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26 ene 2011

Programación de la Escuela del Sol II



AC T I V I D A D E S  D E  I N V I E R N O 2 0 1 1

Febrero
Día 2 a las 18:00 h. Festividad celta del Imbolc.
Día 5 a las 18:00 h.¤ Taller-Concierto de Nanas por Paki Martínez.
Día 12 a las 10:00 h. Souflé de Artes Escénicas por Isabel Márquez "Kika".
Día 18 a las 18:00 h. Chocolatada abuelas y abuelos.
Días 19 y 20 El descubrimiento del color desde la Arteterapia por M.ª Victoria Martínez.
Día 26 a las 10:00 h. Despertando tu Sanador@ Intern@ - Psicología Arquetípica
por Belén Mayam.

Marzo
Día 5 a las 10:00 h. Taller de Gimnasia Do-In y Automasaje por Rosa Álvarez.
Día 6 a las 18:00 h. Apertura de la Semana de la Mujer en colaboración con el Ayuntamiento
de Finestrat. Casa de la Cultura.
Día 8 a las 18:00 h. Celebración del Día de la Mujer con actividades en La Escuela del Sol.
Día 9 a las 18:00 h. Documental Invisibles por Adriana Rodríguez.
Días 12 y 13 El significado de los cuentos desde el Arteterapia por M.ª Victoria Martínez.
Día 19 a las 10:00 h. Agua - Tierra - Aire - Fuego: Creatividad y sanación a través de los
elementos por Belén Mayam.

 En La Escuela del Sol también es posible concertar sesiones individuales de Masaje,
Osteopatía, Quiromasaje, Shiatsu, Aromaterapia, Kinesiología, Reiki y Psicoterapia.

Escuela del Sol
C. San Vicente, 16 - Teléfono: 965 878 609 - Finestrat
www.laescueladelsol-finestrat.blogspot.com
escueladelsolfinestrat@gmail.com
Promueve:
Asociación Cultural La Luna del Puig Campana
Colabora:
Ayuntamiento de Finestrat

16 sept 2010

Jean Ellen Harrison: pionera de los estudios de la Diosa

Estoy con la idea hace tiempo de compartir cosas que voy descubriendo gracias a la tesis. Jean Ellen Harrison fue una mujer singular, erudita , feminista , lesbiana, fumadora empedernida y amiga de los buenos copazos. Longeva, rebelde y de apabullante inteligencia, en ella se inspiraron muchos y muchas para continuar sus investigaciones o para creas su arte, como el mismo Robert Graves o como Los del Círculo de Blomsbury, con Virginia Woolf a la Cabeza.

Aquí os dejo mi aportación Sobre esta Extraordinaria mujer:

Una pionera surge entre los investigadores masculinos centrados en la Diosa desde finales del siglo XIX La figura de Jane Ellen Harrison (1850-1928) destaca, no sólo por llevar a cabo una de las más originales orientaciones en los estudios sobre la Grecia Clásica que la convierten en referente mundial, sino por acogerse a las ideas bachofianas y a los métodos de Frazer (de quien fue compañera en Cambridge), y dirigir su atención al origen del panteón olímpico, del que extraerá la conclusión de un pasado de veneración a la Diosa Madre, anterior a la dictadura patriarcal de Zeus.
               Harrison es pionera también por otros motivos que enlazan con la situación social de la mujer en la época victoriana y su acceso a los estudios superiores; a la futura eminencia en la religión de la Grecia clásica le quedaban demasiado estrechos los límites al conocimiento que le imponía la moral de su tiempo. Nacida en Cottingham (Yorkshire, Inglaterra), huérfana de madre y educada por varias institutrices, antes de cumplir los diecisiete años ya dominaba el latín, el alemán y el griego. Estudió en varias escuelas para mujeres hasta llegar al Newmann College de Cambridge, convirtiéndose en la primera mujer con carrera académica del país, especializándose en Estudios Clásicos. Hasta 1948, las mujeres no obtuvieron el derecho a ser miembros con plenos derechos en la universidad en Cambrigde, tras un largo proceso que habían iniciado personalidades individuales pretendiendo llevar a cabo una reforma universitaria que diera cabida a las mujeres. Hasta entonces, sólo podían asistir como oyentes a determinadas lecturas. No hace falta sino recordar a Virginia Woolf en Una habitación propia, viendo la sombra de Harrison vagando por los jardines del campus, prohibida su entrada en el sacro edificio. Harrison tuvo una estrecha relación con Virginia, fue asidua del grupo de Bloomsbury y algunas autoras no dejan de ver la influencia que, como feminista y como lesbiana[1], tuvo Harrison en Woolf; incluso, más allá, en la evolución de su escritura y en sus innovaciones novelísticas, sobre todo en Las olas o La señora Dalloway[2].
               Ideológicamente, Harrison se convirtió en una sufragista moderada, que prefirió, en lugar de practicar violentas protestas, luchar por el derecho al voto de la mujer desde su púlpito de antropóloga. Para ella, el movimiento de las mujeres no era un intento de usurpar el poder a los hombres, ni siquiera un intento de afirmar y subrayar el privilegio de las mujeres de la feminidad, sino simplemente la exigencia de que en la vida de la mujer, como en la vida del hombre, el espacio y la libertad como derecho iban más allá de cualquier idea de masculinidad o feminidad y repercutían en el bienestar de toda la humanidad. El lema de Harrison es Homo sum, humani nihil alienum est mihi (Soy un ser humano, nada que sea humano me es ajeno).
El “college” de Newnham, en el que se forma J. Harrison, se convierte de este modo en un ámbito social en el que la actividad intelectual tiene significación política: la adquisición de conocimientos es inseparable de una nueva configuración de la identidad femenina. Es aquí donde hay que insertar la importancia de los estudios clásicos: la dedicación de J. Harrison al estudio del mundo griego antiguo, y el campo temático hacia el que va derivando su obra, la religión griega “primitiva”, tiene un profundo significado político[3].
Un significado político feminista, primeramente por su mismo “status” de investigadora, y por su renuncia al matrimonio, que tal y como ella lo concibe representa un modo de subordinación al papel de esposa y madre que limitaría su actividad intelectual. En segundo lugar “porque la “religión prehomérica” es en su obra un objeto de investigación, pero también de militancia. Hay que situarse en la Europa del último tercio del siglo XIX, en donde el mundo griego es un “campo de batalla” (tal y como lo definía Nietzsche) entre proyectos de poder diversos que se sirven de un determinado “ideal helénico” como arma[4].

