otros y no hacían caso a sus mujeres, por lo que Dios los maldijo y decidió inundar la ciudad (de Sodoma)", relata Jana.

Nadine, Jana y Dalia señalan que la situación es mejor en el Líbano, donde hay bares exclusivos para gays y lesbianas, y mucho peor en otros países como Arabia Saudí. "En Arabia Saudí la forma de contactar con otras lesbianas es llamar a un número de teléfono al azar y si contesta una mujer es que es lesbiana, porque se supone que ellas no pueden responder al teléfono, sino los hombres", dice Jana.

Por su parte, en Egipto, aunque no es un país tan conservador como Arabia Saudí, no hay locales que se anuncien sólo para homosexuales, pero sí puntos de encuentro conocidos solo por ellos, entre los que hay hoteles, restaurantes y hasta peluquerías.

invocacion web.jpg.
del libro "Reina de Reyes"
fotógrafo: Jose Manuel Saez Pertusa

Reyes Caballero

Artículo: http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=mun&fech=01/02/2008&name=egipto

31 ene 2008

Lesbiana, ¿palabra maldita?(I)


En estos días hay una sabrosa polémica sobre la última novedad en etiquetas lingüísticas. Un grupo de lesbianas del lejano Oeste de EEUU, que no debían tener luchas más importantes, han propuesto al mundo que nos llamenos "Gay Elle" porque "La palabra lesbiana es anticuada; no es representativa de los tiempos modernos y de personas con un pensamiento moderno. Lesbiana no suena alegre y divertido y tampoco ligero como la palabra gay”, dicen en su página web, (www.sapphicchic.com), "por el contrario, lesbiana suena a solitaria, perdedora y menos. Y las mujeres gays merecen más, no menos”. ¡Toma ya!
O sea, algo que pronunciado a la española sería algo así como "gallil". ¿Os imagináis a alguien saliendo del armario y diciéndole a su madre "mamá, soy gallil"? Y la madre pensando que a su hija le gusta montárselo con gallos...
Pues os digo lo mismo que le he dicho a las compañeras de Bollosfera, (http://www.bollosferablog.com/gayelle-no-gracias/)
a mí la palabra me encanta por las connotaciones culturales que tiene, porque es mediterránea, porque alude a la autora que escribió por primera vez sobre nuestros sentimientos (y sus versos todavía resultan actuales), porque me remite también a una isla y es una metáfora muy potente de lo que ha sido nuestra existencia, perdidas en la isla de lo innombrable...
Porque, por una vez, es exclusiva nuestra y no remite ni incluye para nada a los hombres...
Porque todo el mundo entiende el término y las palabras tienen que ser prácticas y luego si puede ser bellas...
Porque las yanquis estas no tienen otra cosa que hacer que estar siempre dando la nota y hacerse las más listas y las más cultas y se mueren de la puta envidia de la cultura que tenemos en Europa, y por ello siempre se les huele el tufillo a complejo de inferioridad...
Eso se lo han copiado de lo que dijo Ellen Degeneres cuando salió del armario y le preguntaron cómo se sentía al haber dicho que era lesbiana, contestó que eso de lesbiana le sonaba a religión, que a ella le bastaba con ser gay.
Así que si las investigadoras estas basan sus teorías en las declaraciones de una actriz cómica (muy buena actriz pero bastante inculta), imaginaros la credibilidad que me suscitan.
Porque está traducida a todos los idiomas (occidentales al menos), mientras que no hay manera de traducir al español «gay» o «queer» con tanta precisión.
Es cierto que no engloba a todas las culturas, sólo a la nuestra, en China o en Somalia no se sentirían identificadas con ella, pero algún fallo tenía que tener.
No os perdáis el magnífico artículo sobre el tema en:
http://www.rompiendoelsilencio.cl/articulos/articulos_1feb08.html




