20 oct. 2007

Para mi esposa

No sé cómo vivirán el amor otras parejas, pero entre mi mujer y yo, estar separadas es casi como un dolor físico.

Es que llevo siete larguísimos y dolorosos días sin verla.

te echo de menos (I)

Te echo de menos.

Mi mano viuda

sin la redondez de tu pecho,

mi pierna fría

sin la calidez de tus muslos,

mi boca huérfana

sin la dulzura de tu pezón.

La cama

inmensa

la soledad

atronadora

Te echo de menos.

El silencio

asesino de tu risa.

imagen de Rigel Herrera "muñeca II"



te echo de menos (II)

Así que esto es añorarte.

Masticar la rabia

sosegar el ánimo

postergar el sueño

para no sumergirme

en el mar de hielo de nuestra cama.

Cama bicéfala

a la que le falta un miembro.

Escribir dolida

absurdas telarañas

con pretensión de versos

que no son más que aullidos

de tu loba, que te reclama

que le exige a la luna

el calor de tu sombra

la cascada soñolienta de tu pelo

y que ella, impávida,

no me concede.

Me martillea, me martillea

este silencio de viernes noche

me enreda rimas tristes entre los dedos

que no son rimas

que no son nada

más que huecos.

Por dentro me recorre la lengua encendida

me registra todos los rincones,

buscándote,

desde los más tristes

hasta los más húmedos,

se me hunde en el pecho

la lengua de fuego

me quema por dentro

me apaga por fuera.

Las paredes ni se ríen

¿cómo van a reírse las paredes,

si no son más que paredes?

¡Qué cursi, despotricar contra ellas,

qué ejercicio de poetisa sin ambiciones,

con el tic tac de fondo!

Solas y tristes

mi poesía y yo

echándote tanto de menos...


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