En el ámbito de los estudios clásicos, el panorama se resumía en la necesidad de plantear otras vías de investigación y prestar atención a otras áreas, como la cotidianeidad y la ritualidad, para esclarecer zonas oscuras de la teoría clásica dominante. Desde que, alrededor de 1890, los estudios de Frazer habían intentado dar sentido
[…] al enjambre de espíritus y deidades menores que abarrotaban los arrabales del Olimpo –cuyos dioses la tradición literaria griega había encumbrado- y hallaron su significado en prácticas cotidianas efectuadas en los santuarios y sitios sagrados de la antigüedad. Nietzsche […] había subrayado con el mismo material en una dirección convergente y a comienzos de la década de 1870 las diferencias entre los cultos apolíneos, basados en estatuas de alabastro, y los obscenos cultos dionisíacos, y había revelado el nexo entre esas dispares figuras religiosas, un conflicto entre moralidades sociales diferentes. A principios del siglo XX, esas líneas de trabajo cristalizaron en la escuela de estudios clásicos de Cambridge, en torno a Jane Ellen Harrison, F.M. Cornford y Gilbert Murray, que interpretaban programáticamente todo mito en términos de las prácticas cúlticas de sus creyentes originales. Otro estudioso de esta corriente, R.R. Marrett (1914: 100) lo resumió lapidariamente: «la religión primitiva se pensaba menos que se danzaba».[5]
Estos investigadores del mundo clásico y de la antropología histórica, si los comparamos con sus sucesores, no fueron demasiado partidarios de la abstracción, ni teorizaron sistemáticamente su programa de investigación. “Su idea directriz era traducir mitos concretos a conjeturas prácticas cúlticas y correlacionar éstas con restos arqueológicos procedentes de antiguos lugares de culto”[6].
El estudio del mito se abordó desde diferentes perspectivas. Por un lado, un movimiento intelectual de carácter popular intentaba documentar el culto a la Diosa Madre, un rito de fertilidad consagrado a una diosa, supuestamente anterior a las demás religiones, luego sucedida por cultos androcéntricos, quizás a causa de migraciones de pueblos guerreros y conquistadores. Este es grupo que perdura en nuestros días, consolidado al calor del feminismo de la diferencia, y que tuvo especial relevancia en la creación de los movimientos New Age y alternativos.
Por otro lado:
 Otra rama analítica quiso formular los principios de la ‘mentalidad primitiva’ y poner de relieve sus diferencias con el posterior pensamiento racional (un movimiento tajantemente repudiado en el período postcolonial); obras emparentadas con éstas vieron las raíces de la filosofía griega arcaica en el desarrollo de los conceptos religiosos y en la mitología. Todos estos enfoques usaron evidencia procedente de mitos y ritos para elaborar reconstrucciones históricas; y dado que intentaban identificar las etapas históricas precedentes –que en ocasiones postulaban como patrones evolutivos universales- sus teorías solían ser bastante concretas. [7]
Harrison creyó firmemente en la existencia de una sociedad centrada en lo femenino que precedió a la religión patriarcal entre los antiguos griegos; se basó en sus investigaciones en las imágenes de las diosas madres y en los antiguos relatos. La religión patriarcal, según Harrison, invadió completamente los dominios antes asignados a las mujeres, incluyendo el derecho a los hijos. Como ejemplo citaba el nacimiento de Atenea del muslo de Zeus. Para ella, los mitos olímpicos eran demasiado abstractos, carecían de la dinámica emocional que implicaban los ritos femeninos centrados en la fertilidad de la naturaleza. Los olímpicos no eran la fuente de la vida ni tenían ésta 
como objetivo[8].
               En su libro Prolegomena to the Study of Greek Religion (1903)[9], analizó los festivales más conocidos de la ciudad de Atenas: Targelias, Kallynteria, Plinteria… y especialmente, los celebrados por las mujeres en los que detectó muchas supervivencias primitivas: Tesmoforias, Arrophoria, Skirophoria, Stenia y Haloa. Harrison
[…] encuentra que en los festivales griegos prehoméricos y en los cultos mistéricos el lugar de honor estaba reservado a la diosa que aparecía como la madre de los vivos y los muertos y cuyo consorte solía ser una serpiente. Esta serpiente es, bajo la forma de dragón, la que destruyen los héroes, acto que relaciona en Themis (1912)[10] con el fin del culto a los poderes de la fertilidad[11].
Este interés por los ritos en la explicación del mito y de fenómenos como el teatro griego, hace que el grupo que lideran Harrison, Gilbert Murray y A. B. Cook, se conozca como el Cambrigde Ritualist, los ritualistas de Cambrigde, la “Escuela de Cambrigde” o “Escuela del mito y del ritual”.
Los helenistas éramos, por entonces, unos moradores de la sombra, pero pronto nos alumbraría la claridad, nos alumbrarían las luces de la antropología y la arqueología. Los clásicos se revolvían en su pesadilla de siglos. Los viejos comenzaban a ver visiones y los jóvenes a soñar sus sueños. Acababa yo de salir de Cambridge, cuando Schliemann empezó sus excavaciones en Troya. Entre mis contemporáneos figuraba J.G. Frazer, que pronto arrojaría torrentes de luz sobre las sombras de las supersticiones salvajes con el resplandor de su Rama dorada. El título feliz de esta obra preclara… atrajo la atención de los humanistas. Ellos comprendieron al fin que la antropología comparada era asunto serio, capaz de dilucidar los textos griegos y latinos. Tylor había hecho ya lo suyo; Robertson Smith, desterrado como hereje, había visto aparecer la Estrella de Oriente: todo en vano. Nosotros nada oíamos, y cerrábamos los ojos. Pero al eco mágico de la palabra ‘rama dorada’ se disipó nuestra insensibilidad. A poco, Arthur Evans tendió la vela rumbo a la nueva Atlántida, y empezó a telegrafiar noticias sobre el Minotauro desde su propio Laberinto. Y no pudimos ya menos de conceder al caso toda la importancia que se merecía, puesto que afectaba a la tan traída y llevada cuestión homérica”.[12]
Este párrafo prueba la “emocionalidad” que provoca el estudio religioso en Harrison, que, según Diego Mariño, refiriéndose concretamente al estudio de Dioniso, en ella “está alimentado por su búsqueda de identidad femenina desmarcada del rol normativo de su época, para la cual las dimensiones emocionales de la religión, representadas por Dioniso, son esenciales”[13]. Este  “modo emotivo” de trabajar podría calificarse de “femenino” en cuanto a que incluir factores como la emoción o los sentimientos en las investigaciones serias ha sido una de las viejas reivindicaciones del quehacer feminista. Para Mariño, la obra de Harrison puede entenderse “como un gran edificio en el que se monumentalizan numerosos fenómenos religiosos del mundo antiguo partiendo de una teoría de la religión elaborada desde una reflexión antropológica en cuyo centro se sitúa la emocionalidad humana”.[14]
               Harrison reveló la existencia del fuerte vínculo entre el mito y el rito, y que, en multitud de ocasiones, el ritual era el origen del mito. La religión griega, o cualquier otra religión, en términos de sentimientos y pensamientos colectivos, es fruto de la exaltación inducida por la actividad ceremonial, proyección del estado afectivo del grupo, de éxtasis grupal o thiasos: “la religión báquica se basa en el estado de afectividad colectiva del thiasos. Su dios es una proyección de la unidad del grupo”. Lo cual implica, asimismo, que la religión de la Diosa, anterior a todas, refleja un orden social determinado y una emocionalidad derivada de sus prácticas sociales que han sobrevivido en las posteriores religiones agazapados y enmascarados en sus rituales.
               En su teoría de la relación entre el rito y el mito, Harrison destaca la prioridad cronológica y ontológica del rito sobre el mito, lo que le permite entroncar socialmente la religión y el mito griegos mediante el procedimiento que le llevaría a buscar las claves de la comprensión de las religiones clásicas más allá del mundo greco-romano, a los pueblos que en su época eran sujetos pasivos de la colonización, los pueblos llamados “primitivos”. Esta comparación entre el pueblos griego, considerado la cuna de la civilización occidental, con pueblos “salvajes” (obsérvese la similitud con la terminología de Frazer), fue considerada poco menos que una herejía, que implicaba poner en duda la superioridad del Imperio Británico sobre sus gobernados y, a su vez, la superioridad de Europa sobre el resto del mundo[15].  El descubrimiento de lo irracional, lo pasional y lo primitivo no descubre solamente un mundo nuevo del pasado, sino también el propio pasado. Liberar la religión y la mitología clásicas del canon clasicista se corresponde con el proceso de Harrison de liberación personal y social: “para ella liberar al mito y liberar a Grecia era lo mismo que liberarse a sí misma y que liberar a la sociedad burguesa de fines del siglo XIX”[16].
Jane harrison con Hope Mirless, su compañera
Las aportaciones de Harrison fueron esenciales para las teorías posteriores de las feministas de la diferencia, que desarrollaron y practicaron la espiritualidad de la Diosa como una nueva forma de empoderamiento de las mujeres. Aunque Harrison, influenciada por el evolucionismo darwiniano, creyera que toda religión tiende al dogma y evita el intelectualismo, defendió la necesidad cultural de la religión como una faceta más del desarrollo humano.  


