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16 sept 2010

Jean Ellen Harrison: pionera de los estudios de la Diosa

Estoy con la idea hace tiempo de compartir cosas que voy descubriendo gracias a la tesis. Jean Ellen Harrison fue una mujer singular, erudita , feminista , lesbiana, fumadora empedernida y amiga de los buenos copazos. Longeva, rebelde y de apabullante inteligencia, en ella se inspiraron muchos y muchas para continuar sus investigaciones o para creas su arte, como el mismo Robert Graves o como Los del Círculo de Blomsbury, con Virginia Woolf a la Cabeza.

Aquí os dejo mi aportación Sobre esta Extraordinaria mujer:

Una pionera surge entre los investigadores masculinos centrados en la Diosa desde finales del siglo XIX La figura de Jane Ellen Harrison (1850-1928) destaca, no sólo por llevar a cabo una de las más originales orientaciones en los estudios sobre la Grecia Clásica que la convierten en referente mundial, sino por acogerse a las ideas bachofianas y a los métodos de Frazer (de quien fue compañera en Cambridge), y dirigir su atención al origen del panteón olímpico, del que extraerá la conclusión de un pasado de veneración a la Diosa Madre, anterior a la dictadura patriarcal de Zeus.
               Harrison es pionera también por otros motivos que enlazan con la situación social de la mujer en la época victoriana y su acceso a los estudios superiores; a la futura eminencia en la religión de la Grecia clásica le quedaban demasiado estrechos los límites al conocimiento que le imponía la moral de su tiempo. Nacida en Cottingham (Yorkshire, Inglaterra), huérfana de madre y educada por varias institutrices, antes de cumplir los diecisiete años ya dominaba el latín, el alemán y el griego. Estudió en varias escuelas para mujeres hasta llegar al Newmann College de Cambridge, convirtiéndose en la primera mujer con carrera académica del país, especializándose en Estudios Clásicos. Hasta 1948, las mujeres no obtuvieron el derecho a ser miembros con plenos derechos en la universidad en Cambrigde, tras un largo proceso que habían iniciado personalidades individuales pretendiendo llevar a cabo una reforma universitaria que diera cabida a las mujeres. Hasta entonces, sólo podían asistir como oyentes a determinadas lecturas. No hace falta sino recordar a Virginia Woolf en Una habitación propia, viendo la sombra de Harrison vagando por los jardines del campus, prohibida su entrada en el sacro edificio. Harrison tuvo una estrecha relación con Virginia, fue asidua del grupo de Bloomsbury y algunas autoras no dejan de ver la influencia que, como feminista y como lesbiana[1], tuvo Harrison en Woolf; incluso, más allá, en la evolución de su escritura y en sus innovaciones novelísticas, sobre todo en Las olas o La señora Dalloway[2].
               Ideológicamente, Harrison se convirtió en una sufragista moderada, que prefirió, en lugar de practicar violentas protestas, luchar por el derecho al voto de la mujer desde su púlpito de antropóloga. Para ella, el movimiento de las mujeres no era un intento de usurpar el poder a los hombres, ni siquiera un intento de afirmar y subrayar el privilegio de las mujeres de la feminidad, sino simplemente la exigencia de que en la vida de la mujer, como en la vida del hombre, el espacio y la libertad como derecho iban más allá de cualquier idea de masculinidad o feminidad y repercutían en el bienestar de toda la humanidad. El lema de Harrison es Homo sum, humani nihil alienum est mihi (Soy un ser humano, nada que sea humano me es ajeno).
El “college” de Newnham, en el que se forma J. Harrison, se convierte de este modo en un ámbito social en el que la actividad intelectual tiene significación política: la adquisición de conocimientos es inseparable de una nueva configuración de la identidad femenina. Es aquí donde hay que insertar la importancia de los estudios clásicos: la dedicación de J. Harrison al estudio del mundo griego antiguo, y el campo temático hacia el que va derivando su obra, la religión griega “primitiva”, tiene un profundo significado político[3].
Un significado político feminista, primeramente por su mismo “status” de investigadora, y por su renuncia al matrimonio, que tal y como ella lo concibe representa un modo de subordinación al papel de esposa y madre que limitaría su actividad intelectual. En segundo lugar “porque la “religión prehomérica” es en su obra un objeto de investigación, pero también de militancia. Hay que situarse en la Europa del último tercio del siglo XIX, en donde el mundo griego es un “campo de batalla” (tal y como lo definía Nietzsche) entre proyectos de poder diversos que se sirven de un determinado “ideal helénico” como arma[4].

