29 jun. 2009

Lloraba la Tierra


Lloraba la Tierra,

alzaba su voz pidiendo ayuda

de madre desangrada

al alumbrar su fruto.

Clamaba,

los brazos extendidos

en forma de tormentas,

el vientre alborotado

anegando las marismas,

deshaciéndose las playas

ante su triste aliento,

creciendo los desiertos

a la par que su melancolía.

Lloraba la Tierra.

Lloraba.

Y todas las mujeres fueron una

al vislumbrar

todos los mañanas

muertos de sus hijos.

Y todas las mujeres

fueron una

llorando con el llanto de la Tierra

quemándoles el pecho.

Mi madre,

la vecina,

mis amigas,

la anciana del collar de perlas,

la bibliotecaria,

la mujer del presidente

y sus adeptas,

la que vive en la montaña

y la que come en la oficina…

Todas se lanzaron a la calle

haciendo suyo el grito de La Tierra.

Y el Mundo se detuvo

ante el alarido aquel

de horror y rabia.

Y resurgió de las cenizas

aquel culto,

olvidado por los siglos

y la angustia,

el respeto hacia la Madre,

la Gran Diosa,

ahora y para siempre venerada.

Marta Uma Blanco

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