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12 mar 2013

DE LUCES Y SOMBRAS, GARRAFONES Y LENTEJAS







Como todo proceso evolutivo que se precie, este momento vital mío contiene en igual medida el aspecto luminoso como el osuro de la existencia.
Lo luminoso es ahora una cuestión de tamaño. Me toqué el tumor por pirmera vez una noche distraida, acariciándome el cuello mientras leía. Tenía entonces el tamaño y la forma de un garrafon, de esas gloriosas legumbres blancas y contundentes, impresincibles en una paella genuina valenciana. Lo abarcaba con tres dedos, pulgar, índice y corazón, y puesta delante del espejo vislumbraba su silueta fatídica y su esquiva redondez.
Mi garrafón ha desaparecido después de 20 sesiones de radio. Buscando y hurgando mucho, encuentro una modesta lentejita. Marina, mi radióloga, dice que tengo varias. Y, magnánima, me da la venia para alegrarme: si el tumor secundario ha disminuído, siendo como son los más difíciles de erradicar, no hay duda de que el tumor primigenio tambíen se halle en estas codiciones.
Llega la parte oscura. La sombra la marcan las señales de las quemaduras del cuello... el escozor, el picor, el dolor, el mal aspecto que revelan. Parece incluso que se va extender por las comisuras de la boca . Rebeca bromea diciéndome que compremos una burkita para que no se asuste nadie al verme. Muy agradable no debe ser mirarme en dicho estado.

La sombra tiene tambiñen olor y sabor: el de la comida. Sabor a nada, a un nada plástica y desesperante, tras haber dedicado horas a un plato especial y lleno de amor y detalles y llenado la casa de aromas apetecibles. Así que me siento a la mesa,me meto una cucharada en el boca y ¡NO ME SABE A NADA! Sí, por otro lado, la que guisa es Adriana, tengo que decirle: "Cariño esto debe ser delicioso, pero no me sabe a nada. Ella ya sabe que soy incapaz de mentir.
La sombra es como se va huyendo mi voz en afonías matutinas. En un par de días me he convertido en una gánster fumadora de ducados.
La sombra son esos parches transparentes que he empezado a usar para mantenerme sin dolor allí donde el nolotil ya no llega. Veintidós años sin probar la droga dura y ahora son los propios médicos quienes me la suministran y me recomiendan tratamientos con Mariguana. 
Pero acabo con la LUZ, naturalmente. La luz que irradian las manos de Adriana cuando me hace el reiki y me inunda y me lava toda la pena del día, toda la rabia y me siento en paz,  tan feliz, simplemente de estar tumbada, con ella a mi lado acariciándome el pelo, en silencio.
Sombras y luces.
Garrafones y lentejas. 
En el oráculo de la Diosa, ha vuelto a salirme la carta de Cerridwen, la diosa del caldero de la transformación, de la muerte y el renacimiento. Estoy cambiando de piel, como la serpiente.