[1] Harrison mantuvo una larga relación de convivencia con Hope Mirless desde 1913 hasta 1928 en que murió Jane. Poeta, novelista y antigua alumna suya, Hope era también muy amiga del matrimonio Woolf, que publicó su obra París: A Poem, en Hogarth Press en 1919.
[2] Como por ejemplo Patricia Cramer o Bonnie Zimmerman. “For a lesbian and feminist writer like Woolf, Harrison's gynocentric ritual mould provided a welcome opportunity to adopt a structure for her "play-poem" that kept women at the center rather than the periphery of her plot. Woolf seems to have sought through Harrison's work a way to link her fiction to an ancient female-centered tradition; by grafting her own plots onto Harrison's ritual model, Woolf achieves a collective significance for her lesbian stories not otherwise available to her. Additionally, while adapting Harrison's ritual theories for her own lesbian and feminist aims, Woolf integrates into The Waves a range of literary techniques now recognized as lesbian literary conventions. Thus, The Waves can be read not merely as a classic of literary modernism, but as a founding text for lesbian literary conventions.” Patricia Cramer, “Jane Harrison and lesbian plots: the absent lover in Virginia Woolf’s The Waves” en Studies en the Novel, 2005. Leído el 25/01/10 en:
http://findarticles.com/p/articles/mi_hb3440/is_4_37/ai_n29237315/pg_2/?tag=content;col1.
También puede comprobarse la influencia de Harrison en Woolf y otros autores del modernismo anglosajón en Martha C. Carpenter, Ritual Myth and the Modernist Text. The Influence of Jane Harrison on Joyce, Elliot and Woolf, Gordon and Breach Publishers, 1998. El ritual y el mito se muestran en este libro de análisis como uno de los mejores enfoques para la ficción modernista, la mayoría de cuyos autores buscó conscientemente su incorporación en la ficción. El libro también revisa décadas de exceso de énfasis crítico en Frazer, como una influencia antropológica importante en estos escritores, que desarrollaron con mayor precisión su revisión histórica de la antropología comparativa, mediante la corrección de las definiciones simplistas de la teoría del ritual. Carpenter analiza en detalle la influencia del trabajo de Harrison en las obras de estos autores y  muestra cómo la visión feminista de Harrison de la religión griega fue una inspiración para ellos.
[3] Diego Mariño Sánchez, Historiografía de Dioniso. Introducción a la Historiografía de la religión griega antigua, Tesis de doctorado, Geografía e Historia, Universidad de Santiago de Compostela, 2007, p.185.
[4] Ibídem.
[5] Randall Collins, (2005), Cadenas de ritual de interacción, Anthropos, 2009, p. 24.
[6] Collins, op., cit., p. 25.
[7] Collins, op., cit., p. 26.
[8] Patricia Cramer, art., cit.
[9] Lamentablemente, ninguna obra de Harrison ha sido traducida al español.
[10] Themis: A Study of the Social Origins of Greek Religion, Ancient Art and Ritual (1912),  Alpha and Omega (1915), Epilegomena to the Study of Greek Religion (1921) y la autobiográfica Reminiscences of a Student’s Life de 1925.
[11]Juan José Prat Ferrer, “El mito de la Magna Dea en la cultura contemporánea”, Revista de Folklore, Caja España/Fundación Joaquín Díaz. Leído el 11/12/09 en: http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=2175.
[12] Alfonso Reyes, Obras Completas, XVIII: Estudios Helénicos, (1966), México, Fondo de Cultura Económica, 2000 (2ª reimpresión) p. 154.
[13] Mariño, op., cit., p. 28.
[14] Mariño, op., cit., p. 183.
[15] José Carlos Bermejo Barrera, “Historia antigua: ¿Para qué? Vigor y decadencia de la tradición clásica” en Dialogues D’Histoire Ancienne, Vol. 10, Universidad de Besançon, 2003, p. 48. “Se decía en la Inglaterra victoriana (R. Jenkins, 1980) que la cultura clásica, que se ofrecía en Oxford y Cambrigde es algo que, una vez adquirido permite sentirnos superiores a los demás. Y ello era así debido al reducidísimo número de estudiantes de lenguas clásicas y a su alta extracción social que les daba el suficiente ocio como para no dedicarse a una actividad práctica. La vigencia de este modelo pasará a depender igualmente de la credibilidad no sólo de los valores democráticos y de la fe en la civilización industrial, sino también en la creencia de la superioridad de Europa sobre el resto del mundo, que se verá puesta en duda tras el proceso de descolonización que tendrá lugar después de la Segunda Guerra Mundial ”, art., cit., p. 36.
[16] Bermejo, art., cit., p. 49.

