14 oct. 2007

La primera pareja de lesbianas que se casó en España


Recién estrenado el siglo XX, en 1901, encontramos noticia del primer matrimonio entre lesbianas en España[1]. El suceso tuvo lugar en Dumbría, Galicia, cuando dos maestras de la localidad, una de ella travestida de hombre, contrajeron matrimonio en la parroquia de San Jorge en A Coruña un 8 de junio de 1901, engañando al sacerdote sobre su identidad. Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga se habían conocido durante su etapa de estudiantes en la Escuela Normal de Maestras de A Coruña, donde se formaban las futuras profesoras de enseñanza primaria. Se hicieron inseparables hasta que la familia de Marcela decidió enviar a ésta a Madrid, temiendo el escándalo que empezaba a suscitar una amistad tan estrecha: “graves disgustos ocasionó tal amistad en el seno de la famita Gracia-Ibeas, tan graves que no falta quien diga que influyeron mucho en la quebrantada salud de su pundonoroso padre, hoy fallecido”(Alonso, 128). Pero las dos mujeres se reencontraron más tarde, ya ejerciendo ambas de maestras en localidades vecinas. Elisa fue destinada como interina a Couso, una pequeña parroquia de Coristanco, localidad coruñesa situada entre A Coruña y Finisterre, y Marcela en el municipio vecino de Vimianzo, en la aldea de Calo, como maestra superior. Poco después decidieron vivir juntas, lo que no suscitó ninguna sospecha entre el vecindario, ya que resultaría de todo punto inimaginable una relación lésbica para la mentalidad de la época y la convivencia entre dos mujeres no despertaba sospechas de conducta inmoral. Pero Elisa decidió llevar su conducta más lejos y masculinizó su aspecto, presentándose en la Escuela Normal para solicitar un certificado de estudios. Se reinventó a sí misma como varón, suplantando la personalidad de un supuesto primo suyo, fallecido en un naufragio, trasladó su infancia a Londres y transformó en ateo a su padre para hacer creíble ante el párroco de San Jorge de A Coruña que lo bautizase y le diera su primera comunión, alegando deseaba “normalizar su situación católica, toda vez que pensaba contraer matrimonio en breve”. El sacerdote, Sr. Cortiella “ni por asomo pudo suponer que de una mujer se trataba” (p.129). Unos días más tarde, el 8 de junio de 1901, se casó la pareja, ejerciendo de padrinos Miguel Hermida y Ricarda Fuentes, viuda del comandante Sánchez, que ignoraban la condición femenina del cónyuge. Hubo además dos testigos e incluso pasaron su primera noche de bodas en la pensión Corcubión. Días más tarde se descubría el engaño y el escándalo se propagaba en la prensa coruñesa y madrileña “Mario ó Elisa fue sometido a un reconocimiento facultativo. Se negaba tenazmente a ello. Se resistió con todas sus fuerzas” (p.130). Regresaron a Dumbría, y tras el reconocimiento de los lugareños de Elisa, fueron a visitar al párroco para hacerle un presente por su boda. Éste, avisado, “comenzó a lanzar anatemas contra las dos individuas, aícando en términos muy duros proceder tan sacrílego como inverosímil” (p.131), a lo que Mario-Elisa respondió: “Oiga V, caballero, si hasta el 19 de Mayo he sido Elisa Sánchez Lóriga, desde el 8 de Junio soy Mario José Sánchez Lóriga, el hermafrodita. Cónstele a V, para que no vuelva a importunarnos” (p.132). Se desató el calvario para las dos mujeres casadas, “la tremolina fue que produjo en la aldea la noticia fue espantosa. Los aldeanos, aún sin comprender bien de lo que se trataba dieron á los “esposos” una cencerrada monumental” (p.132). Negativas de empleo para Elisa-Mario, manifestaciones, intentos de darle una paliza, a la que llamaban O Civil, burlas, insultos y menosprecios a su condición sexual les obligaron a poner pies en polvorosa. Vigo y Oporto, donde fueron localizadas, ya que estaban bajo orden de busca y captura, fueron otros lugares de paso. Su pista se pierde en un barco con destino a América, probablemente rumbo a Argentina.