25 feb 2013

Gorgona y yo



De lunes a viernes, alrededor de la una del mediodía, recibo mi tratamiento de radioterapia. Los jueves tengo ración doble, me ponen tambièn la quimio.
En la radio estoy en un subsótano tras una imponente puerta blindada que recuerda las pelis de cámaras acorazadas, escenarios de grandes robos de joyas. Allí me dejan sola las técnicas (son todas chicas y simpatiquísimas), tras colocarme en la camilla, con mi máscara bien apretada, el chupete bien mordido y las manos asiendo unas correas elásticas; todo pensado para que esté totalmente inmóvil. La cámara donde me radian me recuerda un tugurio de ensayo de jóvenes promesas de rock, como viejo garaje lleno de trastos y fundas misteriosas que podrían esconder instrumentos musicales (en realidad son colchonetas, me aclaran las chicas), si no fuera porque en lugar de una batería, un bajo y una guitarra eléctrica está la imponente presencia de Gorgona. Gorgona es el nombre con que he bautizado a la máquina de radioterapia.
Gorgona es redonda, como la égida de Atenea, y va girando alrededor de mi cara y cuello, haciendo un ruido chirriante, más propio de un escenario de ciencia ficción que de un ensayo rockero, y (¡oh, decepción!) sin rayos iluminatorios, expulsa sus serpientes justicieras e invisibles aniquiladoras del tumor alojado en mi laringe.
http://www.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/MAGIA/GORGONA/Gorgon4.jpgComo sabéis, y como podéis comprobar en wipipedia, una gorgona (en griego antiguo γοργώ gorgō o γοργών gorgōn, ‘terrible’) era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí. En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea. Según el mito de Perseo, este pudo matarla gracias a la ayuda de la diosa cortándole la cabeza y cada gota de su sangre se transformó en una serpiente. Perseo, en agradecimiento, le dio la cabeza a Atenea, quien la puso en su escudo y se mantuvo su poder de petrificar a quienes la veían.
Así que ahí estoy yo, petrificada e inmovilizada, pero, por otro lado, concentrada en transformar ese poder supuestamente maligno y devastador en una suerte de energía renovadora que me sane. Los rayos de Gorgona dejan de ser invisibles y al entrar en mí se convierten en luz dorada y cálida inundando mi garganta. Dejo de ver la radioterapia como un cúmulo de efectos secundarios que me van a quemar, llagar y lacerar y lo intento ver como un proceso ineludible, en el que tengo que atravesar una zona oscura e inquietante a través de la cual llegaré a una zona iluminada que me clarificará cuál es la siguiente etapa de mi vida. Un proceso, por lo demás, extremadamente breve (dos meses, de los que ya han trasncurrido dos semanas), que tampoco tiene por que ser tan dramático como parece ser obligado tomárselo. 

Repasando lo que sé sobre Gorgonas y Medusas, me encuentro con las interpretaciones de Christine Downing y Shinoda Bolen, que analizan la Gorgona desde el arquetipo de Atenea. Como todo lo relacionado con el poder de la Diosa, hay una dualidad entre el bien y el mal, lo oscuro y lo luminoso, en la perpetua búsqueda humana del equilibrio emocional.  
El lado oscuro, la sombra de Atenea, lo halla Downing en la Gorgona de su escudo, el lado erinio de la Gran Madre que porta como protección, pero que no destruye ni convierte a nadie en piedra, sino que redime: gracias a su intervención, las furias se convierten en euménides y la sangre que gotea de Medusa se recoge y utiliza por Asclepio para sanar y resucitar a los muertos.

Para Bolen, por su parte, la Gorgona presente en su égida, es uno de los temibles aspectos de Atenea, que tiene el poder de desvitalizar la experiencia de los demás, de suprimir la vida con la conversación o convertir una relación en un cuadro estático. Con su actitud crítica y su afán analizador puede, intencionada o inconscientemente, disminuir la experiencia subjetiva de otra persona, carecer de empatía por los temas espirituales o morales vitales para otros, ser intolerante con los problemas de la gente y blandir una actitud crítica hacia cualquier atisbo de debilidad. Es capaz de paralizar a la persona que tiene delante, “convertirla en piedra” con su examen escudriñador y crítico y destruir sus iniciativas. Atenea debe recordar que el peto de la Gorgona es algo que pude quitarse y ponerse; cuanto se da cuenta que tiene algo que aprender de las personas y compartir con ellas y se relaciona como una igual, se habrá desprendido de su peto y dejará de provocar el efecto Medusa.
Yo lo veo como un aprendizaje en el que tengo que asumir mi poder de paralizar a los demás con mi palabra, de no dejarles expresarse por mi vehemencia y porque a veces soy demasiado arrolladora y dejo a los demás mudos. Quizá por ello Gorgona va a provocarme que me calle un tiempo. Cuando estoy a solas con ella soy totalmente vulnerable, estoy sometida a su voluntad, a su poder destructivo y sanador a la vez, y eso es una prueba para mí de humildad tremenda. Quizá callándome y estándome quieta aprenda a escucharme y a llevar otro ritmo vital más sano y equilibrado.
Gorgona me petrifica, sí, pero sólo temporalmente. Como Gran Madre Poderosa actuará con su veneno/medicina para sanar la parte de mí que debe mostrarse limpia y clara hacia el mundo, la de mi discurso.

                        http://fc02.deviantart.net/fs17/i/2007/181/d/4/Gorgona_Tisifone_by_oscar_morales.jpg 

Fuentes:

Christine Downing, (1981), La Diosa. Imágenes mitológicas de lo femenino, Barcelona, Kairós, 1998.

