31 ago. 2008

Enamorada hasta los tímpanos




Este verano me he vuelto a enamorar, como casi siempre me pasa cuando arrecia el calor y me tuesto el cerebro en la playa.
Este verano una voz se ha metido en mi cabeza y me persigue incluso de noche. Cada mañana, al despertar, echo de menos no haberla escuchado durante unas horas. En el coche, mientras trabajo con el PC, cuando estoy ordenando la casa... ¡Menos mal que no tengo Mp3 para andar por la calle con ella.
Sus canciones me atormentan los oídos con sus tonos, a veces dulces, otras desgarradores... mi sangre y mis tímpanos lo saben, pero yo no quiero reconocerlo: me he convertido en una adicta de Amy Winehouse.
Esa voz que no me convencía mucho al principio, que más bien me ponía de los nervios repitiendo incesantemente no,no,no en su Rehab, ha conseguido conquistarme con sólo escuchar su album Frank (sobre todo en el CD 2 de la edición de lujo). Y yo que pensaba que era una niñata más, que se hace de oro con mucho arreglo musical y unas cuantas fotos polémicas... Porque más allá de su música comercial y de su leyenda de escándalos y poses rebeldes, Amy es una cantante genial, con ese atormentado transcurrir por la vida de todos los genios, la incomprensión del resto del mundo y el inevitable sufrimiento causado a sí misma y a sus seres queridos...
Amy se destruye sin miramientos con su crack, sus pastillas y sus borracheras, baila el vals mortuorio con un enfisema, se deja la piel en anorexias y bulimias, sube y baja su humor al ritmo de su trastorno bipolar, destroza su reputación de artista cancelando conciertos, cantando colocada ante miles de fans, agrediendo a la prensa. Destroza también el corazón de su padre, que ruega a quien quiera escucharle que por favor, no le den un cigarrillo a su hija, que podría matarla...
Pero Amy canta y todo se lo perdonas (si es que hay algo que perdonar), como se lo perdonamos a Billy Holiday, a Charlie Parker, a Janis Joplin, a Jimmy Hendrix, a Jim Morrison, a Edith Piaf... a tantos genios atormentados...
Amy es la esencia de la contradicción: una judía inglesa que canta como una negra, una poeta sensible de versos obscenos en la mejor línea de los malditos baudelarianos, una gran dama de barrios bajos, la novia frágil de un presididario que sale al escenario y arrasa con la fuerza de su personalidad, arropada por unos negros inmensos y un moño descomunal, tan alto con los acordes de su alma, ese alma oscura como su copa de inseparable tinto.
Amy es una niña perdida, que mira con ingenuo asombro al mundo censurador y morboso, con esos ojos escandalosamente pintados a lo nefertiti del siglo XXI, pidiendo a gritos que alguien la quiera.
Amy me ha llegado al corazón porque conozco su máscara demasiado bien. Ansío que encuentre un destino más benigno que el que parece esperarle a la vuelta de la esquina: hacer un bonito cadáver, viviendo deprisa y antes que la vejez haga más estragos en su piel. Le deseo que se encuentre a sí misma y abandone la pipa de crack en el cajón del olvido para hacerse fuerte fuerte. Se lo deseo con una dosis de egoísmo por mi parte porque quiero seguir escuchándola y que me siga enamorando con su voz de terciopelo áspero.
Amy está poseída por la Diosa del genio, pero no lo sabe, sabe que hay algo en su interior, un poder que la asusta y la hace huir despavorida, a esconderse en la brumas del mundo. Amy necesita la Luz, pero tampoco lo sabe.
Espero de todo corazón que la encuentre antes que la oscuridad de Hades.


Letra en Castellano Rehab de Amy Winehouse

Intentaron que fuera a rehabilitación,
y dije no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido
ni te enteras, ni te enteras, ni te enteras.

No tengo tiempo de ir,
y si papá dice que estoy bien…
él ya ha intentado llevarme a rehabilitación
pero no iré, no iré, no iré.

Prefiero estar en casa con Ray, no me sobran 70 días
porque no hay nada, nada que me puedas enseñar
que yo no aprenda con el Sr. Hathaway.

No aprendí demasiado en la escuela,
y sé que no aprenderé de un vaso de chupito.

Intentan que vaya a rehabilitación,
y digo no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido
ni te enteras, ni te enteras, ni te enteras.

No tengo tiempo de ir,
y si papá dice que estoy bien…
él ya ha intentado llevarme a rehabilitación
pero no iré, no iré, no iré.

Aquel hombre me dijo: ¿Por qué crees que estás aquí?
Y le contesté que no tenía ni idea.
Voy a perderle, a perderle.
Por eso siempre tengo una botella cerca.
él me dijo que sólo estaba deprimida,
bésame y vete a descansar.