En el ámbito de los estudios clásicos, el panorama se resumía en la necesidad de plantear otras vías de investigación y prestar atención a otras áreas, como la cotidianeidad y la ritualidad, para esclarecer zonas oscuras de la teoría clásica dominante. Desde que, alrededor de 1890, los estudios de Frazer habían intentado dar sentido
[…] al enjambre de espíritus y deidades menores que abarrotaban los arrabales del Olimpo –cuyos dioses la tradición literaria griega había encumbrado- y hallaron su significado en prácticas cotidianas efectuadas en los santuarios y sitios sagrados de la antigüedad. Nietzsche […] había subrayado con el mismo material en una dirección convergente y a comienzos de la década de 1870 las diferencias entre los cultos apolíneos, basados en estatuas de alabastro, y los obscenos cultos dionisíacos, y había revelado el nexo entre esas dispares figuras religiosas, un conflicto entre moralidades sociales diferentes. A principios del siglo XX, esas líneas de trabajo cristalizaron en la escuela de estudios clásicos de Cambridge, en torno a Jane Ellen Harrison, F.M. Cornford y Gilbert Murray, que interpretaban programáticamente todo mito en términos de las prácticas cúlticas de sus creyentes originales. Otro estudioso de esta corriente, R.R. Marrett (1914: 100) lo resumió lapidariamente: «la religión primitiva se pensaba menos que se danzaba».[5]
Estos investigadores del mundo clásico y de la antropología histórica, si los comparamos con sus sucesores, no fueron demasiado partidarios de la abstracción, ni teorizaron sistemáticamente su programa de investigación. “Su idea directriz era traducir mitos concretos a conjeturas prácticas cúlticas y correlacionar éstas con restos arqueológicos procedentes de antiguos lugares de culto”[6].
El estudio del mito se abordó desde diferentes perspectivas. Por un lado, un movimiento intelectual de carácter popular intentaba documentar el culto a la Diosa Madre, un rito de fertilidad consagrado a una diosa, supuestamente anterior a las demás religiones, luego sucedida por cultos androcéntricos, quizás a causa de migraciones de pueblos guerreros y conquistadores. Este es grupo que perdura en nuestros días, consolidado al calor del feminismo de la diferencia, y que tuvo especial relevancia en la creación de los movimientos New Age y alternativos.
Por otro lado:
 Otra rama analítica quiso formular los principios de la ‘mentalidad primitiva’ y poner de relieve sus diferencias con el posterior pensamiento racional (un movimiento tajantemente repudiado en el período postcolonial); obras emparentadas con éstas vieron las raíces de la filosofía griega arcaica en el desarrollo de los conceptos religiosos y en la mitología. Todos estos enfoques usaron evidencia procedente de mitos y ritos para elaborar reconstrucciones históricas; y dado que intentaban identificar las etapas históricas precedentes –que en ocasiones postulaban como patrones evolutivos universales- sus teorías solían ser bastante concretas. [7]
Harrison creyó firmemente en la existencia de una sociedad centrada en lo femenino que precedió a la religión patriarcal entre los antiguos griegos; se basó en sus investigaciones en las imágenes de las diosas madres y en los antiguos relatos. La religión patriarcal, según Harrison, invadió completamente los dominios antes asignados a las mujeres, incluyendo el derecho a los hijos. Como ejemplo citaba el nacimiento de Atenea del muslo de Zeus. Para ella, los mitos olímpicos eran demasiado abstractos, carecían de la dinámica emocional que implicaban los ritos femeninos centrados en la fertilidad de la naturaleza. Los olímpicos no eran la fuente de la vida ni tenían ésta 
como objetivo[8].
               En su libro Prolegomena to the Study of Greek Religion (1903)[9], analizó los festivales más conocidos de la ciudad de Atenas: Targelias, Kallynteria, Plinteria… y especialmente, los celebrados por las mujeres en los que detectó muchas supervivencias primitivas: Tesmoforias, Arrophoria, Skirophoria, Stenia y Haloa. Harrison
[…] encuentra que en los festivales griegos prehoméricos y en los cultos mistéricos el lugar de honor estaba reservado a la diosa que aparecía como la madre de los vivos y los muertos y cuyo consorte solía ser una serpiente. Esta serpiente es, bajo la forma de dragón, la que destruyen los héroes, acto que relaciona en Themis (1912)[10] con el fin del culto a los poderes de la fertilidad[11].
Este interés por los ritos en la explicación del mito y de fenómenos como el teatro griego, hace que el grupo que lideran Harrison, Gilbert Murray y A. B. Cook, se conozca como el Cambrigde Ritualist, los ritualistas de Cambrigde, la “Escuela de Cambrigde” o “Escuela del mito y del ritual”.
Los helenistas éramos, por entonces, unos moradores de la sombra, pero pronto nos alumbraría la claridad, nos alumbrarían las luces de la antropología y la arqueología. Los clásicos se revolvían en su pesadilla de siglos. Los viejos comenzaban a ver visiones y los jóvenes a soñar sus sueños. Acababa yo de salir de Cambridge, cuando Schliemann empezó sus excavaciones en Troya. Entre mis contemporáneos figuraba J.G. Frazer, que pronto arrojaría torrentes de luz sobre las sombras de las supersticiones salvajes con el resplandor de su Rama dorada. El título feliz de esta obra preclara… atrajo la atención de los humanistas. Ellos comprendieron al fin que la antropología comparada era asunto serio, capaz de dilucidar los textos griegos y latinos. Tylor había hecho ya lo suyo; Robertson Smith, desterrado como hereje, había visto aparecer la Estrella de Oriente: todo en vano. Nosotros nada oíamos, y cerrábamos los ojos. Pero al eco mágico de la palabra ‘rama dorada’ se disipó nuestra insensibilidad. A poco, Arthur Evans tendió la vela rumbo a la nueva Atlántida, y empezó a telegrafiar noticias sobre el Minotauro desde su propio Laberinto. Y no pudimos ya menos de conceder al caso toda la importancia que se merecía, puesto que afectaba a la tan traída y llevada cuestión homérica”.[12]
Este párrafo prueba la “emocionalidad” que provoca el estudio religioso en Harrison, que, según Diego Mariño, refiriéndose concretamente al estudio de Dioniso, en ella “está alimentado por su búsqueda de identidad femenina desmarcada del rol normativo de su época, para la cual las dimensiones emocionales de la religión, representadas por Dioniso, son esenciales”[13]. Este  “modo emotivo” de trabajar podría calificarse de “femenino” en cuanto a que incluir factores como la emoción o los sentimientos en las investigaciones serias ha sido una de las viejas reivindicaciones del quehacer feminista. Para Mariño, la obra de Harrison puede entenderse “como un gran edificio en el que se monumentalizan numerosos fenómenos religiosos del mundo antiguo partiendo de una teoría de la religión elaborada desde una reflexión antropológica en cuyo centro se sitúa la emocionalidad humana”.[14]
               Harrison reveló la existencia del fuerte vínculo entre el mito y el rito, y que, en multitud de ocasiones, el ritual era el origen del mito. La religión griega, o cualquier otra religión, en términos de sentimientos y pensamientos colectivos, es fruto de la exaltación inducida por la actividad ceremonial, proyección del estado afectivo del grupo, de éxtasis grupal o thiasos: “la religión báquica se basa en el estado de afectividad colectiva del thiasos. Su dios es una proyección de la unidad del grupo”. Lo cual implica, asimismo, que la religión de la Diosa, anterior a todas, refleja un orden social determinado y una emocionalidad derivada de sus prácticas sociales que han sobrevivido en las posteriores religiones agazapados y enmascarados en sus rituales.
               En su teoría de la relación entre el rito y el mito, Harrison destaca la prioridad cronológica y ontológica del rito sobre el mito, lo que le permite entroncar socialmente la religión y el mito griegos mediante el procedimiento que le llevaría a buscar las claves de la comprensión de las religiones clásicas más allá del mundo greco-romano, a los pueblos que en su época eran sujetos pasivos de la colonización, los pueblos llamados “primitivos”. Esta comparación entre el pueblos griego, considerado la cuna de la civilización occidental, con pueblos “salvajes” (obsérvese la similitud con la terminología de Frazer), fue considerada poco menos que una herejía, que implicaba poner en duda la superioridad del Imperio Británico sobre sus gobernados y, a su vez, la superioridad de Europa sobre el resto del mundo[15].  El descubrimiento de lo irracional, lo pasional y lo primitivo no descubre solamente un mundo nuevo del pasado, sino también el propio pasado. Liberar la religión y la mitología clásicas del canon clasicista se corresponde con el proceso de Harrison de liberación personal y social: “para ella liberar al mito y liberar a Grecia era lo mismo que liberarse a sí misma y que liberar a la sociedad burguesa de fines del siglo XIX”[16].
Jane harrison con Hope Mirless, su compañera
Las aportaciones de Harrison fueron esenciales para las teorías posteriores de las feministas de la diferencia, que desarrollaron y practicaron la espiritualidad de la Diosa como una nueva forma de empoderamiento de las mujeres. Aunque Harrison, influenciada por el evolucionismo darwiniano, creyera que toda religión tiende al dogma y evita el intelectualismo, defendió la necesidad cultural de la religión como una faceta más del desarrollo humano.  