 Para quien quiere leer algo de Harrison, Ancient Age está disponible aquí:

file: / / / C: / Users / angie / Documentos / TESIS /% harrison% 20age 20ancient-h.htm

27 may 2010

Qué fue de los tesoros de Irak...

Desde que comenzó la terrible guerra de Irak, más allá de la salvaje carnicería que supuso y la terrible violación de los más elementales derechos humanos que los sentí como cualquier alma con briznas de humanidad, me preocuparon inmediatamente los saqueos y los expolios al patrimonio de la humanidad que representaban sus tesoros arqueológicos.
Naturalmente, a esto se prestó una atención secundaria en los medios de comunicación, más preocupados por los detalles bélicos, los vaivenes políticos, la morbosa ejecución de Sadam Hussein, los atentados y toda esta parafernalia mediática a la que nos tienen acostumbrados y con la que contribuyen poderosamente a manipular nuestro pensamiento.
Pero yo, que soy de ideas fijas y me dejo influir lo mínimo por portadas sensacionalistas y noticias de cabecera, me seguía preguntando, cada vez que salía un atentado y las muertes de inocentes salpicaban con gotas de sagre y barro la pantalla del televisor, ¿qué habrán hecho con el tesoro de nuestro pasado? ¿qué salvajes atropellos se habrán cometido con las huellas de la historia de nuestra civilización? ¿a qué avaricioso multimillonario le habrán vendido las joyas a las que el paso del tiempo del tiempo ha perdonado su desaparición para el aprendizaje de toda la humanidad y que ahora languidecen su misión en cámaras acorazadas de billetes corruptos?
Como siempre, la red y sus azares me trajeron la respuesta, parcial, eso sí, e igual de dolorosa...