Jean Shinoda Bolen, (1984), Las diosas de cada mujer. Una nueva psicología femenina, Barcelona, Kairós, 2000 (7ª edición).

30 ene 2013

¿Qué es eso de tener cáncer?

Soy una pobre vida
azotada por los vientos.
Tan valiosa
tan luminosa
como sólo una vida puede serlo

Así me sentía hace unas semanas, cuando pude recuperarme del golpe de saberlo y tomé la decisión de no dejarme morir y ponerme en el trabajo de curarme. Azotada por vientos que no entendían de injusticias, de victimismos, de "ya está bien", de "pero ¿por qué a mí?", azotada por la vida otra vez... ay, mi pobre vida...
Estoy aprendiendo. Aprendiendo a no sentirme azotada, sino mecida. ¿Es posible? Sí.
Empiezo por el lenguaje, naturalmente ¿por dónde si no? No más lenguaje guerrero. No estoy en guerra contra nadie, ni siquiera contra el cáncer, no voy a ganarle ninguna batalla, no voy a luchar, ni voy a vencer. Simplemente, voy a curarme. Voy a dejar que mi cuerpo acepte a esas células presuntamente malignas que están amasando un "Carcinoma Epidermoide de supaglotis derecha Gx cT2-3N2bM" y las transforme en una luz dorada que me cure y me devuelva la salud y la energía. Voy a ser yo de nuevo, pero más sabia, más llena de amor, más llena de paz y ¡sobre todo! más llena de agradecimiento.
Porque mis primeros pasos en la convicción de mi curación eran muy inseguros, muy lentos, muy desconfiados... Lo decía, pero realmente no lo creía del todo. Estaba esa Angie impertinente que siempre anda fastidiando a la Angie positiva y valiente, diciéndome a cada momento "Con todo lo que tienes encima ¿cómo te atreves a pensar que vas a curarte?". 


Pero en pocos días sucedió. Llegó la ola. Primero fue muy pequeñita, como esas olitas de la sobremesa del verano que mueren en la orilla sin apenas haber vivido. Vino, naturalmente, desde Adriana: "No más, cariño, se acabó ya de llorar, vamos a cambiar el chip, vamos a ponernos a trabajar, vamos a curarte". Esa primera persona del plural fue el arranque, el principio para empezar a despojarme de la soledad y el desamparo. Y se fueron sumando personas y más personas a la ola. Primero mi familia, mi padre, mi hermano, mi hija, mi tata... hasta mis animales los notaba yo por la labor de acompañarme cuando dejaba pasar las horas tristemente tumbada en la cama, compadeciéndome de mi destino e imaginando literariamente el fin de mi vida. Luego mis amigas, mis amigos, mis vecinos, mis conocidos y conocidas, mis alumnas de la universidad, hasta el veterinario... Luego la gente de Facebook.


 Una marea de seres que han logrado crear una ola enorme de seguridad, espectación y optimismo en la que me estoy meciendo, hecha con agua de palabras, de ánimo, de cariño, de una confianza en mí que ni siquiera yo tenía. Una ola de acciones, cada cual dentro de sus posibilidades, un grupo que me hace reiki, una hermosa walquiria holandesa que viene a hacerme acupuntura, otro grupo de amig@s que fueron a la playa a hacer un círculo de oración por mí. Una ola que no cesa, que sorprende día a día con nuevas espumas, Victoria Sendón que viene a mi tesis desde Andalucía, el tribunal de tesis que me califica con un CUM LAUDE, un correo desde EEUU de un antiguo compañero de carrera que me llega al alma, una postal de flores chillonas desde Colombia, las chicas del CEM mandándome besos que me saben a moras (no sé por qué), Adriana haciéndome todos los días un batido con guanábana... Regalos y más regalos y me digo ¿es posible que me quieran tanto? ¿es posible que mi pobre vida valga tanto?
Sí, es posible, es real. Y yo no puedo hacer otra cosa más que agradecerlo y creer lo que me dicen. La palabra lo primero, claro. Y lo que dicen es "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie", "tú puedes, Angie"...
Así que, naturalmente YO PUEDO. Soy un Ser de Luz y puedo transformar mi sombra en claridad.
Así que GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...