[1] Harrison mantuvo una larga relación de convivencia con Hope Mirless desde 1913 hasta 1928 en que murió Jane. Poeta, novelista y antigua alumna suya, Hope era también muy amiga del matrimonio Woolf, que publicó su obra París: A Poem, en Hogarth Press en 1919.
[2] Como por ejemplo Patricia Cramer o Bonnie Zimmerman. “For a lesbian and feminist writer like Woolf, Harrison's gynocentric ritual mould provided a welcome opportunity to adopt a structure for her "play-poem" that kept women at the center rather than the periphery of her plot. Woolf seems to have sought through Harrison's work a way to link her fiction to an ancient female-centered tradition; by grafting her own plots onto Harrison's ritual model, Woolf achieves a collective significance for her lesbian stories not otherwise available to her. Additionally, while adapting Harrison's ritual theories for her own lesbian and feminist aims, Woolf integrates into The Waves a range of literary techniques now recognized as lesbian literary conventions. Thus, The Waves can be read not merely as a classic of literary modernism, but as a founding text for lesbian literary conventions.” Patricia Cramer, “Jane Harrison and lesbian plots: the absent lover in Virginia Woolf’s The Waves” en Studies en the Novel, 2005. Leído el 25/01/10 en:
http://findarticles.com/p/articles/mi_hb3440/is_4_37/ai_n29237315/pg_2/?tag=content;col1.
También puede comprobarse la influencia de Harrison en Woolf y otros autores del modernismo anglosajón en Martha C. Carpenter, Ritual Myth and the Modernist Text. The Influence of Jane Harrison on Joyce, Elliot and Woolf, Gordon and Breach Publishers, 1998. El ritual y el mito se muestran en este libro de análisis como uno de los mejores enfoques para la ficción modernista, la mayoría de cuyos autores buscó conscientemente su incorporación en la ficción. El libro también revisa décadas de exceso de énfasis crítico en Frazer, como una influencia antropológica importante en estos escritores, que desarrollaron con mayor precisión su revisión histórica de la antropología comparativa, mediante la corrección de las definiciones simplistas de la teoría del ritual. Carpenter analiza en detalle la influencia del trabajo de Harrison en las obras de estos autores y  muestra cómo la visión feminista de Harrison de la religión griega fue una inspiración para ellos.
[3] Diego Mariño Sánchez, Historiografía de Dioniso. Introducción a la Historiografía de la religión griega antigua, Tesis de doctorado, Geografía e Historia, Universidad de Santiago de Compostela, 2007, p.185.
[4] Ibídem.
[5] Randall Collins, (2005), Cadenas de ritual de interacción, Anthropos, 2009, p. 24.
[6] Collins, op., cit., p. 25.
[7] Collins, op., cit., p. 26.
[8] Patricia Cramer, art., cit.
[9] Lamentablemente, ninguna obra de Harrison ha sido traducida al español.
[10] Themis: A Study of the Social Origins of Greek Religion, Ancient Art and Ritual (1912),  Alpha and Omega (1915), Epilegomena to the Study of Greek Religion (1921) y la autobiográfica Reminiscences of a Student’s Life de 1925.
[11]Juan José Prat Ferrer, “El mito de la Magna Dea en la cultura contemporánea”, Revista de Folklore, Caja España/Fundación Joaquín Díaz. Leído el 11/12/09 en: http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=2175.
[12] Alfonso Reyes, Obras Completas, XVIII: Estudios Helénicos, (1966), México, Fondo de Cultura Económica, 2000 (2ª reimpresión) p. 154.
[13] Mariño, op., cit., p. 28.
[14] Mariño, op., cit., p. 183.
[15] José Carlos Bermejo Barrera, “Historia antigua: ¿Para qué? Vigor y decadencia de la tradición clásica” en Dialogues D’Histoire Ancienne, Vol. 10, Universidad de Besançon, 2003, p. 48. “Se decía en la Inglaterra victoriana (R. Jenkins, 1980) que la cultura clásica, que se ofrecía en Oxford y Cambrigde es algo que, una vez adquirido permite sentirnos superiores a los demás. Y ello era así debido al reducidísimo número de estudiantes de lenguas clásicas y a su alta extracción social que les daba el suficiente ocio como para no dedicarse a una actividad práctica. La vigencia de este modelo pasará a depender igualmente de la credibilidad no sólo de los valores democráticos y de la fe en la civilización industrial, sino también en la creencia de la superioridad de Europa sobre el resto del mundo, que se verá puesta en duda tras el proceso de descolonización que tendrá lugar después de la Segunda Guerra Mundial ”, art., cit., p. 36.
[16] Bermejo, art., cit., p. 49.

 Para quien quiere leer algo de Harrison, Ancient Age está disponible aquí:

file: / / / C: / Users / angie / Documentos / TESIS /% harrison% 20age 20ancient-h.htm

23 mar 2010

Por fin un libro con la historia de Marcela y Elisa

osé Carlos Alonso me llamó el otro día muy emocionado para darme la noticia: por fin el libro en castellano sobre esta rocambolesca historia que tantas veces he reinvindicado como punto de partida para la visibilidad lesbiana en España durante el siglo XX (tanto en mis artículos como en mi libro Yo no soy ésa que tú imaginas) y de la que José Carlos, siempre atento, me ha mantenido al día según avanzaban las investigaciones al respecto.
Cómo comentábamos él y yo el otro día ¿para cuándo la película? A ver si algún director/a le echa ovarios o cojones y se atreve a llevarla a la pantalla. No tendría nada que envidiarle a los best-seller de Sarah Waters, llevados a la pequeña pantalla por la BBC (El lustre de la perla (horrible traducción española), Fingersmith y más recientemente Afinity...).
Aquí va el artículo de cuatro páginas publicado en El País, cortesía de José Carlos en:
http://aflordepiel.wordpress.com/2010/03/14/elisa-y-marcela-mas-alla-de-los-hombres-narciso-de-gabriel-milhomes-marcela-y-elisa/#comment-558...
(Si vais al enlace de la página de José Carlos y pincháis en las imágenes, podéis aumentar el zoom de éstas y leer el artículo, yo no lo he consguido hacer...limitadilla que es una...)



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19 nov 2009

Visita de Gioconda Belli

No me lo puedo creer. Gioconda Belli está en España, en Alicante y no lo he visto anunciado en ninguna parte, ni siquiera por las redes de mujeres... ¿pero es sólo yo y cuatro locas más conocemos a Gioconda?
La poeta que expuso su cuerpo en el verso, que nos enseñó a no avergonzarnos de él y convirtió en poesía, nuestra regla, nuestro parto, nuestro orgasmo en una rima sin rima, danzando en el equilibrio del cosmos...
La mujer que nos sacó de la cocina y del jardín y nos metió en la guerrilla, en los caminos, en la selva, en la guerra de poder con quienes nos querían dominar...
Siempre hay algún libro que te conmociona las entrañas. Ese fue para mí La mujer habitada. Pero pocas veces la escritura completa de una autora o de un autor te cambia la vida. A mí me la cambió Gioconda. Con ella, tanto con su poesía como con su narrativa, no me sentí nunca más sola o extraña para mí misma; con ella me conocí mejor, cerré la puerta a mis complejos y desánimos por ser mujer y ser rebelde.
¡Gracias, Gioconda!
Hoy quizá tenga la oportunidad de verla y pedirle que me firme uno de sus libros, que ya están amarilleados de tanto tiempo que llevan en las estanterías de mi vida...
Estará en la Casa de Cultura de Alfaz del Pí a las 20:00.
Y para las que todavía estén a tiempo, mañana estará en el Aula de Cultura de la CAM (Avda. Dr. Gadea 1)...
Quiero compartir con vosotr@s un trabajo que le dediqué, hace ya unos años, en tercero de carrera y donde se combinaron dos factores, la disciplina y el placer, que me hicieron amar la carrera que había elegido, y me hicieron disfrutar lo indecible como investigadora y como mujer...
mujer habitada001
mujer habitada001....
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22 jul 2009

Escuela de Diosas

20-Julio-2009

Abren un oasis para la feminidad entre el caos

Kenya Ramírez

¿Cuánto poder tiene una mirada y una sonrisa coquetas o el sutil roce del cabello de una mujer? Aprender y aplicar el arte de la seducción, la creatividad y la belleza arquetípica sin una finalidad frívola y banal, es parte de lo que se enseña en la Escuela de Diosas, en la Ciudad de México.

En este lugar, las mujeres pueden convertirse en geishas y penetrar en la okiya (casa de geishas); aprender las artes de Sherezada con la magia de la palabra hablada, cómo convencer y reorientar las circunstancias en su favor.

Pueden ser amazonas del siglo XXI para descubrir las fuentes de poder y lograr cualquier objetivo; activar los dones de Afrodita para descubrir la belleza particular y la seducción; celebrar la menopausia y la feminidad a través del ritmo de las caderas, la suavidad de las manos y la ondulación del cuerpo.

Se trata de una escuela mexicana cuyo modelo educativo se sustenta en disciplinas formales, con docentes certificadas por el Ceneval y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

En Escuela de Diosas se trabaja el desarrollo femenino a través de lo corporal (danza), visualizaciones, meditaciones, rituales transformacionales, prácticas ancestrales, sicodrama, aprendizaje metafórico y círculo de mujeres en donde se charla y se intercambian experiencias, siempre observando lo que hacen las mujeres, sobre todo en la sociedad moderna.

Maricruz Pineda Sánchez, antropóloga, especialista en desarrollo femenino y fundadora de este centro educativo, explicó que el modelo parte de sus estudios con maestros de la tradición antigua rusa, prehispánica, árabe e hindú, así como con sicoterapeutas, profesores e instructores en talleres y seminarios en México, Estados Unidos, Canadá, España, Turquía, Egipto y Grecia.

“Usamos las estrategias que las mujeres de diversas culturas practican para acercarse a las facetas de su esencia femenina y utilizamos el significado simbólico de las diosas de la antigüedad para aprender”, afirmó.

Pineda Sánchez mencionó que la finalidad de su escuela es abordar las problemáticas de la mujer moderna a través de talleres para conseguir equilibrio emocional, seguridad y autoestima.