Intento ir a rehabilitación,
y digo no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido
ni te enteras, ni te enteras, ni te enteras.

No tengo tiempo de ir,
y si papá dice que estoy bien…
él ya ha intentado llevarme a rehabilitación
pero no iré, no iré, no iré.

Ni siquiera quiero volver a beber
lo que necesito es un amigo
no voy a perder diez semanas
para que crean que estoy sentando cabeza.

No es cuestión de orgullo,
me durará hasta que estas lágrimas se hayan secado.

Intentan que vaya a rehabilitación,
y digo no, no, no.
Sí, me he desmayado, pero cuando recobro el sentido
ni te enteras, ni te enteras, ni te enteras.

No tengo tiempo de ir,
y si papá dice que estoy bien…
él ya ha intentado llevarme a rehabilitación
pero no iré, no iré, no iré.

Encontrada en:
http://musicapor1000.blogspot.com/2008_06_01_archive.html

4 comentarios:

yosu dijo...

La verdad es que son autenticos misterios las mujeres y hombres que son así, que viven al límite de sus existencias, no sé si por miedo a llegar a conocer todo lo que hay antes del límite, o como desafío a lo que hay más allá del límite. Las fronteras sirven para marcar lo que hay dentro como para delimitarse en relación con el exterior y esa pregunta es la que me intriga cuando las personas llegan a sus límites, los estiran y los empujan, para ver dónde se rompen...aunque luego no haya vuelta atrás...

Bueno después de la reflexión... el jueves Tríbadas comienza el curso con la primera reu después del verano... que ganas¡¡¡tenemos mogollón de cosas que hacer¡¡¡

besinos¡¡¡

Angie Simonis dijo...

Simplemente viven y aunque están apurando la vida no hay conciencia de ello, es una vida tan normal y rutinaria como cualquier otra.
No creo que se planteen conflictos filosóficos de ningún tipo y menos si andan todo el día pedo.
Es una huida hacia delante.
¡No te pierdes ni uno de mis post! Eres mi lectora más fiel, gracias por tu fidelidad bombón...

yosu dijo...

Tienes razón, una vez leí... a ver cómo era...algo así como que la gente que vive al límite no es consciente de lo que hace, por eso sus obras, en caso de que sean artistas, suele ser bastante breves y tormentosas, y que luego hay otros que son conscientes... mucho más técnicos, metódicos y a los que la tormenta no les vale para crear...es muy curioso...a mi la tormenta me llega después de ver una buena peli de terror o ante un paisaje de esos que te dan para soñar una buena temporada... soy de las panchas... no me interesa aprovechar mis límites para escribir...

Nooo, no quiero perderme ningún post... durante mucho tiempo estuve buscando webs, foros que me gustaran pero acababa aburriéndome y tu blog es muy animado¡¡ escribe de todo y sobre todo¡¡¡

besinos¡¡¡

Angie Simonis dijo...

Gracias por tus elogios, la verdad es que disfruto mucho con el blog y no quiero que sea algo monotemático, ni especializado en nada. Quiero que sea plural, ecléctico, como yo misma...
Yo empecé a escribir con nueve o diez años. Continuaba los cuentos después del final "feliz", o se lo cambiaba, me parecían finales muy sosos, siempre con el príncipe tontainas que se casaba con la heroína. Después me hice más mayor y empecé a leer novelas y hacía lo mismo, continuar por mi cuenta las que me gustaban tanto que no me conformaba con que se acabaran.
He tenido una vida al límite, he atravesado todas las barreras, pero eso no me ha hecho escribir, no tenía tiempo, tan ocupada en vivir a tope, tan rodeada de brumas... Quería tener una vida de novela y la tuve, pero no he sido capaz de escribirla.Ahora, en mi segunda vida, totalmente serena, tampoco soy capaz... demasiado preocupada por tener una estabilidad, por no estar nunca más tambaleándome...
Mis amigas me lo reprochan ¿por qué no la escribo? Porque la vida me está enseñando a ser humilde y hay que tener mucho ego para pasarse horas y horas escribiendo sobre una misma, ¡qué aburrimiento!
Siempre me digo: cuando tenga una casa junto al mar y una paga decente, me pasaré la vida escribiendo. Quizá lo haga...
De momento, no pierdo la práctica escribiendo en el blog. Es el espacio perfecto para no embarcarte en proyectos más ambiciosos, que luego se quedan muriendo en un cajón o en un archivo del ordenador. Como mis tres novelas empezadas, mis cuentos sin acabar, mis poemarios sin pulir.
Al fin y al cabo, sigo haciendo lo mismo que en mi otra vida: seguir viviendo a tope, de otra manera, con serenidad, con paz conmigo misma, con agradecimiento por algo tan simple como seguir viva...
Besitos...