14 oct 2007

La primera pareja de lesbianas que se casó en España


Recién estrenado el siglo XX, en 1901, encontramos noticia del primer matrimonio entre lesbianas en España[1]. El suceso tuvo lugar en Dumbría, Galicia, cuando dos maestras de la localidad, una de ella travestida de hombre, contrajeron matrimonio en la parroquia de San Jorge en A Coruña un 8 de junio de 1901, engañando al sacerdote sobre su identidad. Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga se habían conocido durante su etapa de estudiantes en la Escuela Normal de Maestras de A Coruña, donde se formaban las futuras profesoras de enseñanza primaria. Se hicieron inseparables hasta que la familia de Marcela decidió enviar a ésta a Madrid, temiendo el escándalo que empezaba a suscitar una amistad tan estrecha: “graves disgustos ocasionó tal amistad en el seno de la famita Gracia-Ibeas, tan graves que no falta quien diga que influyeron mucho en la quebrantada salud de su pundonoroso padre, hoy fallecido”(Alonso, 128). Pero las dos mujeres se reencontraron más tarde, ya ejerciendo ambas de maestras en localidades vecinas. Elisa fue destinada como interina a Couso, una pequeña parroquia de Coristanco, localidad coruñesa situada entre A Coruña y Finisterre, y Marcela en el municipio vecino de Vimianzo, en la aldea de Calo, como maestra superior. Poco después decidieron vivir juntas, lo que no suscitó ninguna sospecha entre el vecindario, ya que resultaría de todo punto inimaginable una relación lésbica para la mentalidad de la época y la convivencia entre dos mujeres no despertaba sospechas de conducta inmoral. Pero Elisa decidió llevar su conducta más lejos y masculinizó su aspecto, presentándose en la Escuela Normal para solicitar un certificado de estudios. Se reinventó a sí misma como varón, suplantando la personalidad de un supuesto primo suyo, fallecido en un naufragio, trasladó su infancia a Londres y transformó en ateo a su padre para hacer creíble ante el párroco de San Jorge de A Coruña que lo bautizase y le diera su primera comunión, alegando deseaba “normalizar su situación católica, toda vez que pensaba contraer matrimonio en breve”. El sacerdote, Sr. Cortiella “ni por asomo pudo suponer que de una mujer se trataba” (p.129). Unos días más tarde, el 8 de junio de 1901, se casó la pareja, ejerciendo de padrinos Miguel Hermida y Ricarda Fuentes, viuda del comandante Sánchez, que ignoraban la condición femenina del cónyuge. Hubo además dos testigos e incluso pasaron su primera noche de bodas en la pensión Corcubión. Días más tarde se descubría el engaño y el escándalo se propagaba en la prensa coruñesa y madrileña “Mario ó Elisa fue sometido a un reconocimiento facultativo. Se negaba tenazmente a ello. Se resistió con todas sus fuerzas” (p.130). Regresaron a Dumbría, y tras el reconocimiento de los lugareños de Elisa, fueron a visitar al párroco para hacerle un presente por su boda. Éste, avisado, “comenzó a lanzar anatemas contra las dos individuas, aícando en términos muy duros proceder tan sacrílego como inverosímil” (p.131), a lo que Mario-Elisa respondió: “Oiga V, caballero, si hasta el 19 de Mayo he sido Elisa Sánchez Lóriga, desde el 8 de Junio soy Mario José Sánchez Lóriga, el hermafrodita. Cónstele a V, para que no vuelva a importunarnos” (p.132). Se desató el calvario para las dos mujeres casadas, “la tremolina fue que produjo en la aldea la noticia fue espantosa. Los aldeanos, aún sin comprender bien de lo que se trataba dieron á los “esposos” una cencerrada monumental” (p.132). Negativas de empleo para Elisa-Mario, manifestaciones, intentos de darle una paliza, a la que llamaban O Civil, burlas, insultos y menosprecios a su condición sexual les obligaron a poner pies en polvorosa. Vigo y Oporto, donde fueron localizadas, ya que estaban bajo orden de busca y captura, fueron otros lugares de paso. Su pista se pierde en un barco con destino a América, probablemente rumbo a Argentina.

En Dumbría, sin embargo, no se recuerda apenas la historia de las lesbianas, solo como un comentario pasajero escuchado hace años a sus padres o abuelos. Si se conoce es gracias al empeño de Ramón José Romero, párroco de Dumbría, que revisó el registro de la parroquia en busca de documentación o correspondencia que pudiera arrojar algo de luz a las sombras que presenta la relación entre Marcela y Elisa. El resultado fue negativo. Los pocos papeles que se conservan están en la parroquia coruñesa de San Jorge. Más tarde, José Carlos Alonso, presidente y portavoz de Milhomes, el colectivo gay lésbico coruñés, se involucró en el seguimiento de la relación de Marcela y Elisa, reconstruyendo la historia hasta el momento de su huida a América. A partir de ahí todo sigue siendo un misterio que se espera resolver algún día con la ayuda de Internet. «Es muy importante lo que hicieron en su época. Además con la particularidad de que eran dos mujeres con un perfil atípico, ya que eran maestras y con una formación que en ese momento tenían pocas chicas», explicó Alonso en sus declaraciones a El Mundo. La admiración de este colectivo por el atrevimiento de Marcela y Elisa/Mario les llevó a instituir un galardón en su honor que lleva el significativo nombre de Premio Homosexual Parroquial San Jorge, en referencia al centro eclesiástico que acoge en su registro aquella boda sin hombre de hace más de un siglo, y que después fue cambiado por el de “Premio Marcela y Elisa”. El primero en recibirlo fue Abel Méndez, escritor y poeta de Vimianzo, víctima de agresiones homófobas, de la mano del escritor Manuel Rivas. La última novedad conocida del caso es que hay desarrollados dos guiones para proyectos audiovisuales sobre la historia, subvencionados por la propia Xunta de Galicia.