“Lo femenino ha sido hecho a un lado, estamos masculinizadas en nuestro arreglo, nuestro tiempo, nuestras carreras y en los retos por una cuestión cultural.

“Las mujeres tenemos la necesidad de seducir y no estoy hablando sólo de la seducción sexual hacia un hombre; tenemos el poder de desarrollar un gran carisma, de abrir espacios con una sonrisa, una actitud coqueta y hoy en día rechazamos todo eso porque nos parece que es indigno ejercer esos recursos para obtener beneficios”, señaló la antropóloga.

Para Maricruz la danza árabe es esencial en la enseñanza. Quienes la practican se sienten más contentas y en armonía, además de que aumentan su seguridad y autoestima y generan un redescubrimiento de su lado femenino, y de las curvas de sus cuerpos.

A la Escuela de Diosas acuden mujeres entre siete y más de 70 años y su metodología también se aplica en universidades como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, como una herramienta formativa para la autoestima y seguridad de las alumnas.

“Vienen amas de casa, universitarias, niñas de siete años, ejecutivas, mujeres que trabajan en ambientes masculinizados, que se sienten agobiadas, metidas en lo rígido, lo fuerte, en lugares donde no puedes expresar lo femenino; mujeres que usan traje sastre, cabello corto, sin joyas para desempeñar sus labores”, agregó la experta.

30 jun 2009

Una walkiria motorizada

Hace tiempo que quería presentaros a una gran compañera en estas lides del feminismo y la cultura, una mujer que envidio profundamente (porque tiene el trabajo con el que he soñado siempre) y admiro sin restricciones porque ha hecho de su vocación su oficio.
Por fin hoy, fisgoneando en su blog, me he enterado que ha colgado un pequeño reportaje que le hicieron el otro día en Punt 2 y con él hago su presentación oficial en mi blog (más vale tarde que nunca). Heidi y yo siempre nos encontramos en grandes (o a mí me lo parecen) eventos relacionados con mujeres: jornadas lésbicas, feministas, en el women worlds... Pero también me la encuentro en el correo con sus "cartitas" (resúmenes con pequeña crítica incluida de lo recién publicado en literatura de mujeres), que me llegan sin falta cada cierto tiempo haciéndome saber cómo anda la ninguneada susodicha en el país de los machos académicos, lo que se agradece mucho porque no es una tarea que mucha gente se dedique a hacer. Y es que, como no me canso nunca de repetir, quien menos conoce a las mujeres son las propias mujeres. Si queréis recibir sus cartitas, no tenéis más que pedírselo por email.
Si alguna vez queréis conseguir un libro especial, probad con Heide... A mí, hasta ahora, no me ha fallado nunca y no soy fácil de contentar.
Para más señas
sidecar@digitel.es
http://sidecarlibros.blogspot.com




21 jun 2009

Vandana Shiva: hambre y hartazgo

Vandana Shiva lleva toda la vida luchando contra el monocultivo de la tierra, pero también de la mente. Nacida en el norte de la India, Shiva inició su formación como Física cuántica, pero pronto comprendió que había muchas batallas pacíficas que librar contra la injusticia y la codicia y que las mujeres debían tomar la batuta.

Ahora, a sus 56 años, es filósofa, ecologista, escritora... y sobre todo una activista contra la destrucción de la naturaleza y «la miseria que acarrea un sistema de producción de alimentos. Hace unos días, Shiva ha recibido el Premio Internacional 'Yo Dona' por su labor humanitaria, uno más que sumar a la larga lista en la que también está el Premio Nobel Alternativo, en 1993.

Pregunta.- ¿Qué le hizo cambiar el rumbo como física?

Respuesta.- Mi padre era conservador medioambiental en un valle del Himalaya, pero el cambio fue en la Universidad, donde me hice voluntaria del movimiento Chipko. Eran mujeres que protegían los árboles. Al acabar los estudios creé una ONG de investigación independiente porque me di cuenta de que quienes cortaban los árboles eran quienes hacían los informes, y el resultado siempre era a su favor. La gente necesitaba sus propias investigaciones. El lema era que había que dejar de robar a la Naturaleza y que debía hacerse desde una perspectiva femenina. Y se basaba en que el conocimiento es necesario para la acción en defensa de los derechos de ambas. Yo soy física, pero ese título no basta. A menudo, los expertos bloquean las acciones porque saben mucho de un tema y no son conscientes de lo que no saben. Por ello es importante escuchar a todos, a la gente normal, a las mujeres, aunque no tengan títulos.

P.- Luego creó la ONG Navdanya, opuesta a los cultivos transgénicos.

R.- Sí, su fin es proteger la biodiversidad y las semillas, cuyo conocimiento ancestral siempre ha estado en manos de las mujeres. Han sido 25 años de duro trabajo para ayudar a los pequeños granjeros a cultivar semillas orgánicas. Y ahora consiguen mejores resultados que quienes plantan los transgénicos de Monsanto. Con la amenaza del cambio climático, estas semillas del banco de Navdanya son la solución y no están patentadas. Cuando hay ciclones o sequías, las repartimos a los campesinos, a medio millón de personas. Además, son mejores para los consumidores que las que vienen de Occidente, cuyos frutos no tienen sabor. En nuestro banco tenemos semillas que combaten el cambio climático y vegetales de infinidad de clases: 20 tipos de patatas, 10 de berenjenas, etcétera.

P.- ¿Qué es el ecofeminismo?

R.- Contar con la conciencia verde de las mujeres para evitar el binomio entre dominación y destrucción. La percepción masculina es que se puede mantener parte del medio ambiente y destruir la otra. Y si surgen problemas, se buscan soluciones. La perspectiva de la mujer es social. Se basa en la conexión entre el derecho a la alimentación de todos y la protección de la naturaleza. Si un niño tiene cáncer porque el agua está contaminada, sabe que hay que luchar contra lo que lo desencadena. Y como ejemplo, las mujeres que lucharon contra Coca-Cola en Kerala por ensuciar su agua potable, o las de Bhopal. Son las últimas expertas en supervivencia.

P.- ¿Hacia dónde cree que va la producción mundial de alimentos? R.- La alimentación de la Humanidad cada vez depende de menos alimentos (soja, arroz, trigo y maíz). Y es porque unas pocas multinacionales controlan todas las semillas. Patentan una semilla de maíz y la distribuyen por el mundo. El segundo cambio importante es el comercio. La globalización no ha significado el libre comercio de comida de unos países a otros; al contrario, se aplasta a los países que pueden producirla. A cambio, mil millones de personas pasan hambre. En un mundo que produce más comida que nunca, en India el consumo per cápita ha caído de 270 kilos al año a 150 kilos, menos que en la gran crisis alimentaria de Bengala [1945]. Hoy el 70% de los niños están mal nutridos y las mujeres están anémicas porque plantan semillas sin hierro. En Navdanya tenemos un plan de nueve semillas, que son las básicas para la vida.

P.- ¿Y qué fue de la famosa Revolución Verde en India? R.- Hoy hablar de Revolución Verde cómo solución es absurdo. Ya lo escribí en 1984. Incluso en Punjab, donde se vendía como un éxito, creció el terrorismo acuciado por el hambre. Los campesinos tomaron las armas y murieron 30.000 personas. Incluso el conflicto mató a Indira Ghandi. La Revolución Verde sólo produjo más arroz y trigo porque hubo más irrigación. Lo malo es que se usan pesticidas para semillas transgénicas a las que no afectan esos productos. Y las familias se endeudan al comprar estos productos. Hipotecan hasta las tierras. Hoy, quienes pasan más hambre son los productores de comida porque no pueden comer lo que han sembrado. La industria química, la revolución verde y los transgénicos se basan en la muerte. Lo venden como milagroso, pero cuando sustituyes ciencia por mitología, nunca puedes saber si tus colegas científicos te van a mentir. Y la Revolución Verde es en un mito.

P.- ¿Cree que los científicos tienen responsabilidad?

R.- Por supuesto. La responsabilidad está desde el científico que en su laboratorio hace una semilla que afectará al medio ambiente, hasta los políticos que redireccionan hacia los transgénicos presupuestos que deberían ir a la agricultura orgánica.