Cuenta Donny George Youkhanna un poco de su labor arqueólogica

Youkhanna empezó una búsqueda activa de objetos robados en Bagdad cuando se produjeron los saqueos de abril de 2003
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (16/MAY/2010).- "No puedo volver a Irak. Allí soy un hombre buscado". Donny George Youkhanna baja sus ojos grandes de largas pestañas y se pierde en algún pensamiento. Está a punto de empezar su conferencia sobre el legado arqueológico de Irak en el Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, pero su mente parece sumida en algún otro lugar. Lleva en un 'pen-drive' de su bolsillo algunas fotos de los tesoros de Mesopotamia. Son las últimas fotos que sacó antes de abandonar su país
Donny George Youkhanna, hoy conocido como el hombre que salvó los tesoros de Mesopotamia, era director general del Museo Nacional de Irak, en Bagdad, cuando se produjeron los saqueos de abril de 2003. Estados Unidos acababa de invadir el país y el caos de aquellos días también se cebó sobre el Museo. En unos pocos días, gran parte de la colección desapareció. Piezas de hasta 6 mil años de antigüedad fueron robadas en medio del caos por hombres desesperados, por milicias contrarias al régimen de Saddam, por profesionales que conocían el valor de lo que robaban.
Youkhanna empezó entonces su búsqueda activa de los objetos robados. Conocía como la palma de su mano cada una de las piezas de la colección: su historia, su antigüedad, su valor cultural. Movilizó a la Unesco, a las tropas aliadas, a la policía iraquí y a los países vecinos para confiscar todos los tesoros que estaban saliendo del país de forma ilegal. De las 15 mil  piezas robadas, se recuperó la mitad. Fue un gran logro para quienes contribuyeron en el rescate, pero una gran pérdida para la Humanidad.

Paradero desconocido

Tablas de arcilla con inscripciones cuneiformes (las primeras evidencias de escritura en el mundo), vasijas, estatuillas o joyas de oro y plata de las culturas asirias, sumerias, caldeas, babilonias, cristianas y musulmanas han quedado borradas del circuito oficial. Se desconoce su destino y su estado de conservación. Puede que muchas hayan terminado en manos de coleccionistas privados. Otras son rescatadas, ocasionalmente, en las casas de subastas.
Tener un alto cargo y ser católico, como es Donny George, es un doble riesgo en Irak. El arqueólogo cuenta cómo cada día cambiaba de coche y de ruta para ir a trabajar, y cómo nunca sabía si lograría volver a casa. Una noche de 2006, tras una amenaza directa de muerte, hizo las maletas y huyó con su familia a Damasco. Poco después le daba refugio Estados Unidos con un puesto como profesor de arqueología en la Universidad de Stony Brook, en Nueva York.

Piezas escondidas en Irak


"Saddam Hussein era un dictador y había que complacerle. Pero si no tenías nada que ver con él, vivías tranquilo. Ahora, hay cien Saddam Husseines y no sabes a cuál complacer. Y ni siquiera tienes garantizado que vas a volver vivo a casa", dice durante una entrevista.
Donny George se siente orgulloso de sus raíces asirias. Durante una sesión de fotos en el Museo Metropolitan de Nueva York, el arqueólogo posa bajo dos enormes 'lamassu', dioses protectores de los asirios (siglo IX a.C.) representados por una criatura con cuerpo de toro (a veces de león), el animal más fuerte sobre la tierra; alas de águila, el animal más poderoso del cielo, y cabeza humana, el ser más sabio. Al concluir, Donny George contempla con tristeza los monumentos que le rodean. "Todos los tesoros de Irak están esparcidos por el mundo", dice. "En Nueva York, en Washington, en Londres, en Berlín…".

¿Pero estarían más seguros hoy en Irak?

Actualmente, algunas de las piezas más valiosas del (diezmado) patrimonio iraquí se hallan escondidas en el Banco Central de Bagdad. Otras permanecen en lugares secretos. Otras, al aire libre, como son los miles de monumentos de la larga lista de lugares arqueológicos que hay en Irak, la "cuna de la civilización occidental": Ur, Warka, Nippur, Babilonia, Nimrud, Ashur, Nínive, Dur-Sharrukin, Hatra, Samarra, Basora, Wasit o Karbala. Ciudades que han vivido el ataque de las bombas y que siguen sumidas en las batallas sin tregua que asolan el país. "Irak está en guerra civil. No se dice en las noticias, pero es así", comenta el arqueólogo.
El Banco Central ya ha sido atacado varias veces, aunque de momento sin éxito. Los monumentos arqueológicos están expuestos al ataque. Nadie sabe por cuánto tiempo aguantará intacto el frágil legado de las antiguas culturas de Irak. "Ese patrimonio no es de los iraquíes, es de la Humanidad entera", dice Donny George con su tono pausado. "Son testimonios de las primeras evidencias de civilización, de nuestra civilización. Y se están perdiendo".

Un patrimonio artístico mutilado


La Mona Lisa de Nimrud (foto izquierda), tallada en marfil, es una de las obras maestras de la cultura asiria tardía (siglo IX a. C.). La pieza ha sufrido varias adversidades de las que se tienen noticia. En el siglo VI a. C. fue arrojada a un pozo por los enemigos cuando la ciudadela de Nimrud fue atacada. El busto también sufrió graves daños durante los saqueos que siguieron a la invasión estadounidense en 2003.
Entre los objetos recuperados tras el saqueo destaca el famoso vaso de Warka, del 3.000-3.100 a. C., hecho en alabastro y considerado como una de las primeras evidencias de la religión en la antigua Mesopotamia. Se cree que se utilizaba durante los rituales para rendir culto a la diosa Inanna en los templos de la antigua ciudad de Uruk, hoy Warka, la capital más importante de Mesopotamia durante el cuarto milenio antes de Cristo.
Otra pieza importante rescatada dentro de las fronteras de Irak es la llamada estatua de Bassetki, una escultura acadia del año 2250 a. C. conocida por su valor tecnológico y artístico.
De muchas otras piezas no se han vuelto a tener noticias, como es el caso de La Leona de Nimrud, del siglo IX a.C.; una placa asiria de marfil en la que está representado el ataque de una leona a un nubio.