En Dumbría, sin embargo, no se recuerda apenas la historia de las lesbianas, solo como un comentario pasajero escuchado hace años a sus padres o abuelos. Si se conoce es gracias al empeño de Ramón José Romero, párroco de Dumbría, que revisó el registro de la parroquia en busca de documentación o correspondencia que pudiera arrojar algo de luz a las sombras que presenta la relación entre Marcela y Elisa. El resultado fue negativo. Los pocos papeles que se conservan están en la parroquia coruñesa de San Jorge. Más tarde, José Carlos Alonso, presidente y portavoz de Milhomes, el colectivo gay lésbico coruñés, se involucró en el seguimiento de la relación de Marcela y Elisa, reconstruyendo la historia hasta el momento de su huida a América. A partir de ahí todo sigue siendo un misterio que se espera resolver algún día con la ayuda de Internet. «Es muy importante lo que hicieron en su época. Además con la particularidad de que eran dos mujeres con un perfil atípico, ya que eran maestras y con una formación que en ese momento tenían pocas chicas», explicó Alonso en sus declaraciones a El Mundo. La admiración de este colectivo por el atrevimiento de Marcela y Elisa/Mario les llevó a instituir un galardón en su honor que lleva el significativo nombre de Premio Homosexual Parroquial San Jorge, en referencia al centro eclesiástico que acoge en su registro aquella boda sin hombre de hace más de un siglo, y que después fue cambiado por el de “Premio Marcela y Elisa”. El primero en recibirlo fue Abel Méndez, escritor y poeta de Vimianzo, víctima de agresiones homófobas, de la mano del escritor Manuel Rivas. La última novedad conocida del caso es que hay desarrollados dos guiones para proyectos audiovisuales sobre la historia, subvencionados por la propia Xunta de Galicia.

Según Alonso, la pareja gallega de Marcela y Elis inspiró a Felipe Trigo en su novela La sed de amar, publicada en 1902 y con nada menos que once reediciones, aunque “no aparece en las principales bibliotecas de la ciudad. Es evidente que un libro cuya intención es tan manifiestamente ‘educar en sexualidad’ a sus lectores no ha recibido el visto bueno de los censores de estas instituciones a lo largo de la historia. Sin embargo, ha sido uno de los libros más vendidos a principios del siglo XX en todo el estado español”[2]. Dado el contexto de principios de siglo, la novela incluye un protagonista masculino que compite con Claudia (Elisa en la novela), por el amor de Rosa (personaje basado en Marcela) que sale, sin embargo, perdiendo en la contienda al preferir ésta la lealtad amorosa hacia su compañera.

Trigo no condena su relación, más bien la disculpa, pues entiende que la hipocresía del mundo en que vivía (principios del siglo XX) enrarecía de tal manera las relaciones humanas de las personas que no se puede esperar de ellas un comportamiento razonable. Trigo manifiesta en voz de Jorge (protagonista de la obra) el disgusto del desplante al hombre al perder éste a su enamorada en beneficio de otra mujer, pero esto no supone una presunción de que una relación entre dos mujeres sin implicar a terceros fuese recriminable (Alonso, Ibídem).

Aunque ni la historia real ni la novela son muy conocidas en España, esta última ha merecido atención en dos estudios publicados en inglés y en español[3].



[1] El periplo de esta pareja apareció por primera vez de la mano de Carlos Fernández en dos artículos de La Voz de Galicia, del 19 y 20 de junio de 1988. Posteriormente volvió a aparecer en el mismo periódico el 31 del 2000. A escala nacional, sin embargo, se dio a conocer en Madrid, el «Primer matrimonio gay en España. Son dos mujeres y se casaron en 1901», Crónica, El Mundo, Domingo, 22/06/2002. Las referencias coetáneas, también en La Voz de Galicia en las fechas 22,23,24,25,26, 27, 28 y 30 de junio de 1901, en Revista Gallega (7 y 21 de julio de 1901) y en otros periódicos coruñeses archivados en la Real Academia Gallega. En el resto de la Península el caso se destapó en varios periódicos madrileños (El Imparcial, El Liberal,Suplemento:Nuevo Mundo, El Suceso Ilustrado) y en El Nervión, de Bilbao, aproximadamente por las mismas fechas. Los fragmentos de estas noticias que incluyo entre paréntesis o entrecomillados los recoge José Carlos Alonso en Milhomes:10 años de historia. Relato de las actividades y empeños del colectivo, editado por él mismo, y la documentación completa sobre el caso puede consultarse en “Marcela y Elisa. El primer matrimonio homosexual de España” (www.milhomes.es).

[2]En palabras de Alonso: «En las páginas 333 a 337, Felipe Trigo desgrana de forma casi literal lo publicado por La Voz de Galicia en junio de 1901 sobre la historia de Marcela y Elisa. En nota a pie de página hace saber que ‘lo que se cuenta como ficción en el libro no es tan inverosímil pues aconteció en La Coruña. De la misma manera que aconteció en nuestra ciudad con Marcela y Elisa, Rosa y Claudia se casan por la iglesia, media la disculpa para este matrimonio de un embarazo y al final las dos mujeres tienen que marcharse de España”». http://www.milhomes.es/marcela_y_elisa_historicos_la_sed_de_amar.html. Alonso continúa investigando el caso por su cuenta y tiene un libro en preparación. Se puede consultar toda la información recopilada por él en la página web citada.

[3] Alma Taylor Watkins, El erotismo en las novelas de Felipe Trigo, Sevilla, Renacimiento, 2005 y Louise Ciallella, «Making Emotion Visible: Felipe Trigo and La sed de amar (educación social)» en Decimonónica, Vol. 3, Nº 1, Invierno 2006.





Más información en el excelente trabajo de nuestro compañero José Carlos Alonso

http://www.milhomes.es/marcela_y_elisa.html

http://www.20minutos.es/data/img/2006/06/08/456118.jpg

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