P.- Un cambio es que ya no se venden como el fin del hambre, sino la solución al cambio climático.

R.- Es verdad. Y lo que hacen es robar el conocimiento que los agricultores consiguieron durante milenios, y también la naturaleza. Venden trigo de bajo gluten, o arroz basmati, o el neem, como sus inventos. Pero ya existían. Y cuando cambias un gen en una planta, no sabes cómo va a afectar a los demás, si saldrá una planta inestable. Pero como hay pánico al cambio climático, ofrecen la solución milagrosa.

P.- ¿Y transgénicos sin patentes?

R.- Incluso así los científicos independientes deberían comprobar que no tienen riesgo. Porque ni siquiera producen más. Monsanto dijo que sus semillas de algodón darían 50.000 kilos por acre en cada cosecha, pero nosotros hemos seguido todo el proceso y realmente son 400. Ahora, un informe de la ONU, en el que 400 científicos han trabajado durante cuatro años, compara los resultados de la agricultura transgénica, la de la Revolución Verde y la orgánica y han comprobado que los mejores resultados se dan en la última. Lo que pasa es que se potencia la agricultura industrial frente a los jóvenes que quieren volver al campo.

P.-El Gobierno español apoya a los transgénicos. Tenemos 80.000 hectáreas plantadas...

R.- Yo le diría que se fije en sus vecinos (Francia, Hungría, Austria) que los han vetado. Los españoles se merecen más y mejor de lo que tienen. El Gobierno debería protegerles de los transgénicos y falla al no hacer investigaciones independientes sobre sus efectos. Pero como no hay regulación, proliferan.

Rosa M. Tristán

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/19/ciencia/1245432168.html

10 jun 2009

Piedad de rompe y rasga

¡Me encanta esta mujer! Los tiene bien puestos (los ovarios)

La negociadora "Piedad Córdoba"

Polémica, impulsiva y políticamente incorrecta, la senadora colombiana Piedad Córdoba se ha convertido en la enemiga número uno del presidente Alvaro Uribe. Sin embargo, pocos podrían reprochar su incansable trabajo a favor de la liberación de los rehenes de la guerrilla de su país.
“Oiga, hermano; ¿cuál es el problema? La única responsable de la gira soy yo.” La leyenda dice que así le contestó Piedad Córdoba al comandante del grupo guerrillero Ejército Popular de Liberación que la secuestró en 1990, mientras hacía campaña en el norte colombiano. Habían encañonado a un abogado que viajaba con ella y pensó que, si no actuaba rápido, los matarían a los dos.
Así que la actual senadora no tuvo mejor idea que ponerse la boina que el guerrillero maoísta llevaba encima mientras le hablaba en tono desafiante. Afortunadamente, al guerrillero la actitud de Córdoba le pareció graciosa y a los pocos minutos los liberó. No sería la última vez que Córdoba se mostraría “bocona”, uno de los pocos términos felices con los que la prensa colombiana se dirige a la senadora antiuribista, la más tenaz intermediaria en las gestiones de paz entre las FARC y el gobierno de Alvaro Uribe y que posibilitaron la liberación de Ingrid Betancourt, entre otros rehenes.
Esta semana, esta imponente señora de turbante volvió a ser noticia al denunciar que las amenazas a familiares de los integrantes de organizaciones paramilitares extraditados en Estados Unidos impiden el avance de la polémica Ley de Justicia y Paz, impulsada por Uribe y que contempla penas mínimas para delitos como asesinato a cambio de la desmovilización de estos grupos de extrema derecha.
El encuentro entre la senadora y dos ex paramilitares sorprendió a muchos, sobre todo porque marca la desesperación y aislamiento de estos hombres acusados de planear miles de asesinatos en Colombia, entre ellos el de la misma Córdoba, que escapó por un pelo de morir acribillada en dos oportunidades.
Según la legisladora, que con el encuentro con aquellos que ordenaron su secuestro en 1999 ha vuelto a posicionarse como una de las máximas activistas por la paz de su país, no existen mecanismos de cooperación judicial entre los dos países para que los paramilitares sigan proveyendo información clave sobre sus crímenes. Sin embargo, para algunos analistas, su gira por Estados Unidos –que incluye conversaciones con parlamentarios– no tiene nada de altruista, sino que se debería a un intento para negociar una convergencia entre los diezmados paramilitares y sus otrora rivales, las FARC.
En medio de estas intrigas, Córdoba es acusada, junto al presidente venezolano Hugo Chávez, de actuar como “vocera” del grupo guerrillero, lo que no sólo ha socavado sus sólidas credenciales como intermediaria, sino la liberación de rehenes como Pablo Moncayo, joven militar del ejército colombiano secuestrado por las FARC hace once años y cuyo cautiverio parecía tener los días contados en abril pasado. Pero en su caso Uribe se niega a ceder ante las FARC, que para liberar a este rehén exigen la presencia de Córdoba, enemiga acérrima del presidente colombiano. Córdoba y los padres de muchos secuestrados acusan a Uribe de anteponer odios personales –ha acusado a las FARC de asesinar a su padre– por encima del bienestar de los rehenes.

“Por Dios, Piedad, hay cosas que se pueden pensar, que pueden incluso ser ciertas, pero que una parlamentaria no debe decir.” Con estos términos se dirigía el periodista Julio César Londoño, del diario colombiano El País, a Piedad Córdoba, a la que reprochaba de haber tachado de “mafioso y paramilitar” a Uribe ante funcionarios extranjeros. Sin embargo, el columnista reconocía también el coraje de esta mujer en el conflicto armado más complejo y antiguo de Latinoamérica, en el que se enlazan gobernantes, narcotraficantes, guerrilleros y paramilitares y que desde 1964 ha dejado un saldo de más de 200.000 muertos.
Hija de un maestro negro y una rubia de ojos claros de Medellín, esta abogada egresada de una universidad católica de su ciudad empezó a militar en movimientos de izquierda desde muy joven. “Por mi perfil rebelde y contestatario, yo debería haber estudiado en la Universidad Nacional”, contaba Córdoba en un reportaje.
La futura abogada tenía antecedentes como instigadora de rebeliones en el colegio secundario que inquietaron a las autoridades de la Universidad Pontificia Bolivariana, de donde sin embargo egresó con honores. “Mi permanencia allí fue contradictoria, pero al mismo tiempo fecunda, pues en medio de un ambiente de discriminación y de rechazo, yo comenzaba a saber qué me gustaba y, sobre todo, a saber elegir en la vida”, recordó. Sobrina de un dirigente del Partido Liberal –centroizquierda–, entró a la política de la mano de William Jaramillo Gómez, quien más tarde se convertiría en alcalde de Medellín. Córdoba llegó a ser su secretaria privada, lo que luego le allanaría el camino al Parlamento, cuando su padrino político anunció que no buscaría la reelección como senador. En 1994, Córdoba fue electa en la Cámara alta del Congreso. Allí comenzó una larga labor legislativa a favor de las mujeres, las minorías sexuales y la comunidad afrocolombiana.

En 1999, Carlos Castaño, por entonces el máximo líder paramilitar, la mantuvo secuestrada varias semanas por presuntos vínculos con el ELN. La primera vez que Castaño la fue a ver, “se sentó en una mesa, y me dijo: ‘Ah, por fin; aquí tenemos a la negrita’. Era el mismo tono burlón y peyorativo con que siempre han tratado a los negros en Colombia”, recuerda Córdoba. A los pocos días, y gracias a una intensa presión internacional, Castaño la liberó. Enseguida, Córdoba reunió a sus tres hijos y se los llevó a la embajada canadiense, donde pidió asilo. Pero el exilio no estaba en sus planes y a los seis meses decidió cambiar el frío y civilizado invierno canadiense por el caos de su país.
Dejó a sus hijos en el Norte para abocarse a su trabajo en el Senado, pero los intentos de asesinato no amainaron: en un shopping intentaron balearla, y en las cercanías de un estadio, su camioneta quedó perforada a balazos. Años más tarde, y ante la sorpresa general, Uribe aceptaba que su más feroz opositora y su turbulento vecino, Hugo Chávez, facilitaran un acuerdo de intercambio humanitario con las FARC. Por entonces, la senadora viajó a Caracas para entrevistarse con el presidente venezolano y dos representantes de las FARC. Las fotos del encuentro fueron divulgadas y allí se veía a Córdoba con la boina de uno de los guerrilleros en la cabeza y charlando distendidamente con ellos, lo que causó controversia en la opinión pública. Cuando el ejército abatió a Raúl Reyes, el gobierno colombiano aseguró haber encontrado en la computadora del líder guerrillero varios correos electrónicos entre este y la senadora.