Con información de el mundo.es

FUENTE:
http://www.informador.com.mx/cultura/2010/201757/6/cuenta-donny-george-youkhanna-un-poco-de-su-labor-arqueologica.htm

 

                                                                                                                            

7 dic 2009

Ellas y nosotras: nuestro nuevo libro...

Ellas y nosotras - Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano
Ellas y nosotras - Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano
Elina Norandi (coord.)
ISBN: 978-84-92813-09-4
Editorial: Egales
Fecha de edición: Nov 09
Páginas: 202
Materias:Ensayo
20,00 €

La idea de realizar este libro nace vinculada a la constatación de que existe un número considerable de profesoras y críticas literarias que están trabajando sobre la representación cultural de la existencia lesbiana y que, sin embargo, aún no han visto publicado su magnífico trabajo más allá de revistas especializadas o actas congresuales.

Este volumen se centra en la literatura escrita en castellano, porque sobre literatura lesbiana anglosajona, por ejemplo, se ha escrito muchísimo; de hecho, la mayoría de las referencias teóricas con las que trabajan las investigadoras de nuestro país, proceden de ese ámbito. Y esta falta de análisis críticos se detecta tanto en España como en los países latinoamericanos.

Las autoras seleccionadas para ser estudiadas son, en su mayoría, autoras sobre las que aún no se han publicado textos interpretativos, bien porque todavía no han sido suficientemente estudiadas, bien porque aún no son muy conocidas. El hecho de que se escriban y publiquen ensayos críticos sobre autoras emergentes o poco conocidas contribuye a difundir y a cualificar la literatura que habla de las relaciones lesbianas, así como a estimular la propia creación literaria.

Con respecto a las autoras de los ensayos, son todas prestigiosas investigadoras, la mayoría profesoras de diferentes universidades, especialistas en literatura castellana y en estudios culturales y de género.

(En este volumen encontraréis mi artículo: "Retratos en sepia: las imágenes literarias de las lesbianas a principios del siglo XX".)

20 jun 2009

Recital poético: ..."pero nos queda la palabra"

El próximo jueves 25 de junio participo en un recital poético muy especial, donde las palabras se acompañan de música y danza en un encuentro que promete engalanar de fiesta a las propias musas.
Será en Novelda, en el Centro cultural Gómez -Tortosa (Calle Mayor, 6), a partir de las 20:30 horas.
Participarán las y los poetas del Liceo Poético de Benidorm: María Meilán, Ana Marlópez, Paqui Herrera, Amparo Solbes, Pilar de Juan, Candela Jiménez, Rafael Mones -Ruiz, Miguel Gutiérrez, Jorge Álvarez y Julio Pavanetti.
Les arroparan los músicos: José Armando Borrero (guitarra), José Félix Felipe de Pablo (piano) y el grupo Moon Roots (piano, viola y danza).
Y a mí me permiten el honor de presentar este regalo para los sentidos.
Si querèis saber más sobre el Liceo Poético Benidorm:
http://www.palimpalem.com/2/LiceoPoeticodeBenidorm/index.html

31 may 2009

Dos flores literarias de mayo (I)