Según Alonso, la pareja gallega de Marcela y Elis inspiró a Felipe Trigo en su novela La sed de amar, publicada en 1902 y con nada menos que once reediciones, aunque “no aparece en las principales bibliotecas de la ciudad. Es evidente que un libro cuya intención es tan manifiestamente ‘educar en sexualidad’ a sus lectores no ha recibido el visto bueno de los censores de estas instituciones a lo largo de la historia. Sin embargo, ha sido uno de los libros más vendidos a principios del siglo XX en todo el estado español”[2]. Dado el contexto de principios de siglo, la novela incluye un protagonista masculino que compite con Claudia (Elisa en la novela), por el amor de Rosa (personaje basado en Marcela) que sale, sin embargo, perdiendo en la contienda al preferir ésta la lealtad amorosa hacia su compañera.

Trigo no condena su relación, más bien la disculpa, pues entiende que la hipocresía del mundo en que vivía (principios del siglo XX) enrarecía de tal manera las relaciones humanas de las personas que no se puede esperar de ellas un comportamiento razonable. Trigo manifiesta en voz de Jorge (protagonista de la obra) el disgusto del desplante al hombre al perder éste a su enamorada en beneficio de otra mujer, pero esto no supone una presunción de que una relación entre dos mujeres sin implicar a terceros fuese recriminable (Alonso, Ibídem).

Aunque ni la historia real ni la novela son muy conocidas en España, esta última ha merecido atención en dos estudios publicados en inglés y en español[3].



[1] El periplo de esta pareja apareció por primera vez de la mano de Carlos Fernández en dos artículos de La Voz de Galicia, del 19 y 20 de junio de 1988. Posteriormente volvió a aparecer en el mismo periódico el 31 del 2000. A escala nacional, sin embargo, se dio a conocer en Madrid, el «Primer matrimonio gay en España. Son dos mujeres y se casaron en 1901», Crónica, El Mundo, Domingo, 22/06/2002. Las referencias coetáneas, también en La Voz de Galicia en las fechas 22,23,24,25,26, 27, 28 y 30 de junio de 1901, en Revista Gallega (7 y 21 de julio de 1901) y en otros periódicos coruñeses archivados en la Real Academia Gallega. En el resto de la Península el caso se destapó en varios periódicos madrileños (El Imparcial, El Liberal,Suplemento:Nuevo Mundo, El Suceso Ilustrado) y en El Nervión, de Bilbao, aproximadamente por las mismas fechas. Los fragmentos de estas noticias que incluyo entre paréntesis o entrecomillados los recoge José Carlos Alonso en Milhomes:10 años de historia. Relato de las actividades y empeños del colectivo, editado por él mismo, y la documentación completa sobre el caso puede consultarse en “Marcela y Elisa. El primer matrimonio homosexual de España” (www.milhomes.es).

[2]En palabras de Alonso: «En las páginas 333 a 337, Felipe Trigo desgrana de forma casi literal lo publicado por La Voz de Galicia en junio de 1901 sobre la historia de Marcela y Elisa. En nota a pie de página hace saber que ‘lo que se cuenta como ficción en el libro no es tan inverosímil pues aconteció en La Coruña. De la misma manera que aconteció en nuestra ciudad con Marcela y Elisa, Rosa y Claudia se casan por la iglesia, media la disculpa para este matrimonio de un embarazo y al final las dos mujeres tienen que marcharse de España”». http://www.milhomes.es/marcela_y_elisa_historicos_la_sed_de_amar.html. Alonso continúa investigando el caso por su cuenta y tiene un libro en preparación. Se puede consultar toda la información recopilada por él en la página web citada.

[3] Alma Taylor Watkins, El erotismo en las novelas de Felipe Trigo, Sevilla, Renacimiento, 2005 y Louise Ciallella, «Making Emotion Visible: Felipe Trigo and La sed de amar (educación social)» en Decimonónica, Vol. 3, Nº 1, Invierno 2006.





Más información en el excelente trabajo de nuestro compañero José Carlos Alonso

http://www.milhomes.es/marcela_y_elisa.html

http://www.20minutos.es/data/img/2006/06/08/456118.jpg