Al igual que Chávez, a quien muchos llaman su “concubino político”, esta mujer de 53 años provoca las reacciones más virulentas. A contramano de sus pares, que eligen rigurosos trajes sastre para asistir a reuniones y esconden sus liftings y aplicaciones de colágeno, Córdoba reivindica públicamente sus numerosas cirugías plásticas mientras usa turbante, mucho maquillaje, joyas tintineantes y vestidos con motivos africanos, lo que nunca termina de caer bien entre la dirigencia colombiana. “Soy mujer, soy negra, me dedico a la política, estoy acostumbrada a que me insulten”, decía hace un tiempo esta feminista radical al diario Le Monde. Desde hace doce años, “Córdoba la Negra”, como la llaman sus colegas y rivales, “ha contribuido a modernizar el debate político y la legislación colombiana al introducir cuestiones sociales como los derechos de las mujeres, los homosexuales y los descendientes de africanos”, indica la cineasta Clara Riascos, entrevistada por el diario francés.
Por otro lado, los que la conocen mencionan su verborragia, sus acusaciones impulsivas, su falta de diplomacia y espíritu táctico, lo que la convierte en una mujer muy detestada en la política de su país. Sin embargo, muy pocos podrían objetar su trabajo a favor de la liberación de los rehenes de la guerrilla colombiana. A pesar de sus discutibles métodos nadie podrá acusarla de no haber intentado todo por la pacificación de su país.

Por Milagros Belgrano Rawson
Fuente: Página/12
Fuente: http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com/2009/06/la-negociadora-piedad-cordoba.html

2 jun 2009

Dos flores literarias de mayo (II)


"Y tu lengua será la palabra de la luz y tu palabra,
pincel de flores, palabra de colores
que con tu voz pintará nuevos códices"


Mi segunda flor literaria es Malinalli, o Malintzin, o, como fue universalmente conocida "la Malinche". Sin embargo, aunque se crea popularmente que se le puso este "apodo" por ser la amante de Cortés, es al contrario, a Cortés a quien se conocía como "malinche", por ser, para los indígenas, incapaces de pronunciar la r de su apellido,"el que va con la señora Malinche". Así que el título es un poco hermafrodita y contiene tanto al guerrero y conquistador masculino como a la delicada y cantarina princesa que lo hechizó con su palabra.
Malinalli es otra de esas grandes mujeres y diosa de la palabra (en su caso la oral) que desconocemos "gracias" a la Historia y cuya historia se ha contado hasta la saciedad en múltiples versiones. Sólo hay que asomarse a la impresionante bibliografía existente sobre ella. Como a todas las diosas, lo que el patriarcado ha pretendido eliminar o disfrazar o tergiversar, se olvida ante la fuerza y el vigor de su presencia a lo largo de los siglos. Y es en este siglo 21, cuyos dígitos suman 3, que es el número mágico de la Diosa y expresión de su triple faceta, cuando las diosas renacen con una nueva piel, de serpiente renacida bajo el signo de venus y no de marte porque proclaman el amor y no la guerra, el equilibrio y no la competición, la flor y no la sangre.
Hacía mucho que no leía a Laura Esquivel y empecé con cierto temor a la decepción la lectura de Malinche (Suma de Letras, 2005, una nueva buenaventura porque la fecha de publicación suma 7, también número mágico donde los haya). La verdad es que lo hice más por la tesis que por iniciativa propia. Pero no sólo me ha servido muchísimo para mi trabajo de tesis, sino que Laura me ha inundado de nuevo, como me inundó con su agua para chocolate, que todavía, después de dos décadas de la primera edición y diecisiete años del estreno de la película, aún no me ha dejado secar del todo el corazón.
No voy a decir que Maliche me haya impactado tanto porque mentiría. Tanto se ha escrito sobre la traductora de náhuatl, como amante de Hernán Cortés o como de traidora a su pueblo, que semejante peso muerto influye siempre de alguna manera a cualquier acercamiento.
Pero si te la envuelven en espiritualidad de la Diosa, en respeto y veneración por la palabra de las antepasadas, en re/visión de los dioses que has terminado por despreciar (como Quetzalcoatl) y en un conmovedor viaje interior que termina en el dulce regazo de la Inevitable agua sagrada... cambia mucho la percepción.
Así que, espero que mis palabras sirvan para recuperar tanto a Maliche como a Laura Esquivel para quien la haya perdido o parcialemente olvidado...

31 may 2009

Dos flores literarias de mayo (I)


Último día del mes de las flores, muy prolífico en lecturas.
Aparte de bodrios impresionantes que tengo que leerme para la tesis y que no voy a nombrar para no herir susceptibilidades (lo que a mi me parece un tostón puede parecerle el colmo de lo interesante a cualquier otro lector/lectora), he leído un montón de buena letra, de la que selecciono un par de joyitas. Lo que si no me resisto a hacer notar es que sobre la Diosa se han dicho tantas barbaridades como sobre la gravedad de las hormigas (si es que se ha dicho alguna), pero claro, hay que leérselas todas toditas, igual que hay que leerse las cosas buenas.
Bien, para resarcirme un poco de tanto árido ensayo estoy leyendo mucha novela, buena y mala, que lo busco es entretenimiento y evasión y no discrimino comercialidades de genialidades. Dos flores de distinto colorido y textura quiero destacar de toda esa mezcolanza que ha sido mi mayo novelero, dos personajes que en algún momento significaron algo para mi promiscuo corazón literario: Wallada al- Mustakfi y Malinalli la Malinche. Dos princesas, una árabe andalusí, la otra precolombina, dos rebeldes más de mi larga lista de mujeres reseñables.
En aquellos tiempos, que ya me parecen tan lejanos como el propio Al Andalus, en que estudiaba filología árabe me enamoré de la primera. Cómo no, gracias a sus versos, a su palabra, pero también gracias a su borrosa imagen que la Historia (la de los hombres) apenas había dejado perfilar, cuatro cicateros datos que la perfilaban en todo su misterio como "la amante" de Ibn Zaydun ("excelso poeta andalusí" que se hizo famoso contando sus amargas penas por el abandono de Wallada en las ruinas de Medina Azahara), la que se mofó hirientemente de él por el motivo más viejo de las guerras amorosas: el despecho por unos cuernos.
Pero Wallada, naturalmente, era mucho más que eso, como pude averigüar investigando un poco sobre ella. Era una de las últimas princesas del califato de Córdoba, hija de también uno de los últimos califas, disoluto, cobarde e ineficaz gobernante, que huyó disfrazado de mujer para no ser asesinado en su propia corte y acabó muriendo envenenado unos días después. En aquella Córdoba convulsa, donde moría una forma de vida y renacía otra, ella supo encontrar su momento y su gloria. Se quitó el velo, se convirtió en escritora poeta famosa y abrió el salón literario más visitado de la ciudad, donde se encumbraban y se estrellaban los poetas de la época (como hiciera siglos más tarde Colombine, pero con más estilo, que Wallada, al fin y al cabo, llevaba el buen gusto en los genes). Yo, fascinada, hice un trabajo de asignatura de aquellos en que me dejaba la piel y el corazón, desesperada por no encontrar bibliografía y concluyendo que Wallada, más que un personaje histórico, era un personaje de novela, de una novela que cuando tuviera tiempo y dinero para visitar Córdoba y esacarbar en archivos y documentos, escribiría reflejando todo el ocaso de la gloriosa urbe califal y el meteórico ascenso de la que renunció a sus previlegios principescos a cambio de ser una libre ciudadana dedicada a la poesía.
Wallada alternaba sus amores femeninos con los masculinos y eso la hacía aún más enigmática, pero de eso no se hablaba mucho en la bibliografía; Wallada discutía con filósofos y políticos, pero tuvo celos de una esclava negra; Wallada escribía poemas de extrema calidad formal, al más puro estilo clásico árabe y se desahogaba escribiendo poesía obscena, como la que le dedicó a Zaydun y que resulta lo más sincero y divertido de su escasa producción conservada.
Ah, pero mi proyecto se quedó en una carpeta azul, destiñéndose con los años y lo único que saqué de beneficio fue el flamante diez que me pusieron por el trabajo (que no está nada mal tampoco). El otro día, rebuscando en la biblioteca algo para mi solaz aparece en una estantería mi proyecto, pero escrito por otra mujer, Matilde Cabello, y escrito, por supuesto, de manera totalmente diferente: Wallada, la última luna (Almuzara, 2005).
Matilde ha escrito una novela poemática y se ha centrado en los interiores de Wallada, yo quería escribir una novela histórica, que testimoniara toda una época (a ambiciosa no me gana nadie, por eso amarillean mis carpetas de proyectos). Debo decir, sin embargo, que la Wallada de Matilde y la mía son la misma. Es curioso como, sin conocernos de nada, ella y yo nos hemos imaginado la misma mujer: una diosa de la palabra que detenta su poder en el decir y en el no decir y paga sus deudas con el destino por lo no dicho. Esto último puede parecer un galimatías, pero algo tengo que decir para que leáis la novela, que es, por otro lado, bellísima. Será que es la propia Wallada la que nos ha visitado a las dos disfrazada de musa andalusí.Más sobre Wallada: http://www.webislam.com/?idt=9693