Último día del mes de las flores, muy prolífico en lecturas.
Aparte de bodrios impresionantes que tengo que leerme para la tesis y que no voy a nombrar para no herir susceptibilidades (lo que a mi me parece un tostón puede parecerle el colmo de lo interesante a cualquier otro lector/lectora), he leído un montón de buena letra, de la que selecciono un par de joyitas. Lo que si no me resisto a hacer notar es que sobre la Diosa se han dicho tantas barbaridades como sobre la gravedad de las hormigas (si es que se ha dicho alguna), pero claro, hay que leérselas todas toditas, igual que hay que leerse las cosas buenas.
Bien, para resarcirme un poco de tanto árido ensayo estoy leyendo mucha novela, buena y mala, que lo busco es entretenimiento y evasión y no discrimino comercialidades de genialidades. Dos flores de distinto colorido y textura quiero destacar de toda esa mezcolanza que ha sido mi mayo novelero, dos personajes que en algún momento significaron algo para mi promiscuo corazón literario: Wallada al- Mustakfi y Malinalli la Malinche. Dos princesas, una árabe andalusí, la otra precolombina, dos rebeldes más de mi larga lista de mujeres reseñables.
En aquellos tiempos, que ya me parecen tan lejanos como el propio Al Andalus, en que estudiaba filología árabe me enamoré de la primera. Cómo no, gracias a sus versos, a su palabra, pero también gracias a su borrosa imagen que la Historia (la de los hombres) apenas había dejado perfilar, cuatro cicateros datos que la perfilaban en todo su misterio como "la amante" de Ibn Zaydun ("excelso poeta andalusí" que se hizo famoso contando sus amargas penas por el abandono de Wallada en las ruinas de Medina Azahara), la que se mofó hirientemente de él por el motivo más viejo de las guerras amorosas: el despecho por unos cuernos.
Pero Wallada, naturalmente, era mucho más que eso, como pude averigüar investigando un poco sobre ella. Era una de las últimas princesas del califato de Córdoba, hija de también uno de los últimos califas, disoluto, cobarde e ineficaz gobernante, que huyó disfrazado de mujer para no ser asesinado en su propia corte y acabó muriendo envenenado unos días después. En aquella Córdoba convulsa, donde moría una forma de vida y renacía otra, ella supo encontrar su momento y su gloria. Se quitó el velo, se convirtió en escritora poeta famosa y abrió el salón literario más visitado de la ciudad, donde se encumbraban y se estrellaban los poetas de la época (como hiciera siglos más tarde Colombine, pero con más estilo, que Wallada, al fin y al cabo, llevaba el buen gusto en los genes). Yo, fascinada, hice un trabajo de asignatura de aquellos en que me dejaba la piel y el corazón, desesperada por no encontrar bibliografía y concluyendo que Wallada, más que un personaje histórico, era un personaje de novela, de una novela que cuando tuviera tiempo y dinero para visitar Córdoba y esacarbar en archivos y documentos, escribiría reflejando todo el ocaso de la gloriosa urbe califal y el meteórico ascenso de la que renunció a sus previlegios principescos a cambio de ser una libre ciudadana dedicada a la poesía.
Wallada alternaba sus amores femeninos con los masculinos y eso la hacía aún más enigmática, pero de eso no se hablaba mucho en la bibliografía; Wallada discutía con filósofos y políticos, pero tuvo celos de una esclava negra; Wallada escribía poemas de extrema calidad formal, al más puro estilo clásico árabe y se desahogaba escribiendo poesía obscena, como la que le dedicó a Zaydun y que resulta lo más sincero y divertido de su escasa producción conservada.
Ah, pero mi proyecto se quedó en una carpeta azul, destiñéndose con los años y lo único que saqué de beneficio fue el flamante diez que me pusieron por el trabajo (que no está nada mal tampoco). El otro día, rebuscando en la biblioteca algo para mi solaz aparece en una estantería mi proyecto, pero escrito por otra mujer, Matilde Cabello, y escrito, por supuesto, de manera totalmente diferente: Wallada, la última luna (Almuzara, 2005).
Matilde ha escrito una novela poemática y se ha centrado en los interiores de Wallada, yo quería escribir una novela histórica, que testimoniara toda una época (a ambiciosa no me gana nadie, por eso amarillean mis carpetas de proyectos). Debo decir, sin embargo, que la Wallada de Matilde y la mía son la misma. Es curioso como, sin conocernos de nada, ella y yo nos hemos imaginado la misma mujer: una diosa de la palabra que detenta su poder en el decir y en el no decir y paga sus deudas con el destino por lo no dicho. Esto último puede parecer un galimatías, pero algo tengo que decir para que leáis la novela, que es, por otro lado, bellísima. Será que es la propia Wallada la que nos ha visitado a las dos disfrazada de musa andalusí.Más sobre Wallada: http://www.webislam.com/?idt=9693

22 dic 2008

La Navidad ancestral: Yule



El comienzo del invierno es el momento del año de mayor oscuridad.

Pero pronto la oscuridad dará paso a la luz, la esperanza al desaliento, la renovación a las cenizas. No importa cuál sea la tradición espiritual: es el nacimiento del Dios Sol, el Hijo de la Diosa, sean los que sean los nombres que les demos. El ciclo de la vida parece estar detenido mientras el Rey Oscuro (el viejo año) se transforma en el Niño de Luz. Esperamos que llegue la nueva aurora, cuando la Gran Madre de nuevo dará a luz al niño divino, el Sol, que traerá la esperanza y la promesa de la vida que continúa. La rueda de la vida hace su giro hacia la luz , llamamos al sol con luces y adornos brillantes de Navidad, desde el vientre oscuro de la Madre invernal.

Estamos tan acostumbrados a nuestra celebración católica, a Jesús, a Belén, al pesebre y a los regalos que traen magos de Oriente o ancianos vestidos de rojo (los que curiosamente se pasan todo el día anterior en unos grandes almacenes con cara de aburridos, con todo el trabajo que deberían estar haciendo para que a ningún niño del mundo le falten sus regalos) que pocas veces dudamos de su irrefutable verdad, ni cuestionamos las costumbres culturales que nos presionan y condicionan: comidas copiosísimas que hacen peligrar nuestra salud... demasiado alcohol, que si vino, que si cava, que si baileys, que si cubatas... juguetes de última generación carísimos para nuestros hijos que la mayoría no valorarán y arrinconarán unos días más tarde... reuniones estresantes con familiares que no siempre nos apetece ver y nos abren viejas heridas... un despilfarro abrumador de energía en las ciudades con alumbrados escandalosamente llamativos e innecesarios que no harán sino añadir más devastación a nuestro planeta...

Pero la Navidad ya se celebraba mucho antes del nacimiento de Jesucristo y su llegada como niño precario en una noche estrellada no es más que una adaptación más de los cultos ancestrales a la Diosa Madre que transformó el cristianismo para contentar al pueblo y siguiera celebrando sus ritos sin ofender al Dios patriarcal. Las referencias más antiguas que se pueden rastrear de esta festividad nos llegan de los antiguos pueblos celtas y sajones, de los druidas. Algunas de sus ideas fueron recogidas por los romanos, que prestaron un poco a los persas y así continúo. También los griegos celebraban el nacimiento de Dionisos, así como más tarde se celebraba su sacrificio (la pasión y muerte de nuestro Jesús en primavera). La Navidad no es más que otro fruto de la síntesis de elementos diversos que transcurre fluidamente en los cauces del tiempo y que llamamos “cultura”.

Prácticamente todas las civilizaciones tienen algún tipo de celebración invernal, que marca el Solsticio de invierno, los rituales de nuestros antepasados se remontan hasta al menos cuatro mil años atrás para conmemorar que el ciclo anual se completa y se vive el momento de transformación que representa Yule: los finales se convierten en inicios (la palabra proviene de un vocablo anglosajón con el significado de “rueda”). El fuego es parte importante de estas celebraciones invernales, las fogatas que los antiguos encendían para celebrar el regreso del sol se transformaron en las luces brillantes del árbol de navidad y las ventanas resplandecientes de las oscuras noches nevadas.

Para los druidas, Yule señalaba la lucha entre el Rey Roble (el rey del año creciente) y el Rey Acebo (del año menguante), mientras el acebo significaba la muerte, el roble era el renacimiento. También en Yule, las bayas blancas del muérdago (la “rama dorada”, poderosa en los temas de fertilidad) están maduras y simbolizan la semilla sagrada del dios que encarna el espíritu de la vegetación, la chispa de la vida. El acebo está brillante y vivo, prometiendo la continuidad de la vida y sus abundantes bayas rojas simbolizan la sangre de la Diosa, la fuente de la vida. Acebo (Holly en inglés) debe su nombre a la diosa subterránea Holle, también llamada Hel, cuyo reino oscuro está dentro de la Tierra e incluye las aguas subterráneas. Pero su palacio no es lugar de temor, sino de renovación y resurgimiento, lo opuesto a lo que los mitos posteriores llamarían el infierno, Hell. Es la morada de Hécate, el hogar de la sabiduría de la Anciana, allí donde Perséfone acude en busca de respuestas en las entrañas de la Tierra. Mientras está con su abuela, Démeter la busca desesperadamente y olvida proveer de fertilidad a la Tierra, que se cubre con un manto helado y se sumerge en la oscuridad.

El árbol de navidad empezó a popularizarse en la Europa del siglo XV y en las islas británicas se decoraba con imágenes de lo que se deseaba para el año siguiente, pero hay infinidad de tradiciones relacionadas con la decoración del árbol. Los árboles de hoja perenne, como el acebo, eran sagrados porque parecían no morir cada año y representaban el carácter eterno de la Diosa, la Gran Madre que pertenece constante mientras el Dios muere y renace cada año.

El 25 de diciembre era el nacimiento de Mitra, el dios del sol de persas y romanos nacido de la diosa Astarté; en el Antiguo Egipto, Horus nacía de Isis, la del tocado del disco solar y en Babilonia, Tammuz nacía de Istar; en los países nórdicos, la diosa Frigg daba luz a Balder y en Palestina María paría a Jesús.

La Navidad, en suma, es la celebración de la esperanza y de la luz, no del estrés, el despilfarro y el consumo materialista, una celebración sagrada de la integridad personal, el cuidado a una misma y a las personas amadas, y una fiesta del amor familiar entre los habitantes de la Tierra.

Si eres un poco bruja, decora tu altar con símbolos brillantes (dorados plateados), unge velas con aceites esenciales y enciéndelas para obtener prosperidad y crecimiento. Cocina un suntuoso festín con tus recetas más mágicas. Pasa por tu altar el humo de un manojo de ramas secas de salvia para mandarle tus deseos a la Diosa. Goza con los paisajes, sonidos y olores de esta época del año. Talla símbolos solares en el tronco de Yule y quémalo cantando ¡que vuelva la luz!

Todos, alrededor del árbol eterno de la vida, contemplando la titilante estrella del nacimiento renovado…


La luz surge de la oscuridad;

la visión, de la ceguera.

¡Sombras, salid volando!

En esta hora sagrada,

la palabra mágica es pronunciada

y la noche se rompe.

El año seguirá su ciclo.

¡La tierra fría será liberada

y encontrado lo perdido!

En esta hora sagrada,

la palabra mágica es pronunciada

y el hielo se rompe…

Cuando las pérdidas sean fructíferas

y el dolor se vuelva alegría,

la pena no lacerará el mundo.

En esta hora sagrada,

la palabra mágica es pronunciada

y la muerte se rompe…

Las sagradas mareas proveen,

del invierno surge la primavera,

que nuestros cantos lo celebren.

En esta hora sagrada,

la palabra mágica es pronunciada

y el miedo se rompe…

Marion Zimmer

En el nombre sagrado de la luz

la Madre nos bendice a todos

3 jun 2008

Teatro en clave lesbiana


El Centro de Ocio Contemporáneo (COC) de Badajoz inauguró el viernes 30 de mayo el ciclo de cine “Mujeres que aman a Mujeres” -que se extenderá hasta el 27 de junio- con la representación del monólogo teatral "Ser o no ser… visible”.

Organizado por la Fundación Triángulo Extremadura y FanCineGay, con la colaboración del propio COC y la asociación lésbica Extremadura Entiende, y subvencionado por Servicio Plural, “Ser o no ser... visible" es una obra de teatro que habla de mujeres, mujeres lesbianas.

De esta forma, Cristina Castillo partiendo de que la protagonista prepara su boda con su novia, desgranará una entretenida y sugerente sucesión de situaciones que le van surgiendo a la protagonista, con montones de conflictos y contradicciones consigo misma y con el entorno familiar y social, pasando por recuerdos que llegan desde la infancia hasta un pasado mucho más reciente, donde el enfrentamiento con "ser diferente" es constante.

Todo ello, según la Fundación Triángulo Extremadura, en un tono “absolutamente cómico, sin dejar de ser crítico y profundo en sus contenidos, dando una visión clara, humana, graciosa e irónica de lo que nos pasa y de lo que le pasa al mundo con/contra nosotras”, con un tema fundamental: la visibilidad.

Para ello, el texto que utiliza “es crítico, irónico, cómico, sensible... con un lenguaje de calle, comprensible para cualquier tipo de público, que encaja en diferentes ámbitos y que por supuesto no va solamente dirigido al público homosexual, sino a cualquier tipo de público”.

http://www.regiondigital.com/modulos/mod_periodico/pub/mostrar_noticia-id-78207.htm