15 abr 2009

Lecciones de feminismo a golpe de azada

El feminismo no es solamente discurso teórico. De eso sabe mucho Marta Orts, mi amiga entrañable y de la que me siento profundamente orgullosa. Ella, aunque no lo sepa o no se lo crea, hace feminismo todos los días, el mejor de todos, el que cuesta el sudor de la tierra y huele a rocío de la mañana.
Aquí tenéis una entrevista que le hicieron el pasado día 5 en el suplemento dominical del diario Información:

Marta Orts Llinares. Tesorera contadora de la Comunidad

de Regantes de La Vila

Primera mujer miembro de una comunidad de regantes, sostiene con firmeza que el agua es incolora, es decir, que no debe tener color político. Está empeñada en mantener su precio para los regantes y, si es posible, bajarlo.

Su obsesión: suprimir gastos innecesarios.

Su objetivo: que la agricultura sea rentable.

Rebelde con causa y mujer en un bancal de hombres Vilera, hija de médico y cuarta de cinco hermanos, colgó los estudios de Medicina «por rebeldía y para vivir a mi aire, aunque eso me costó que mis padres dejaran de hablarme y tener que mantenerme por mis propios medios». Ha trabajado en la banca, la hostelería y llevando la animación cultural de un camping en La Vila, hasta que el ladrillo acabó con él y la mandó al paro. Lleva poco más de un año metida en la agricultura «pero recurrí a un ingeniero agrónomo jubilado para que me enseñara lo que hay que saber, y cada día sigo aprendiendo en el bancal». Optimista, imaginativa y valiente, vive sola en un vergel de azahares con su perra labradora, sus gallinas, un pavo real «y los ratolines de la leña, que no son ratas sucias sino animales limpios y simpáticos». En enero fue elegida Tesorera Contadora de la Comunidad de Regantes de Villajoyosa; era la primera mujer que se metía en un bancal históricamente de hombres «pero si era comunera tenía derecho a ser votada». Y la votaron: olé.


Tres meses al frente de los dineros de la Comunidad de Regantes, ¿la toman en serio los hombres, a pesar de ser mujer?

La verdad, a mí me tratan con mucho respeto. Tengo cincuenta años, soy una tía muy seria y soy comunera como lo es cualquier hombre.

Y no necesita uno al lado para vivir: su casa entre limoneros y naranjos es una gloria.

Esto fue escuela después de la guerra, con una mujer que enseñaba a leer a los críos de los agricultores. La he equipado reciclando cosas, incluso mallas de antiguas carneras. Es muy sencilla, pero aquí soy feliz. Lo mismo que de niña, que vivía con mi abuela en una casica y andaba por el bancal en pelota.

Dicen que la infancia es la patria del hombre.

Mi patria es La Vila. Y quiero que la especulación del ladrillo no acabe con sus campos.

Pero la tierra no es rentable.

Lo será. Tendrá que serlo, porque el futuro está en la agricultura: las casas se venden o no, pero la gente tiene que comer siempre.

¿Por eso se ha hecho agricultora ya de mayor?

Lo decidí al perder mi último trabajo; les propuse a mis hermanas que me pagaran por llevar las tierras lo mismo que cobraba en el paro, y aquí estoy.

Pero no sabía nada del tema.

Se aprende echándole amor y ganas. Y oyendo a los que saben: los viejos son un tesoro.

Y los que saben confiaron en usted a pesar de eso, qué cosas.

Ni me lo creía. Estaban allí, con su vaso de vino y su plato de queso; todos hombres menos una propietaria de tierras, mi hermana y yo. Me presenté para la Junta… y salí. Yo pertenezco a una familia de patriarcas, mi abuelo tenía la fábrica de salazones Lloret y Llinares, tuvo tres hijas y nunca formaron parte de la empresa porque tenían la Ley Sálica. Y mi padre, con cuatro hijas, no paró hasta que el quinto fue un varón. Las chicas, si no te casabas y les dabas nietos varones, defraudábamos. Mi padre aún me echa en cara que he vivido por mi cuenta 33 años, «te saliste de la foto», dice. Pero yo me desmandé, soy muy rebelde.

Rebelde con causa. Y superviviente nata, por lo que veo.

Con el primer paro que cobré después de trabajar en una caja de ahorros aproveché para estudiar en Valencia un módulo, que suena muy bien pero no me ha servido de nada: técnico especialista en salud ambiental.

Hice las prácticas en el Ayuntamiento de Silla haciendo inspecciones con un biólogo que cerró un montón de fábricas por vertidos a la Albufera, y al volver aquí me apunté en el paro y en la oficina no encontraban el código donde ponerme. Así que me fui a vivir con mi tía, la que estaba con mis abuelos cuando mis padres, con tres meses, me «regalaron» hasta los siete años, antes se hacían esas cosas. Parezco Heidi, ¿eh?

Siga, siga, que es una pasada.

Yo vivía salvaje en el bancal, me quitaba la ropa y en bolas cogía los pajaritos con las manos. Iba al colegio al hospital, con unas monjitas que en Navidad les llevábamos una gallina, y en el pueblo, a un guardia que le llamaban El Carabassa lo puteaba cruzando una vez y otra la carretera general para que él tuviera que parar el tráfico, ¡Marteta, ché, que eres un dimoni!, me chillaba. Enfrente estaba la cárcel y yo me hice amiga del Dieguet, un preso muy borracho que estaba allí por falsificador, y le daba mi bocadillo. De mayor sigo teniendo un punto raro, claro.

Eso no es defecto. Cuénteme qué hacía en el camping.

Trabajé en el último que quedaba de los cuatro que hubo, porque los señores constructores decidieron destruir un paraje precioso. Nos vendieron como un equipo de fútbol, el terreno, el camping y los empleados, y trabajábamos para una constructora de Valencia que nos puteó hasta que nos tiraron a todos. Yo hacía actividades para niños y mayores, convencí a los dueños del supermercado para que nos hicieran un salón y allí inventaba de todo; antes hacía las actividades en el bar y me inventé un método para enseñar español a los extranjeros, tengo fotos de todos con su libretita y liados en una manta porque hacía frío. Al final quitaron ese camping también, y me fui al paro.

Y del paro, al surco.

La mejor decisión de mi vida.

Cogí a Miguel, un amigo mecánico de motos con la mujer en el paro y una hija de cuatro años, y a Bartolo, que tampoco tenía idea de agricultura. Llamé a otro amigo mayor ya retirado, ingeniero agrónomo, y le dije: explícanos lo que tenemos que hacer. Y así, pateándonos con él los bancales, aprendimos. Me levanto antes de salir el sol, y desde hacer un caballón a podar lo hago todo. Nunca en la vida yo había regado y el primer día nos fuimos a ver las acequias y a limpiarlas y repararlas, que fue un trabajo de la hostia pero había que hacerlo, porque a las ocho de la mañana del día siguiente me daban el riego y el agua no se puede desperdiciar.

Hacer caballones contra reloj debe ser trabajo duro.

Es duro, pero no vas a dejar que se te escape el agua; y hay que andar vigilando que no te la roben de camino, que eso pasa también porque desde donde la sueltan hasta tu tierra hay un trecho, y desde que sale la estás pagando tú.

¿A cuánto, por cierto?

A 9 euros y pico la hora. Y me pienso matar para que no suba más, y si es posible, que baje.

Ahí hay muchos intereses: la construcción, el golf…

El que la quiera para golf o piscinas que la pague más cara si quiere, él puede. Los comuneros la queremos para regar.

Bueno, La Vila no es La Vega: ustedes tienen el Amadorio.

Que ahora mismo está hasta los bordes, sí. Y la balsa Alfondons de 330.000 m3 que hemos inaugurado hace poco, y agua de la depuradora también. Aquí agua tenemos, lo que hay que hacer es gestionarla bien.

Y cuando llueve como estos días, miel sobre hojuelas.

Pues fíjese que a mí me pilló recién regado. Había llovido poco, metí la mano en la tierra, vi que no había calado y cogí la tanda, porque con los naranjos y los limoneros en flor no se puede dejar que pasen sed. Al día siguiente cayó la que cayó, y están los bancales de barro que no hay quien entre.

¿Aquí riegan a manta, como

es tradicional en la provincia?

Sí. Y una de las cosas que deberíamos implantar es la instalación del goteo, que medioambientalmente es mejor. Hay empresas que lo tienen pero son poquísimas porque es caro, y además las costumbres arraigadas es difícil cambiarlas.

Y si el cambio lo propone una mujer, ya ni te cuento.

La Comunidad de Regantes es del 1800 y nunca había habido una mujer, yo la única. Lo primero que hice fue leerme las ordenanzas que son del 64, muy fuerte. Los sistemas hoy son otros, las construcciones han influido muchísimo en el agua y a nosotros no nos tiene que costar más regar. Ahí habrá que hacer cambios también.

Con dos ovarios, diga usted que sí. ¿Qué más se propone?

Que no se gaste un céntimo en chorraes. Querían hacer una página web y me negué, ¿para qué, si la mayoría de los agricultores no tienen ni ordenador?

Que se incorporen nuestros datos en la web oficial que está subvencionada hace muchos años, actualizándola con fotos de La Vila y nombres para que nos conozcan y sepan lo que hacemos. En una Junta cada uno tiene su función y yo como tesorera contadora tengo mi responsabilidad: aquí lo que importa es el agua. A los agricultores lo que nos importa es que esté barata, y punto pelota.

Del agua están haciendo bandera muchos políticos.

Ése es otro tema: el agua es incolora, ¿sabe lo que le quiero decir?

Que no tiene color político.

Que no se le puede dar ninguno. La palabra «comunidad» quiere decir que el agua es de todos por igual, y punto.

Pero el turismo pide cada vez más agua, es insaciable.

De momento aquí está todo parado. Se habla mucho de los planes parciales, que han hecho ya veinte mil, las tierras que han quedado dentro de ellos las están abandonando y

al final todo está parado, coño, ni hacen ni dejan hacer. La gente no se atreve a labrar ni a regar porque no sabe si al final podrá coger la cosecha o no. Los que vienen a comprar limones, que no son los mismos limones si se riegan y se abonan que si no se hace, tampoco quieren entrar en los bancales a cogerlos con hierba hasta el pecho, todo es poner pegas. Yo me pongo negra: sí, están las tierras que dan lástima pero es lo mismo en toda la costa. Y lo entiendo, ¿eh?, porque es que ya no sacan ni para comer.

En «Tengo una pregunta para usted» un abuelo le espetó a Rajoy que al agricultor le pagan una miseria y en los mercados se vende a precio de oro.

Sí, los intermediarios se lo llevan todo; pero no parece que nadie tenga intención de impedirlo. Ver los campos con una alfombra de naranjas en el suelo porque no se han recogido te encoge el alma, pero nadie mueve un dedo para evitarlo.

Y exigir más agua de otras cuencas para poder hacer más urbanizaciones no nos da muy buena imagen, ¿verdad?

Ni en España ni en Europa, que ya ha amenazado con retirar las ayudas por la depredación urbanística. Pero en esta tierra no escarmentamos.

Alicante tiene una Vega y un Vinalopó con sed, ¿qué piensa de los trasvases?

Mire, yo de todo esto no estoy muy informada, ¿eh?, pero todo lo que sea para mejorar y en beneficio del agricultor, conforme. Lo importante es abaratar el agua y que no nos falte. Lo demás, los politiqueos que se traen unos y otros, me los paso por ahí ¿me entiendes?

Alto y claro. Por cierto, su zona tiene menos problemas de agua que otras de la provincia.

Afortunadamente, sí. Pero como regantes, nos sentimos completamente solidarios con todos los demás agricultores.

¿Nueve euros la hora de agua es cara o barata?

Son 9 y pico, y es cara para nosotros. Oye, si quieren hacer campos de golf y hoteles que lo paguen ellos, coño. Ése es un mundo aparte que no tiene nada que ver con el nuestro.

Y que no le despierta gran simpatía, no lo tiene que jurar.

Yo no estoy en contra del progreso; de la destrucción de la tierra y la especulación, sí.

Más de uno pensará que es usted un bicho raro.

¡Bueno!, ya estoy acostumbrada a eso. Tengo un primo albañil que tiene una pequeña constructora y a veces me llama para comer y en el bar de obreros al que vamos no hay una mujer, llego con la ropa de estar en el bancal y todos me miran como diciendo: esta tía, ¿qué hace que no está en su casa preparándole el dinar a su home? Son detalles; yo quería unos zapatos de faena para meterme en el bancal y no he encontrado del 37, lo más pequeño que hacen es el 40. Toda la ropa y el calzado de trabajo que se fabrica es de hombres, coño, ¿cómo lo ve?

De momento, chungo.

Así tengo los pies, escaldados de llevarlos chorreando con las zapatillas de deporte. Son esas cosas las que las mujeres tenemos que cambiar. Pero con la realidad diaria, no sobre el papel ni con discursos feministas.

Última pregunta, ¿tiene futuro la agricultura en La Vila?

¡Siiií! En La Vila y en todo el mundo. Y por eso estoy aquí dejándome la piel, yo pienso que va a ser la bomba, estoy convencida. Hasta ahora el que tiene un solarcito piensa «qué bien»… una mierda, la construcción ha tocado techo. El que tenga un trozo de tierra, eso es lo que vale. A lo mejor en unos años no habrá tantos naranjos pero habrá huertas, y el que quiera una lechuga o un tomate que valgan la pena tendrá que recurrir a ellas. Y será un negocio hasta alquilar pedacitos de terreno para que la gente pueda plantar sus melones y sus judías verdes. Ése es el futuro. Cuando en el mercado o en el súper sólo encuentren verduras insípidas criadas fuera de tiempo en invernadero, por una lechuga natural abonada con estiércol y criada al sol, se pagará oro.

Entrevista de Ángeles Cáceres
Fotos de Pilar Cortés
Fuente: http://medias.diarioinformacion.com/suplementos/2009-05-06_SUP_2009-04-05_02_08_50_dominical.pdf